Está registrado? [Ingrese Aquí], sino [Regístrese]
Editoriales y Columnas
 
Usted está aquí » Editoriales y Columnas » Editoriales del Director »  
Imprimir esta páginaEnviar este artículo por E-mail, a un AmigoSOLO ES MENESTER UN PROGRAMA SUSTENTABLE Y VOLUNTAD POLÍTICA DE EJECUTARLO
05/sep/2011

Las características sostenidas de la demanda, garantizan la colocación de nuestros productos por largo tiempo, lo que a la postre significa más trabajo calificado para argentinos, brasileros, paraguayos, uruguayos, etc., precios adecuados para los productores, buenas posibilidades para industriales y más divisas para los países vendedores.

Por: Aldo Norberto Bonaveri

Twitter: @AldoBonaveri

En un mundo convulsionado por crisis económicas y financieras que afectan a la primera potencial internacional, como así también a varios de los países de la Unión Europea; procesos políticos que pusieron fin a largas hegemonías de regímenes autoritarios, considerados casi inexpugnables unos meses atrás, tales los casos de Túnez, Egipto y Libia; la tremenda hambruna que viven los estados del “Cuerno de África” y, complicaciones de distinta índole que se replican en otros puntos del planeta, en gran medida como consecuencia derivada de los fenómenos referidos; cabe expresar que el presente de Sudamérica en general y del MERCOSUR en particular se presenta promisorio.

El favorable ciclo para los commodities se ha consolidado en lo que va del año, y si bien los comportamientos de los mercados nunca están exentos de variaciones, la lógica no hace suponer que se interrumpa la firmeza de las cotizaciones internacionales; dicha tendencia se ve fortalecida con la predisposición de capitales que apuestan con inversiones de cuantía, sobre la cadena de valor de productos agropecuarios.

Indudablemente estas subas componen un estímulo efectivo para la producción, el desarrollo agrario y, constituyen el progreso para los moradores de las zonas rurales; la contracara se manifiesta en los países donde se concentra el mayor porcentaje de la inopia universal, allí centenares de millones de personas se ven aquejadas por el encarecimiento, consecuencia directa de la escasez de alimentos, sumado a la estrechez de sus ingresos.

Los acontecimientos internacionales evidencian que las expectativas económicas tienen como protagonistas a los países emergentes. Nuevos referentes tales como China e India, en los que la creciente clase media demanda cada vez más y mejores comidas y, otras regiones menos dotadas y a la vez más necesitadas nutricionalmente, como lo son varias naciones africanas, constituyen oportunidades imponderables para los eminentemente productores de alimentos.

Para comprender mejor la magnitud de esta realidad, es oportuno tratar de hacer un enfoque en perspectiva, conforme al desarrollo económico y vegetativo que se está experimentando en China, las estadísticas proyectan que para el 2025, sólo en dicha nación, 500.000.000 de almas serán integrantes de la clase media, tal estimación, compartida por calificados consultores internacionales, eximen de profundizar en la búsqueda de variables más sofisticadas. Solo cabe adicionar que actualmente ese segmento está compuesto por 150.000.000 de personas, de las 1.327.000.000 que habitan el coloso asiático.

La coyuntura, nítidamente favorable para las exportaciones agropecuarias tradicionales, ofrece algo más importante aún; las condiciones imperantes significan una excelente oportunidad para transformar las requeridas materias primas en productos agroindustriales. Estos procesos no son complicados y, perfectamente aplicables a carnes, granos, leches y varios rubros de las economías regionales. Con la implementación de políticas que incentiven la conversión, además de usufructuar la actual bonanza de nuestros términos de intercambio, tendríamos la posibilidad de en un lapso intermedio, triplicar el valor de la tonelada embarcada. Amén de ello, las características sostenidas de la demanda, garantizan la colocación de nuestros productos por largo tiempo, lo que a la postre significa más trabajo calificado para argentinos, brasileros, paraguayos, uruguayos, etc., precios adecuados para los productores, buenas posibilidades para industriales y más divisas para los países vendedores.

El presente promisorio de los gigantes asiáticos, secundados por otras economías emergentes de ese continente está posibilitando que un año tras otro, se incorpore un número creciente de consumidores, los que a la vez gradualmente, van exigiendo mayor calidad y variedad en sus dietas. Una década atrás, ya experimentaban un mejoramiento de su ingesta, pero ese fue simplemente el comienzo de un proceso que ininterrumpidamente fue perfeccionándose, lo que agregándose al crecimiento demográfico de populosas comunidad representan una evolución exponencial, que encuentra en el cono sur americano una opción insuperable para satisfacer sus necesidades.

Si bien lo ya expresado explica de alguna manera las causas de la agflación, las perspectivas no se agotan con lo citado. El mundo actual, dependiente de los combustibles fósiles, con reservas que no crecen al ritmo de la demanda ecuménica, agregado a los problemas que acarrea el cambio climático, donde los carburantes tradicionales juegan un rol nocivo para el ecosistema, conforman una combinación de factores por la que anualmente se incremente el uso de los biocombustibles, con metas preestablecidas para la década en curso, por las cuales varios son los países que gradualmente van haciendo crecer la participación del etanol en las mezclas con naftas y del biodiesel en el gasoil.

Cualquier persona medianamente informada es consciente del importante incremento de la producción, principalmente agrícola, como consecuencia de los inestimables aportes efectuados por las nuevas tecnologías, no obstante la eficacia lograda no alcanza para dar respuesta a los mayores requerimientos que por todo concepto solicita la humanidad.

Es una verdad irrefutable que la situación planteada constituye un escenario dramático para los países más pobres, para algunos pueblos africanos las erogaciones en alimentos significan el 75% de los ingresos familiares, tal desequilibrio ha generado una honda preocupación de sus gobiernos, los que ante la imposibilidad de solucionarlo han recurrido en auxilio a sus pares de los países industrializados, quienes independientemente de colaboraciones solidarias individuales, han dado prioridad al tratamiento de este flagelo en los foros internacionales organizados, en tal sentido la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación “FAO”, viene desarrollando un trabajo realmente excepcional, pese a ello los problemas no se han solucionado sino parcialmente. Al respecto cabe señalar que la subnutrición que se había logrado disminuir durante buena parte de la presente década, a partir del 2008 ha recrudecido. En función del retroceso la FAO se abocó a la elaboración de nuevos programas, reclamando con más énfasis un mayor compromiso de los gobiernos de todo el planeta.

Verificada la magnitud de la demanda, la reflexión que surge es que el contexto se presenta favorable para todos los países productores de alimentos. Ello es una verdad relativa, seguramente todos los actores del mercado vendedor se benefician por la apreciación de sus precios; empero un aspecto que no podemos soslayar, es que no todos los que revisten esta condición están en facultad de incrementar significativamente su producción; algunos porqué su actual aprovechamiento de las tierras es tal, que no puede incorporar más superficie, otros porque están empleando una tecnología tan desarrollada y un nivel de insumos, que solo tienen posibilidad de optimizar sus resultados exclusivamente por perfeccionamiento de ciencias aplicadas.

En virtud de la realidad reinante, no hay en el planeta una región con mayor potencialidad de crecimiento genuino que Sudamérica; dentro de este continente las perspectivas de Argentina son inmejorables técnicamente hablando. Sumamente rico en recursos naturales, una pluralidad de climas que prácticamente se adecuan para la implantación de cualquier cultivo con condiciones agronómicas sustentables, una tradición ganadera que se compadece con el avance genético de excelencia que se está practicando, posibilidades para el impulso de la lechería semejantes a los ambientes más dotados. Igualmente los escenarios son propicios para la vitivinicultura, el olivo, la fruticultura y demás explotaciones. Todo ello con el plus que representan entidades como el INTA, el avanzado desarrollo de la biotecnología, el progreso cualitativo de la industria de la maquinaría agrícola y, el nivel de capacitación adquirido en los últimos años por la nueva generación de productores.

La evolución del sector es innegable, pero lo obtenido es sólo parte de las posibilidades reales, los actuales registros han ocurrido pese a los obstáculos interpuesto por el Gobierno nacional, los números son concretos, donde el Estado ha intervenido con mayor enjundia las producciones han retrocedido en forma elocuente. En leche se producen el mismo volumen de una década atrás, en trigo hemos caído a 14.000.000 de TT, con condiciones para producir 20.000.000 de una campaña a la otra, estableciendo reglas claras y, en hacienda en 5 años hemos perdido 12.000.000 de cabezas. Hoy la producción conjunta de cereales y oleaginosas araña las 100.000.000 de TT merced al espectacular crecimiento de la soja, pero con otras reglas de juego más diáfanas, estaríamos en condiciones en un lustro de aumentar el récord en un 50%. Con la leche la situación es análoga y en consecuencia podría lograrse duplicarse la producción a diez años vista.

Las condiciones están, solo es menester un programa sustentable y voluntad política de ejecutarlo

Auspiciantes

Su SEGURO Servidor

Imágenes de  alta resolución












Se han visto 29955938 Páginas, desde el lunes, 25/may/2009
OnLine: 80 personas (80 visitantes anónimos)

Pregón Agropecuario - Córoba 785 - (6270) Huinca Renancó, Córdoba, Argentina
Para suscribirse al Boletín Electrónico: suscripcion@pregonagropecuario.com

Huinca Renancó, Córdoba - Argentina - martes, 04/ago/2020 - 14:34
Sistema FuncWay (c) 2003-2007