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Imprimir esta páginaEnviar este artículo por E-mail, a un AmigoES IRRESPONSABLE ENDILGARLE AL CAMPO CONNIVENCIA CON EL TRABAJO ESCLAVO
04/feb/2011

El ingreso neto a percibir es en la mayoría de los casos, sólo una parte de la retribución que por todo concepto suma el trabajador. En la práctica estos reciben una serie de beneficios que en determinadas situaciones se acumulan y, son más sustanciosos que la paga mensual.

Por: Aldo Norberto Bonaveri

Twitter: @AldoBonaveri


Entre los temas que se instalaron con el inicio del año el del “Trabajo rural esclavo” alcanzó amplia repercusión, aunque el tratamiento periodístico ha resultado totalmente disímil; los medios escritos de mayor circulación se destacaron por relativizar el suceso, en tanto que diarios y canales de televisión oficialistas magnificaron la situación al extremo. Un contraste tan marcado en la información termina por confundir a la opinión pública, o en su defecto insita a asumir preconceptos.

Los motivos de los comportamientos asumidos sobre el particular están vinculados a diferentes intereses, los primeros tratan de minimizar irregularidades cometidas por importantes anunciantes, mientras que para los otros existen cuestiones políticas, pues el objetivo implícito es crear la psicosis de que en el campo se explota a sus empleados. Pero ¿por donde pasa la verdad?, acaso ¿no se detectaron casos donde trabajadores rurales estaban sometidos a condiciones ilegales e indignas?. La respuesta es si, pero ello no implica que esas transgresiones sean una constante en el sector agropecuario, tal como pretenden instalarlo los mensajes subliminales en el que incurren ciertos periodistas, algunos por desconocimiento, los más con intencionalidad.

Las inspecciones llevadas a cabo por el ministerio de trabajo de la Nación y de la provincia de Buenos Aires, en diferentes puntos de la pampa húmeda, fundamentalmente orientada a los campos donde se produce semilla de maíz híbrido, en coincidencia cuando en dichos establecimientos se produce el despanojado a mano (1), revelaron condiciones de trabajo deplorables San Pedro, Ramallo, Arrecifes, Junín, Pergamino, Chivilcoy, Pigué, Mar del Plata, Miramar, Lobería, General Alvarado y Tandil, todos ellos en la Provincia de Buenos Aires y, Paraje Monte del Rosario en la provincia de Córdoba. La sumatoria de los empleados en esas condiciones seria de aproximadamente 1.200.

Cabe destacar que ésta tarea requiere de una cantidad importante de trabajadores mientras dura la floración del cultivo; históricamente las empresas semilleras (criaderos) recurren a tal fin a trabajadores migrantes provenientes de Santiago del Estero.

Como acontece en cualquier orden de la vida, las infracciones reales o presuntas, que involucran a grandes empresas adquieren una resonancia mayúscula, por ende que el primer hallazgo se halla suscitado en campos arrendados por la trasnacional Nidera, o últimamente su colega DuPont, le otorgó a los hechos una trascendencia especial. Es natural que así ocurra, pues por su condición de compañías de líderes les obliga a ser un ejemplo en todos los ámbitos, en consecuencia la misma falta amerita de la sociedad un repudio mayor. Las acusadas, a las que debe agregarse Satus Ager S.A. y Suthern Seeds Production, efectuaron los descargos y será la justicia quien determinará si existió culpabilidad y, de ser así en que grado. Empero más allá de lo que se determine al respecto, lo cierto es que hoy pesa sobre ellas una condena social que afecta su imagen y, la que seguramente no será fácil revertir.

No es mi intención efectuar comentarios sobre los casos denunciados, sobre los mismos se ha dado amplia difusión o casi ningún detalle, según quien exagere o minimice la noticia; existen alegatos de las implicadas y, denuncias de fiscales, en consecuencia serán los jueces los responsables de fallar y, las partes cuentan con las instancias de apelaciones que la ley otorga; así es que más tarde o más temprano se llegará a la verdad. Si en cambio tengo el propósito de volcar mis experiencias y conocimientos sobre el trabajo rural, tras 35 años de actividad vinculada a cereales y semillas, que me habilitan como protagonista o testigo por: tratar con personal a destajo, estar al frente de cuadrillas en galpones de acopio de cereales (dado mi condición de perito clasificador de granos y oleaginosos), estar al frente de la actividad de procesamiento de semillas, recorrer con asiduidad múltiples campos en el Sur de Córdoba, gran parte de La Pampa, Sur de San Luís y noroeste bonaerense; visitas a criaderos y, saber diferenciar los distintos tipos de explotaciones, como así también cuando se trata de tareas inherentes al quehacer de los productores, de aquellas que como en los casos que dieron origen a los cuestionamientos, se trata de actores de la industria semillera.

Lo que no se debe hacer es generalizar, si incurrimos en esa práctica seguramente estaremos cometiendo errores groseros, esto es válido para analizar cualquier situación, pues en todas las disciplinas hay personas correctas y censurables, honestas e impúdicas. En materia laboral cada actividad tiene sus particularidades, razón por la cual existen distintos convenios colectivos, reglamentos u otros instrumentan que regulan las condiciones para cada labor. Cuando nos introducimos en el trabajo rural, la sistematización es realmente impracticable dada la diversidad de explotaciones y diferentes tipos de tareas. Puesto que las labores se desarrollan en su gran mayoría al aire libre, el cumplimiento de las mismas depende en muchos casos de las condiciones climáticas, por lo que la regularidad de horarios en varias especificaciones es impracticable.

Es verdad que la tarea de despanojado, ha sido una práctica habitual del trabajo que se desarrolló en condiciones muchas veces precarias, fundamentalmente en lo concerniente al descanso en espacios reducidos, obviamente no se justifica en hacinamiento, tampoco, si es como algunos comunicadores difunden, la provisión de comida en mal estado. Estas condiciones no deben ser brindadas y por lo tanto, si se comprueban los abusos lo que corresponde es que los culpables sean sancionados como corresponde. También es cierto que ese trabajo es uno de los pocos en el ámbito agrario que no se ha tecnificado.

Corresponde aclarar que las irregularidades imputadas por las autoridades y la AFIP no comprenden a los productores, pues si existe responsabilidad está es totalmente atribuibles a los criaderos que arriendan esos campos para como antes mencioné, la producción de maíz híbrido. En virtud de ello es que más arriba menciono la intencionalidad de inculpar al campo, los funcionarios saben perfectamente que es así, pero el mensaje que llega a la población es cuando menos ambiguo.

Los trabajos agrarios otrora fueron mucho más pesados que el practicado por estos días; los cambios son completamente substanciales. Salvo raras excepciones no se ordeña más a mano, la labranza de la tierra y la recolección se realiza en cómodos tractores o cosechadoras con aire acondicionado, manejando los comandos por computadora, la producción agrícola no se manipula en bolsas, sino se hace mecanizadamente; así podríamos repasar las distintas funciones y veríamos como han variado favorablemente las condiciones laborales.

Es frecuente escuchar que los haberes que cobran los empleados rurales son bajos, lo cual muchas veces el comentario al respecto surge a partir del desconocimiento del rendimiento del emolumento global. Sobre el particular corresponde decir que el mínimo es superior al Salario Mínimo Vital y Móvil, pero el ingreso neto a percibir es en la mayoría de los casos, sólo una parte de la retribución que por todo concepto suma el trabajador. En la práctica estos reciben una serie de beneficios que en determinadas situaciones se acumulan y, son más sustanciosos que la paga mensual.

Lo más habitual es contar con comida y vivienda sin cargo, con lo que ello implica en estos tiempos, pero según la actividad que desempeñe, la responsabilidad que tenga, el grado de competencia que adquiera y, por cierto, el criterio de reconocimiento del empleador, resulta dable observar como al empleado rural se le permite: criar animales sin pagar alquiler ni pastaje, ir “prendido” con algunas hectáreas sembradas para su beneficio, contar con un vehículo a disposición, etc.

Otra imputación que se hace al agro es la cantidad de trabajo informal que existe en el sector; es verdad que durante mucho tiempo existió un alto porcentaje de puestos de trabajo en esas condiciones, si bien en la actualidad aún la irregularidad no está totalmente erradicada, cabe reconocer que el RENATRE viene realizado un trabajo eficiente en la materia, al punto que actualmente existen 800.000 empleados rurales en regla, con lo que el porcentaje en negro se ha reducido porcentualmente más que en muchas otras actividades; correspondiendo decir que hay dos aspectos concretos que atentan la normalización. Uno está ligado a la necesidad de simplificar la gran burocracia imperante para proceder a dar las bajas y las altas, en trabajadores temporarios y, la otra está vinculada a la mayor facilidad que tiene el evasor, que por cierto los hay como en cualquier otra actividad, para ocultar al personal irregular, con relación a la ciudad.

En razón todo lo considerado, aún cuando se comprobará las condiciones infrahumanas denunciadas por el Ministro de Trabajo, Carlos Tomada, en las cuatro empresas semilleras investigadas, es irresponsable endilgarle al campo connivencia con el trabajo esclavo.

(1) Para la obtención del maíz híbrido se siembran una cantidad determinada de superficie con una línea hembra (que a la postre es la que va a dar la semilla que una vez cosechada y procesada será el hibrido que se utilizará en una próxima siembra). A la vez en el mismo lote, se alterna una superficie menor de línea macho. El despanojado consiste el arrancarle a las líneas hembras sus flores masculinas, de forma tal que para la obtención del cruzamiento buscado, se polinicen exclusivamente con el polen generado por la línea macho. (el grano producido por esta última se destina al consumo)

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