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Editoriales y Columnas
 
Imprimir esta páginaEnviar este artículo por E-mail, a un AmigoECOS DE LA BATALLA DE MAIPÚ ATRONARON EL ATUEL PAMPEANO
02/may/2013

Todos los antecedentes que se puedan estudiar (v.gr.: geográficos, históricos o de la materia que fuere, vinculados al Atuel en La Pampa) prueban con meridiana claridad que, cuando corría el río por su cauce natural, había singular riqueza en el rincón noroeste de La Pampa

Por: Pedro Álvarez Bustos (*)

“La Pampa tenía un río, yo no sé si lo tendrá, lo habrá tapado la arena, Santa Isabel más allá”. (“Corralera del ATUEL”, de Julio Domínguez, El Bardino).

El pasado 5 de abril se cumplieron 195 años de la Batalla de Maipú. Después del triunfo en Chacabuco y del desastre en Cancha Rayada, se produce la victoria definitiva en Maipú. Las fuerzas se encuentran en una hondanada junto a los cerrillos de Maipú, próximo a los llanos del río del mismo nombre.

El Ejército Grande estaba integrado por argentinos y chilenos, pertenecientes al Ejército de los Andes y al Ejército de Chile. Al frente el Capitán General José de San Martín. Por su parte, los “realistas” integraban el Ejército Real de Chile, a las órdenes del General Mariano Osorio.

Antes del último ataque a los “realistas” se presentó el General chileno Bernardo O´Higgins, herido gravemente en el brazo derecho en Cancha Rayada y al frente de más de un millar de soldados. Al encontrarse con San Martín “le echó al hombro su brazo izquierdo”, abrazándolo, tal como lo muestra un cuadro histórico conocido: “el abrazo de Maipú”.

Ante la derrota, Osorio deja al mando de las tropas al General Ordoñez y “se retira al galope” al frente de un grupo de 600 hombres que luego, por distintas deserciones, queda reducido a solo un centenar.

Maipú aseguró y consolidó la independencia de Chile. Fue el 5 de abril de 1818.

Historia de los Pincheyras.

Luego de derrotado en Maipú el último cuerpo militar español respetable, que quedaba en Chile (según lo expresa el Coronel Olascoaga), varios caudillos españoles y chilenos, como los Zapata, los Benavidez, los Pincheyras, los Salvo, etc -prestigiosos entre las chusmas y comerciantes de ganado- levantaron tropas de cristianos e indios, procedentes de la dispersión de la referenciada Batalla, donde se habían encontrado en las filas españolas y fueron terribles flagelos para La Pampa y poblaciones australes de Santa Fe, Córdoba, San Luis, Mendoza y oeste de la provincia de Buenos Aires.

Los Pincheyras eran cuatro hermanos: Antonio, Pablo, José Antonio y Santos; se hicieron seguir (año 1818) por unos 300 connacionales e indios. Fueron perseguidos por tropas regulares argentinas y chilenas. Lograron emboscarse en la cordillera fronteriza, extendiendo su campo de acción en los dos países que desde allí dominaban.

Asentamiento en la zona del Atuel pampeano.

Entre 1818 y 1832, antes de la expedición de Rosas al desierto, en el interfluvio de los brazos del Atuel vivían los Pincheyras. Estos famosos bandoleros, llegados desde Chile, ocuparon tierras al sur de Santa Isabel y próximas a Limay Mahuida, “manejando” una amplísima región (prácticamente los 4.500 km2 que actualmente conforman una suerte de desierto, con mas otros miles).

El dato vale en cuanto a poblamiento, habida cuenta que las crónicas mencionan el rescate de más de 2.000 mujeres cautivas.

El porqué cerca de Limay.

Los Pincheyras no eran ni se convirtieron en nómades. Se establecieron en la vecindad de la actual Limay Mahuída, toda vez que encontraron un zona muy extensa y rica en pasturas, regada por las dulces y abundantes aguas atuelinas.

Hoy esos prados de tiernos pastos no existen.

“El valle del río Atuel era una mina de oro. . . El río se secó y los pastos se terminaron”, decía Cochengo Miranda, nacido y criado en la costa del Atuel, en las “Islas del Chalileo”. Agregaba, “en vez de pasto comenzó a salir alpataco y jarilla, que no sirven para alimentar el ganado. . . los animales se arrimaban para beber, y se quedaban ahí, pegados en el barro. . . la gente quedó muy pobre. . .” (citado por Rubén L. Evangelista, en una conferencia sobre “Vigencia del Cancionero de los ríos”).

Nunca más exacto aquello del refranero criollo que dice “son campanas de palo las razones de los pobres”.

“En tu tumba de arena van floreciendo, piedras y zampas/el oeste te llora poniendo luto en las guitarras” (“Te trampearon, SALADO”, de Anita “Chela” Gentile).

En Limay producían y a su vez concentraban el ganado que “robaban”, en las latitudes referenciadas más arriba, para luego comercializarlo en Chile.

Todavía se conserva alguna toponimia relativa a ellos: “Ramblón de los Pincheyras” y, en antiguos mapas, “Isla de los Pincheyras”, que estaba formada en los bañados del Atuel.

Desaparecen los Pincheyras.

Desde Bahía Blanca salió una expedición (abril de 1828), ordenada por el Coronel Estomba, para combatirlos; anteriormente se había generado con el mismo fin la expedición chilena del Capitán Juan de Dios Montero (1827) y la campaña definitiva de aniquilamiento se produjo en enero de 1832, dirigida por el General Bulnes -chileno-; más tarde presidente de su país.

Consectario.

Nadie hubiera podido imaginar, siquiera, que los ecos de la Batalla de Maipú resonarían en nuestra zona atuelina pampeana.

Todos los antecedentes que se puedan estudiar (v.gr.: geográficos, históricos o de la materia que fuere, vinculados al Atuel en La Pampa) prueban con meridiana claridad que, cuando corría el río por su cauce natural, había singular riqueza en el rincón noroeste de La Pampa.

Cuándo el Atuel dejará de ser el “río robado”; el río de la sed y del lamento, como lo llaman los habitantes oesteños.

Cuánto podrá sumarse a esa prosperidad el día que, incluso, se puedan poner hectáreas bajo riego.

Los pampeanos deben recuperar ese curso hídrico, en la medida que corresponda conforme a derecho; es decir, el cincuenta por ciento del módulo normal o sea 16 m3/segundo. Eso no afectará el riego que realiza Mendoza y si conllevará la tan ansiada integración regional y nacional.

“Una juventud pujante Quisiera ver florecer, Que luche por sus derechos Que luche por el Atuel, Soy de raíz Ranquelina Nacido en Santa Isabel". (“Soy del Oeste Pampeano”, Zamba, de Hugo Edgardo Fernández”).

(*) Productor agropecuario de tercera generación, abogado y escritor. Ex Fiscal de Estado de La Pampa.

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