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Editoriales y Columnas
 
Imprimir esta páginaEnviar este artículo por E-mail, a un AmigoNO BASTA CON LA INTENCIÓN
30/mar/2012

Tuvimos 10 años para ir haciendo esto si acaso esa hubiese sido una política pensada y diseñada con seriedad y no como producto de una necesidad circunstancial.

Por: Ing. Agr. Daniel C. Besso

¿A quién se le puede ocurrir que no estamos de acuerdo con tratar de tener una balanza comercial positiva? O una balanza de pagos súper habitaría?

Estamos todos de acuerdo que es necesario desarrollar fuentes genuinas de trabajo, generadoras de riqueza tangible. En parte estos objetivos se alcanzan, produciendo internamente lo que de otro modo, hoy por hoy, no queda más remedio que importar y en otros tiempos SÍ producíamos.

Si bien en los tiempos que corren, el mundo está muy interrelacionado y para poder tener una exportación importante, se debe también importar, aunque más no sea para generar una corriente de negocios.

Pero a nadie se le escapa que es mejor tener saldos positivos en las dos balanzas.

Hasta allí todo OK, todos de acuerdo, la cuestión es CÓMO.

Para vender es una cosa y para comprar es otra.

¿Por qué se les ocurre que nos van a comprar? ¿Porque somos simpáticos? ¿O porque quieren hacer beneficencia?

La realidad es que nos van a comprar por lo que siempre fue: Precio y calidad (de lo que fuera).

Recuerdo que en los primeros meses del 2002, la C.E. nos venía trabando las exportaciones de carne vacuna con una excusa fútil de que habían entrado algunas cabezas desde el sur de Brasil a la Prov. de Corrientes con valores positivos de aftosa.

Nos tenían en penitencia por eso (o más vale como medida de protección a sus propios productores). La cuestión que por la depreciación de nuestra moneda, el Kilo vivo en Liniers llegó a los 0,23 U$D. A ese precio, se le pasó súbitamente el riesgo de aftosa a la carne argentina. Según cuenta la leyenda, fueron las mismas cadenas de supermercados las que hicieron el negocio. Las barreras para arancelarias sirven a dos puntas, si les hacemos caso, incurrimos en un aumento de costo para nuestros productores y si no les hacemos caso nos vedan sus mercados.

Los negocios se deben discutir en el plano que siempre se discutieron: …..¿….y cuánto pretendés pagarme?¿A cuanto te va?....

El comercio exterior, ha entrado en una intrincada red de excusas para no comprar, que disfrazan patéticamente de requisitos lo que es meramente proteccionismo.

De todos modos existen contramedidas que se pueden adoptar, como hicieron los chilenos contra las excusas de carácter restrictivo de parte de los norteamericanos para que las uvas de mesa no ingresaran a la costa oeste de EEUU. Simplemente demostraron que la propia producción norteamericana poseía los mismos inconvenientes que la uva chilena y en mayor medida aún. Para esto los funcionarios chilenos de lo que sería nuestro Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca se pusieron en movimiento e hicieron todo un trabajo de investigación. No aceptaron la palabra de los norteamericanos como palabra santa.

¿Pero de qué sirven todas estas justificaciones, si cuando tenemos un mercado mundial abierto para nuestras carnes, no podemos abastecer ni siquiera la cuota Hilton, cuando en otras épocas lo hacíamos “de taquito”?

Reconozcamos que después están la avivadas, como la de cambiarnos el precio mientras la mercadería está en camino. O pretender pagar aceite de primera expresión a precio del de extracción por solvente. La contramedida que debiera adoptar nuestro país

Para esto último, sería mandar todo o lo más que se pueda del aceite de extracción por solvente a la elaboración de biodiesel y vender solo el de extracción en frío para consumo humano…..Como nos hacen en la estación de servicio……: solo tengo Premium,…. si te va bien y sino vení mañana…

El “supuesto modelo” funcionaba en base a un tipo de cambio competitivo. El tipo de cambio se atrasó por que la inflación se disparó y no la pudieron sujetar.

Y no la pudieron sujetar pues para mantener el “amor popular” siguieron repartiendo caramelos.

Cuando se acabaron las vaquitas, y la carne al mostrador más que triplicó su precio; la gente común reclamaba pues su mesa familiar se encareció súbitamente y el gobierno no tuvieron la entereza de aceptar que le habían errado como ciego al mate y explicarle a la gente que bifes no habría más, que en términos de bifes éramos más pobres.

En lugar de hacer lo que correspondía, dieron aumentos de salarios nominales, que no fue otra cosa que un baldazo de nafta para apagar el incendio. Los bifes que no estaban no iban a aparecer a ninguna plata, pues no estaban más.

Una cosa trae la otra y empezó lo que el saber popular llama “LA INFLETA”.

Se fueron entrampando en sus propias mentiras y no pudieron seguir el ritmo de la inflación con el tipo de cambio (que tampoco hubiese sido la gran solución pero no iría frenando las exportaciones de productos elaborados).

Esta película ya la vimos en muchas versiones pero el final ya lo conocemos.

Tratar de tapar un volcán con el traste no es de ningún modo aconsejable.

Pero la raíz de los males está en el nivel de parasitismo que aqueja a nuestra economía desde el fondo de nuestra historia. Luego del 2001 un gran número de parásitos, nacionales, provinciales, municipales, sindicales, se guardaron a silencio y permanecieron aletargados en sus guaridas hasta que el cuerpo del huésped (la Argentina productiva) recuperase algo de su salud perdida.

Es por eso que a los ojos de mis parientes europeos que seguían por los diarios nuestra evolución, les pareció casi mágica la recuperación en tan solo un par de años. Es que esa es la verdadera potencialidad de nuestra Argentina productiva, responde exactamente al principio enunciado por el gran Maese Luís Barrionuevo, “basta con que paren de robar un par de años”. Luego tímidamente comenzaron a emerger de sus escondites y aguantaderos. Llegado el día de hoy, podemos sospechar que estamos con un “costo argentino” al mejor estilo de los años 90 (sino aún peor)

Insisto que según el principio “hemorrágico universal”, que dice que de algún lado deberá salir la sangre, este costo vernáculo, termina aumentando el precio de cualquier producto que se nos ocurra generar.

Como una especie de “deformación profesional, se me hace que este fenómeno cíclico de nuestra economía se parece muchísimo a los ciclos biológicos de las plagas.

Los viejos memoriosos nos contarán en detalle lo que eran las langostas (Schistocerca americana). Estas tenían una reincidencia de 7 a 10 años.

Talvez esto obedezca a impulsos vitales semejantes, comunes en cuanto a los procesos ecológicos a cualquier plaga o parásito.

O quizás sea una especie de castigo divino por ser tan desmemoriados.

Y tan desmemoriados somos que no sería de extrañar que la impericia (entre otras cosas) de estos muchachos, nos termine llevando en bandeja, con moñito y todo, a los brazos de los intereses que movían las marionetas en los 90.

Otra vez sopa, o de la sartén al fuego y del fuego a la sartén.

Todo esto para decir que nos volvimos otra vez caros para exportar y barato para importar. De vuelta conviene importar que fabricar localmente. Me hacen acordar a los tres chiflados trabajando de plomeros. No les alcanzan las manos y los pies para tapar tantos agujeros por donde se les entrabe el agua.

En el caso de comprar cosas del exterior, al gobierno le entró un apuro casi diarreico, por reemplazar las importaciones, por sucedáneos nacionales.

Sustituir importaciones por producciones locales sería auspicioso, pero no se hace de un día para otro.

Tuvimos 10 años para ir haciendo esto si acaso esa hubiese sido una política pensada y diseñada con seriedad y no como producto de una necesidad circunstancial.

Para reemplazar la importación de muchos productos, es necesario cumplir con algunos pasos indispensables, a saber:

1- Si se pretende que sea llevada a cabo por empresas nacionales (a mi juicio muy deseable), hubiese sido necesario no hacerlas blanco de los parásitos antes mencionados.

2- Una ley resguardo de reinversión de las utilidades.

3- La desaparición de los anticipos del impuesto a las ganancias (que vendría a ser como que pretendamos comernos los tomates cuando ni siquiera aún hicimos el almácigo).

4- Facilidades para la incorporación de tecnología.

5- Enseñanza técnica secundaria rigurosa que produzca personal capacitado.

Seguramente alguien más idóneo que yo podrá hacer una enumeración más extensa y precisa.

Consideremos cuantas empresas de capitales nacionales, fueron vendidas a capitales extranjeros.

En la consideración de sus dueños y accionistas, no les quepa la menor duda que estuvo el hartazgo de la parasitación permanente y pertinaz.

Otros optaron por trasladarse a Brasil,….en fin,…. huyeron como era lógico.

En el drama cotidiano de estos muchachos está la sangría que significan las remesas de utilidades por parte de las empresas extranjeras que compraron a los locales…..¿Y qué pensaban,….que venían a hacer beneficencia,….o a ganar plata? Ganaron plata y se la quieren llevar, lógicamente.

Estos pibes tienen alguna idea de lo que se debiese hacer, pero no tienen la más republicana idea de COMÓ HACERLO, CUÁNTO TIEMPO LLEVA Y POR DONDE SE EMPIEZA.

Otro agujero negro para la muchachada es el tema de la energía, en especial el del petróleo. Ahora les ha entrado la desesperación y quieren revertir la desafortunada decisión de haberle renovado la concesión de las áreas de explotación sin haber expirado las anteriores a Repsol YPF y nada menos que hasta el 2030.

Tuvieron la oportunidad de hacer las cosas como se debían hacer en ese momento, pero vaya uno a saber cuales fueron las razones de peso o de PESOS, las que llevaron a ello.

Recuerdo que en oportunidad del conflicto por la 125, el entonces presidente Dr. Kirchner, declamaba que en Buenos Aires no había combustibles pues los piquetes de los ruralistas impedían la llegada del petróleo, cuando a nadie se le escapa que el petróleo llega a las destilerías o por un oleoducto o en buques. Casualmente con mi esposa estuvimos en una estación de servicio de YPF en Caleta Olivia, esperando que llegara el camión con el gasoil, más de 12 horas. Desde allí se veían los pontones de embarque de crudo en donde había 5 o 6 buques esperando para amarrar. Demás está decir que a Buenos Aires parece que no llegaron….

Nos queda la sensación de que nunca sabremos a ciencia cierta, cuanto petróleo se llevaron.

Por geólogos conocidos tengo entendido que las áreas concesionadas para su exploración y posterior explotación, ya habían sido en buena medida exploradas sísmicamente por YPF nacional con buena parte del trabajo prospectivo ya realizado.

Eva Duarte de Perón, figura emblemática de estos muchachos, llamaba este tipo de cosas “actos típicos de los VENDEPATRIA”.

Que molesto ¿no? El tener memoria.

De algún modo “la ignorancia es la mitad del camino a la felicidad.

Como decía la señora Vivian D. Planes: ¡ahh! Yo no sé,…. yo no entiendo,…..neeeenaa,….. ¿Cuándo nos toca ira cobrar?

Auspiciantes

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