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Imprimir esta páginaEnviar este artículo por E-mail, a un AmigoLA SEQUÍA TRASLUCE LA GRAN IMPORTANCIA QUE REVISTE EL APORTE QUE REALIZA EL SECTOR AGROPECUARIO
19/ene/2012

Remitiéndonos a los informes elaborados en diferentes zonas y por distintos evaluadores, podría mencionarse que al momento, las reducciones en maíz tentativamente fluctuarían entre el 20 y el 25%, en tanto que la soja rondaría entre el 15% y el 18%

Por: Aldo Norberto Bonaveri

Twitter: AldoBonaveri

La que estamos atravesando en una de las sequías más severas de los últimos 60 años, para encontrar un parangón desde entonces podemos citar las ocurridas en 2003 y en el ciclo 2008/2009; si bien ésta última en general aparece como la más severa, los alcances de la actual aún no se pueden justipreciarse en toda su dimensión, habida cuenta que el resultado final depende lo que ocurra de ahora en más. Las lluvias caídas en las distintas zonas del país los primeros días de la semana anterior, y de allí en más, no modificaron substancialmente el escenario.

Para los maíces la situación varía muy poco, numerosos son los lotes que sufrirán una caída de rendimientos más que significativa y, considerable son también aquellos cultivos que registran pérdida total; escenarios que naturalmente alteran en función de cuan castigada ha sido la zona donde están establecidos, o su estado vegetativo.

Para los lotes de soja implantados las precipitaciones ocurridas significan un alivio, principalmente para aquellos sembrados que recibieron por encima de los 40 mm (solo entre el 35/40% de la superficie implantada), dejando a los mismos merced de próximas lluvias en el corto plazo. Claro está que si bien llovió en varias regiones agrícolas, el comportamiento fue muy desigual; poco cambia la situación donde los registros oscilan en 10 mm y, tampoco el sosiego es relevante donde tan solo se duplicaron esas mediciones. Por lógica, donde el agua caída excedió los 60 mm, se puede considerar una recuperación interesante.

Tal como fue ampliamente difundido, por falta de humedad restaban de sembrarse un 10% de soja; si bien donde las lluvias superaron los 20 mm, ello pudo realizarse, justo es destacar que dado el contexto imperante (menguado potencial de rendimiento y elevado riesgo ambiental) los resultados esperables, en el mejor de los casos no auguran adecuada rentabilidad,

En estos casos no es fácil hacer un pronostico ajustado de cuales serán las reducciones de producción, empero remitiéndonos a los informes elaborados en diferentes zonas y por distintos evaluadores, podría mencionarse que al momento, las reducciones en maíz tentativamente fluctuarían entre el 20 y el 25%, en tanto que la soja rondaría entre el 15% y el 18%

La simple lectura de estos guarismos no expresa las graves consecuencias que tendrá en la economía nacional. Por supuesto que los productores afectados son los principales perjudicados, con quebrantos que serán prácticamente una constante, desventura que fundamentalmente compromete seriamente a los agricultores más pequeños. De más está decir que los daños no se circunscriben a la agricultura; la devastadora sequía retrasará significativamente la incipiente recuperación de la ganadería, repercutiendo igualmente en determinadas explotaciones de economías regionales.

La gravitación de la producción agropecuaria en la economía nacional es de tal magnitud, que las consecuencias negativas se harán sentir en el desarrollo de las distintas actividades, resultando el interior en su conjunto seriamente afectado. Los coletazos se harán sentir en los contratistas rurales, la industria metal-mecánica, la venta de maquinarias e implementos agrícolas, el transporte, provisión de servicios, frenando además inversiones inmobiliarias, mejoras, automotores.

Directa o indirectamente son múltiples los sectores que están interrelacionados, los que a su vez se concatenan con otros segmentos del quehacer nacional. A la postre es previsible que se produzcan incumplimientos de obligaciones, interferencias en la cadena de pagos, caída en puestos de trabajo, complicaciones en la actividad comercial, incremento de litigios, etc.

Para el Estado nacional el impacto no será menor, seguramente la recaudación por derechos de exportación (retenciones) será sensiblemente inferior a la estimada en el presupuesto. Contratiempo que ocurre justamente cuando el Gobierno tiene frente así un panorama económico complicado. La caída de la actividad económica en su conjunto también conspirará en la percepción del impuesto a las ganancias.

Por carácter transitivo, las provincias verán caer sus recaudaciones ya sea en concepto de Ingresos Brutos, como del Fondo Sojero, factor éste que también menoscaba a los municipios.

Al ministro de Agricultura, Ganadería y Pesca, Norberto Yauhar, prácticamente le ha tocado debutar en el cargo con este infortunio; probablemente condicionado por preconceptos de sus pares de gabinete hacia el sector, pero también por el complejo panorama económico que desvela a todo el gobierno, en principio intentó marcar distancia, exhortando a desdramatizar la situación.

En la segunda reunión con las cuatro entidades que conforman la Mesa de Enlace, más los ministros de Agricultura o Producción de las distintas provincias afectadas, ante una realidad que se ha tornado inocultable, dio algunas señales, que si bien no conforman totalmente a la dirigencia rural, al menos consiguió concitar ciertas expectativas. En el transcurso de la citada Yauhar se comprometió a analizar la implementación de beneficios impositivos, créditos no retornables y/o largo plazo con tasas preferenciales, para los productores agropecuarios afectados por la sequía.

Sobre el particular cabe consignar, que el ministro no está en condiciones de resolver por si, en tal sentido será menester la anuencia del Ministerio de Economía y, del Banco de la Nación, organismos que en definitiva actuarán en consonancia con lo que al respecto determine la presidenta de la nación.

En la sesión de la Comisión Nacional de Emergencia Agropecuaria, se resolvió aprobar las declaraciones de emergencia y/o desastre presentadas por las provincias granarias, más San Juan, Neuquén y Misiones, posibilitando así que los productores afectados pueden diferir pago de impuestos provinciales y nacionales.

Ante el curso de los acontecimientos la dirigencia agropecuaria se mantiene expectante, tal como ellos mismo lo suponían los pedidos de suspensión transitoria de retenciones fueron desestimados; no obstante allí no se agotan los requerimientos, a la tramitación de las asistencias económicas y financieras apuntadas, debe sumarse el petitorio para que se interceda ante AFIP, a los efectos que no se apliquen tasas de interés en las prórrogas otorgadas o por condescender en los impuestos nacionales. En lo concerniente a la ganadería, se aboga por la implementación del IVA anual y, prorroga en el impuesto a las ganancias.

Excepto Eduardo Buzzi, que no participó en ninguna de las dos reuniones (por FAA lo hicieron los vicepresidentes 1º y 2º, Julio Currás y Guillermo Giannasi respectivamente) que no ahorró críticas para Norberto Yauhar, los capitostes de CRA, SRA y CONINAGRO, evidencian un moderado optimismo, devenido de una aparente decisión política y buena predisposición del titular de la cartera.

Por sobre todo lo coyuntural, lo que está aconteciendo con la sequía deja una moraleja insoslayable: La gran importancia que reviste el aporte que realiza al país el sector agropecuario

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