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Imprimir esta páginaEnviar este artículo por E-mail, a un AmigoLA PRESIDENTA MÁS CRISTINA QUE NUNCA, EL TITULAR DE LA CGT TAN MOYANO COMO SIEMPRE
19/dic/2011

El diferendo entre Cristina Fernández y Hugo Moyano no parece dirimirse fácilmente, la presidenta en su mensaje desde el parlamento intentó marcarle la cancha, pero el secretario general de la CGT replicó con más énfasis desde el estadio de Huracán.

Por: Aldo Norberto Bonaveri

Twitter: @AldoBonaveri

La presidenta ha comenzado su segundo mandato con el firme propósito de ejercer la supremacía total del poder. Fortificada por el apabullante triunfo electoral, consciente que difícilmente en otro tramo de su gestión acumule la fortaleza que hoy evidencia, en sólo una semana ha dado muestras axiomáticas que va por todo, sin pérdida de tiempo.

Es natural que quien conduce los destinos de un país tenga premura por tratar proyectos de ley recientemente enviados, más los que estaban ya en el Congreso (Presupuesto, Estatuto del peón rural, Ley de Tierras, Papel Prensa, etc); pero nada justifica que deban ser aprobados sin modificaciones; el procedimiento de producir despacho de comisión sin debate, imponiendo a rajatablas el número, sometiéndolos en el recinto prácticamente a libro cerrado, constituye una práctica autoritaria que en nada se compadece con la calidad institucional.

Con la misma precipitación, Cristina Fernández pretende tener bajo control todos los resortes del Partido Justicialista; si bien desde que se lanzó la carrera electoral, ya venía digitando abiertamente la designación de candidatos, subiendo y bajando postulantes a su libre albedrio, en varios casos, soslayando en tal sentido los que habían orquestando las autoridades legales de cada distrito. Producto de tal intromisión, actualmente el bloque del PJ de la Cámara de Diputados de la Nación esta nutrido de militantes de “La Cámpora”, rama orientada por Máximo Kirchner. Tal avance ha ido en desmedro de sectores tradicionales.

Coincidiendo con la asunción de segundo período Cristina va por más, sus designaciones y consentimientos constituyen la evidencia que su estrategia es controlar el aparato partidario. Al respecto no anda con eufemismos; Gabriel Mariotto, el vicegobernador bonaerense impuesto desde Balcarce 50, tiene como misión recortar en lo que pueda el poder de Daniel Scioli, quien sólo pudo ser reelecto dado su propia imagen positiva, realidad que no es precisamente del agrado kirchnerista.

Hace algo más de un año que Hugo Moyano viene perdiendo crédito en el entorno presidencial. Los primeros roses fueron sutiles, para ir acentuándose gradualmente. La relación entre el secretario general de la CGT y la presidenta quedó resentida tras el multitudinario acto en River en octubre de 2010; en la ocasión, a CFK no le cayó bien el mayor espacio requerido por el líder camionero; aprovechando entonces una concurrencia que le era favorable, Moyano calculó que el momento era propicio para poner un mojón de un espacio propio dentro del PJ, en virtud de ello, atinó a expresar que: “soñaba con que un trabajador pudiera alcanzar la presidencia del país”. Rápida de reflejos, de inmediato Cristina le retrucó: “que ella trabajaba desde los 18 años”.

Desde entonces la concordancia no se recompuso. A la presidenta nunca le convenció que el sindicalismo ganara lugar en la estructura partidaria, mucho menos aceptaba un reproche público del mandamás de la CGT, Si bien durante la campaña electoral ambas partes se abstuvieron de profundizar sus diferencias, el camionero nunca digirió que Cristina redujera al máximo las candidaturas de gremialistas a diputados nacionales.

Si bien por temperamento y vocación Cristina ejerce una manejo personalista, no ve con buenos ojos que ese sea el denominador de la central obrera y otras organizaciones, en tal sentido la presidenta prefiere una conducción disciplinada y enteramente supeditada al poder político. Durante el gobierno de Néstor Kirchner y buena parte del de Cristina, Moyano y sus procederes poco ortodoxos le resultaron útiles al poder. Ahora con el aval que le otorgó el 54% de los votos, la presidenta está convencida que llegó el momento de acotar la influencia del hombre fuerte de la CGT. Para ello cuenta como aliado con la alta imagen negativa que el camionero ostenta en la sociedad.

En el transcurso del discurso de asunción en el Congreso, la presidenta, en alusión a Moyano y su estado mayor, no titubeó en referirse al “sindicalismo extorsionador”, al tiempo que se metía con el fundador del peronismo, falseando la historia cuando erróneamente sentenció que en el gobierno de Perón no existía derecho a huelga. Sin duda la jugada de Cristina Fernández es fuerte, nunca antes un peronista que se precie de tal, había osado a cuestionar al creador del movimiento.

De esa manera, la primera magistrada comienza a blanquear lo que es un secreto a voces entre analistas y expertos. Por razones electorales lo han mantenido embozadamente, los Kirchner al igual que las huestes montoneras, íntimamente no le perdonan al “general” cuando el 1 de mayo de 1974, echó a los “estúpidos imberbes” de la Plaza de Mayo. No es casualidad que desde el los gobiernos K se homenajeé a Héctor J. Cámpora, precisamente quien debiera renunciar a la presidencia a solo 48 días de asumir, al perder la confianza de Juan Domingo Perón, quien a la postre no escatimó en vituperar. Por estos días es precisamente “la” Cámpora la vertiente oficialista que goza de las preferencias de Cristina, así es como ignotos militantes de esa corriente ocupan lugares estratégicos, suplantando a cuadros tradicionales del PJ.

Quienes éramos ya adultos en la década del 70’, tenemos en mente, los choques recurrentes y, veces a balazos, entre la “patria socialista” y la “patria sindicalista”; por estos días, da la sensación que algunos protagonistas quisieran recrear la antinomia de otrora.

El diferendo entre Cristina Fernández y Hugo Moyano no parece dirimirse fácilmente, la presidenta en su mensaje desde el parlamento intentó marcarle la cancha, pero el secretario general de la CGT replicó con más énfasis desde el estadio de Huracán. La presidenta interpreta que el categórico triunfo del 23 de octubre le permite neutralizar a su antiguo aliado; a su vez este se adjudica parte de ese resultado, al tiempo que le recuerda el rol desempeñado por sus representados en los adversos tiempos de la 125, aludiendo que no fue por entonces “la Cámpora” quien salió a respaldarla.

Moyano utilizó su arenga para renunciar públicamente a la presidencia del PJ bonaerense y, la vicepresidencia de la misma fuerza en el nivel nacional, para fundamentar tamaña determinación vociferó que el partido es una cáscara vacía de peronismo, agregando que es la presidenta quien lo maneja a su gusto. Tampoco Moyano desaprovechó la oportunidad de rescatar a Perón, reivindicándolo como el mejor presidente de la historia.

La puja no se vislumbra como un entredicho más; Cristina Fernández ha dado sobradas muestras de no desdecirse, mucho menos cabe imaginárselo cuando ostenta todo el poder. Moyano está jugado y ha resuelto dar pelea, tampoco figura en sus planes retroceder. Él también está acostumbrado a ejercer tanto poder como le sea factible; tampoco ignora que desde la Casa Rosada quieren ver “rodar su cabeza”.

Tal como están las cosas se advierte un escenario muy complicado. No se puede desconocer que entre la dirigencia sindical existen detractores del Nº 1 de la CGT, no obstante tras los sucesos, algunos de sus caracterizados opositores rescatan la actitud de Moyano, fundamentalmente en aquellos planteos estrictamente gremiales. Por distintas razones, referentes del sector hasta ahora distantes, anticiparon estrechar filas con el jefe camionero, en tal sentido se han pronunciado Gerónimo Venegas, Luis Barrionuevo y, hasta el líder de la CTA, Pablo Micheli, se expresó propenso a compartir reivindicaciones sectoriales (rechazar el tope salarial del 18% para el año próximo, universalizar asignaciones familiares e, incrementar el umbral del mínimo no imponible al impuesto a las ganancias.)

Por cierto que no faltan los oportunistas, algunas desubicadas voces opositoras hablan hoy de Moyano como si fuera “un rubio de ojos celestes”. Lo concreto que tal como se han expresado los protagonistas, tenemos a LA PRESIDENTA MÁS CRISTINA QUE NUNCA , EL TITULAR DE LA CGT TAN MOYANO COMO SIEMPRE

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