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Imprimir esta páginaEnviar este artículo por E-mail, a un AmigoREEDICION: ¿Habrá que profundizar, o corregir el modelo?
06/nov/2011

La presidenta evidenció, mediante una autonomía que le es innata, pero que se veía eclipsada por la pertinaz personalidad y protagonismo de su difunto esposo, más su axiomática destreza retórica, como supo aprovechar al máximo electoralmente hablando, las oportunidades que se le presentaron, ya sea por las inéditas contingencias propicias que favorecen al país, por la perspicacia para encubrir los puntos débiles de las administraciones K, o la habilidad al resaltar sus logros genuinos, pero también los aparentes y, capitalizar con gran efectividad los múltiples errores cometidos por la oposición.

Por: Aldo Norberto Bonaveri

Twitter: @AldoBonaveri

Transcurridas exactamente dos semanas de la elección presidencial que generó menos expectativas, (al menos desde que este cronista tiene uso de razón,) la lectura que se puede efectuar, es seguramente más reflexiva que cuando prima la urgencia de comentar inmediatamente de ocurrido.

Por cierto que la menor movilización observada, ni el abultado resultado previsible de antemano restan méritos a la arrolladora victoria lograda por Cristina Fernández. El contundente espaldarazo obtenido por la presidenta en las primarias simultáneas, abiertas y obligatorias del 14 de agosto, sumado al enjuto desempeño de sus opositores, más el anticipo de todas las encuestas, determinó no solo que nadie tuviera duda de la reelección, sino que el caudal sería aún superior al de las PASO.

El proceso electoral y los guarismos cosechados son tan elocuentes, que además de haber alcanzado una diferencia porcentual sin precedentes respecto al segundo, se trata de un triunfo alcanzado sin deberle nada a nadie. Ello le permite comenzar su segundo mandato libre de condicionamientos; sin más compromisos que la responsabilidad de ser depositaria de tremendo respaldo popular.

La presidenta evidenció, mediante una autonomía que le es innata, pero que se veía eclipsada por la pertinaz personalidad y protagonismo de su difunto esposo, más su axiomática destreza retórica, como supo aprovechar al máximo electoralmente hablando, las oportunidades que se le presentaron, ya sea por las inéditas contingencias propicias que favorecen al país, por la perspicacia para encubrir los puntos débiles de las administraciones K, o la habilidad al resaltar sus logros genuinos, pero también los aparentes y, capitalizar con gran efectividad los múltiples errores cometidos por la oposición.

Los sucesos acaecidos, le otorgan a los acólitos del Frente para la Victoria la posibilidad de esgrimir distintos argumentos para fundamentar tamaño premio, pero nadie puede soslayar que el factor preponderante es la fotografía económica al momento del comicio. Sería injusto decir que únicamente un triunfo de esa magnitud depende de tal sensación, empero ninguno puede relativizarlo.

Si bien existen muchas explicaciones sobre las causas tan providenciales para los países de la región, (explicitadas por este autor en distintas editoriales), también es verdad que si no se instala desde la contraparte un proyecto alternativo convincente, la mayoría del electorado desconoce o relativiza como se generó tal escenario. Sobre el particular se podría recurrir a una serie de datos que acreditan los porqué de la bonanza, pero el propósito de la presente no es ese, en consecuencia me limitaré a referenciar la razón más emblemática, que en menor medida es aplicable a rubros afines.

Cualquier ciudadano medianamente informado sabe que la soja es la principal fuente de divisas para el país, pero pocos conocen cuál ha sido su evolución cualitativa y cuantitativamente. Por ende ¿Cuántos argentinos tienen presente cual ha sido su incidencia para las arcas públicas? Cabe entonces recordar. En el 2000 la cotización de la soja oscilaba entre los u$s 145 y u$s 165 la tonelada, ahora fluctúa en los u$s 500 la tonelada. ¿Categórico verdad?, pero eso no es todo, producto de la sustancial mejora de los valores internacionales y, merced al mayor empleo de la tecnología, Argentina produce ahora el doble de entonces, si a ello le sumamos que en este tiempo el Estado percibe el 35% en concepto de retenciones, que otrora no estaban; la conclusión es tajante, que cada lector imagine cuanto se puede hacer y, como destinar semejante volumen de recursos.

Cualquier análisis no resiste desechar el significado que tienen los números que surgen de lo cotidiano; entre enero y octubre los subsidios sociales superan los $ 35.000.000.000. En el mismo lapso la asignación universal por hijo aumentó el 34% con relación a idéntico período de 2010 ($ 7.250.000.000).

Más allá de las razones que lo posibilitaron, los números arrojan elocuencias manifiestas:

- El crecimiento indiscutible económico operado entre 2003-2011.

- Recomposición salarial en la mayoría de las actividades, en varias de ellas por encima de la inflación misma.

- Significativo descenso de la tasa del desempleo, la que por estos días, es una de las más bajas desde el retorno a la democracia de 1983, aun cuando los registros del Indec no resulten confiables.

- La instauración de la Asignación Universal por Hijo y sus derivaciones sociales.

- Estímulo progresivo al consumo, sustentado principalmente por la proliferación del crédito, principalmente en materia de electrodomésticos.

- El incremento significativo de los beneficiarios jubilatorios, posibilitando acceder a gran cantidad de personas, mucha de las cuales no registraba aportes, cobrando los mismos haberes que aquellos que tributaron toda su vida, por estos días el 73% de los pasivos perciben la mínima.

- Mejora en la relación entre Producto Bruto Interno (PBI) y deuda externa.

- Más reservas en el Banco Central.

- Mayor presupuesto para la investigación: INTA, INTI, repatriación de científicos, etc.

Claro está que no todas son rozas, el Gobierno ha ocultado hasta ahora varios inconvenientes que se presentan y que constituyen los grandes desafíos del próximo mandato, esto exigirá cambios de rumbo y en algunos casos los problemas son muy serios, fundamentalmente por la magnitud o su complejidad. Como estos en apariencia no afectan el bolsillo, el grueso de los electores los ignoró o en su defecto prefirió minimizarlos.

- El retraso del tipo de cambio es un problema en potencia, el Banco Central dispuso de los dólares suficientes para frenar su alza, si bien ello sirvió para encubrir desajustes de las variables económicas, determinó una pérdida de competitividad de las exportaciones, (atenuada por la revalorización de los productos agropecuarios), y lo que es peor desató una inflación en dólares de grandes proporciones, al respecto cabe consignar que un el último año con incrementos de precios promedios entre el 25% y el 27%, la divisa norteamericana tan sólo experimentó un alza del 7%. Las historias conocidas en nuestro país con similares procesos, todas invariablemente terminaron en forma traumática. Es de esperar que esta sea la excepción.

- Pérdida del superávit de la balanza comercial, al quedar rezagado el dólar con relación a los precios internos se produce un estímulo a las importaciones, a la vez que por la misma razón se contraen las exportaciones. Nuevamente aquí los productos agropecuarios salvan la situación, puesto que excluidos ello el déficit industrial y comercial oscila los u$s 25.000.000.000, ecuación que no se daba desde la época de la dictadura militar.

- La incesante fuga de capitales, estimada en más u$s 22.000.000.000 para el año en curso es menester frenarla, pero para ello debe darse a los inversores señales claras y reglas de juego previsible, elementos que al menos por ahora no figuran en el vademécum K. Prueba el retroceso la pérdida de posiciones de nuestro país dentro del concierto sudamericano en lo referente a inversiones extranjeras.

- El festival de subsidios que conforme al proyecto del presupuesto 2012 ascendería a más de $ 70.000.000.000. El retraso de las tarifas de servicios públicos financiado en forma abusiva por este mecanismo no puede resistir mucho tiempo más. Si bien el gobierno parece haberse concientizado de ello, conforme a la suspensión de ese beneficio recientemente dispuesto para bancos, financieras, compañías de seguros, juegos de azar, aeropuertos internacionales, terminales fluviales, empresas de telefonía celular, hidrocarburos y minería. La subvención a estos sectores era inconcebible y, también lo es para usuarios en condición económica ventajosa, en consecuencia la lógica indicaría que deberían ser quitados, pero su implementación no es tan simple. Por otra parte, son tantos años de “esconder la basura debajo de la alfombra” que si las tarifas se sinceraran de acuerdo a costos, el grueso de la población no podría afrontarlos. Clásico intríngulis de soslayar la realidad más allá de lo coyuntural.

- El permanente negar los problemas energéticos no tiene más margen de maniobra, las reiteradas y crecientes importaciones de gas natural y combustibles, (en 2011 a esta altura han superado el 120% con relación al año anterior) ya atentan contra las cuentas públicas en forma directa. La falta de inversión en la materia y sus consecuencias, tan bien explicitadas por los ex secretarios de Energía de la Nación fueron desoídas; abordarlas requiere destinar erogaciones importantes por varios años consecutivos, pero no hacerlo a la postre será lapidario.

También existen otros factores donde el kirchnerismo hace agua, si bien son temas que buena parte de la población logra percibir, aunque para muchos resulte incompresibles, la verdad demuestra que más son los que no priorizan la calidad institucional, así es como imperan los súper poderes, DNU, concentración de recursos para el Estado nacional en desmedro de los provinciales, la acotada división de poderes, desconocimientos de fallos judiciales, etc.

Tampoco parece importar demasiado los inocultables casos de corrupción, la cantidad de funcionarios sospechados, enriquecimiento desmesurado de figuras ligadas al poder central, sobreprecios en la obra pública, falta de funcionamiento de organismos de control independientes, etc.

Más allá de todas las conjeturas, es innegable que la política es dinámica y no da tregua. El 14 de agosto y el 23 de octubre las urnas respondieron con dos CRISTINAZOS, la prédica oficialista para estas contingencias fue “profundizar el modelo”, los movimientos posteriores de la presidenta se realizaron en dirección opuesta y, a mi entender acertados. Sacarles los subsidios precisamente a los ganadores del “modelo” es una señal positiva, si bien minúscula en su cuantía; proponer el traspaso de los subterráneos al gobierno de la ciudad de Buenos Aires también marca una tendencia correctiva. El discurso pronunciado en la cumbre del G 20, nos hace sentir a los argentinos bien representados, claro está que para ello resulte consistente en el nuevo mandato deberá hacer lo que dijo en ese foro y no lo que hasta ahora hizo internamente.

En síntesis, ¿habrá que profundizar, o corregir el modelo?

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