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Cooperativismo
 
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Imprimir esta páginaEnviar este artículo por E-mail, a un AmigoAnales del Cooperativismo ruso
17/mar/2022

Previo al advenimiento del comunismo, aproximadamente ¾ parte de la población moraba en el campo, por entonces aquellos campesinos desarrollaban vínculos colectivos e inclusive, ejercían algunos agrupamientos asociativos 13 años antes del surgimiento en Inglaterra, de la Sociedad Equitativa de los Pioneros de Rochdale.

La dinámica alcanzada por las relaciones mercantiles en las postrimerías del Siglo XIX, sumado a intereses de sectores políticos por utilizar el cooperativismo, derivaron que, a pesar de la derrota en la guerra con Japón en 1905, el cooperativismo ruso tuviese un rápido crecimiento en el transcurso de la primera década del Siglo XX.

Registros de la época, revelan que de las aproximadamente 50.000 que existían precedentemente a la Revolución Rusa, el 50% de ellas prestaban servicios de consumo, cuando en el resto de Europa éstas no llegaban a 20.000. Dicha proporción prevaleció ya iniciada la sublevación bolchevique, dado que a sus capitostes les incumbía el cooperativismo para realizar la logística de los alimentos producidos en explotaciones campesinas individuales o kulaks.

Habida cuenta la escasa performance de la denominada Nueva Política Económica “NPE”, en 1921 Vladimir Lenin instituye la instalación de granjas estatales y de los koljoses o granjas colectivas, mediante expropiaciones masivas de latifundios y entrega de tierras bajo “derecho de uso” a agricultores acólitos al régimen comunistas. A las primeras se les reconocía su trabajo proporcionalmente al esfuerzo aportado, en tanto para autoconsumo, se les permitía explotar individualmente, parcelas de aproximadamente 4.000 m² con algunas herramientas propias y la obligación de entregar cuotas de producción al Estado.

El líder bolchevique dejó plasmado en documentos históricos su concepción filosófica, de uno de estos instrumentos cabe rescatar en una frase que lo evidencia: “Bajo el poder político de los soviets, el desarrollo de las cooperativas y el desarrollo del socialismo, en la práctica, la misma cosa. Las cooperativas son la clave para la verdadera revolución cultural que, bajo las condiciones de un capitalismo de estado, harán posible el comunismo en un plazo perentorio”

No obstante, fue con Iósif Stalin ya constituida la Unión de República Socialistas Soviéticas “U.R.S.S”, que las granjas estatales cobraron fuerte impulso sobre le final de la década. A tal efecto prohibió toda explotación privada, sin vacilar en apelar a la violencia y represión política, obligó a los campesinos a constituirlas o incorporarse a algunas de las existente, deportando a opositores e intelectuales disidentes a confinamiento.

Respecto a la economía solidaria, mediante recurrente intervenciones de los soviets y jerarcas del Partido Comunista, ocasionaron que las cooperativas perdieran paulatinamente democracia e independencia económica, a lo que se agregaron extravíos administrativos, escasa formación y carencia de tecnología.

Dicho proceso trajo aparejado que simultáneamente al crecimiento de koljoses, disminuyera el número de cooperativas a un 35%; a pesar de ello, estas seguían distribuyendo el 45% de los bienes y transportando el 65% de las mercancías del campo a las ciudades. En1.929 las de crédito contabilizaban 7.000.000 de asociados y el 50% de las inversiones estatales para el desarrollo rural.

En los albores de los años 30’ el Estado autocrático eliminó las cooperativas comerciales y financieras y casi todas las urbanas; para 1934, más del 70% de la propiedad campesina, pasó a pertenecer a granjas estatales.

Con el desenlace de la Segunda Guerra Mundial e, incorporación de varios países de la Europa Oriental a la URSS, se vio afectada la esencia del cooperativismo en la región. Las entidades de base, independientemente de los avatares propios de la conflagración, en gran porcentaje fueron intervenidas y entregadas a sectores agrarios afines al régimen despótico. En Checoslovaquia, Bulgaria y Hungría, se aplicó la férrea planificación centralizada semejante al modelo soviético. En Polonia el control ruso no pudo ser implementado con tanta severidad, como consecuencia de no mediar un absolutismo partidario y, contar con un historial cooperativo de reconstrucción de poblados y urbanizaciones enteras, que les posibilitó practicar un sistema solidario más incluyente y diversificado.

Expirando la década del 50’ en la Unión Soviética más de 30.000.000 de personas trabajaban en 75.700 koljós; por entonces una entidad de élite satélite del politburó, utilizando un “sello de goma” de Asociación de Cooperativas Soviéticas, se adhirió a la Alianza Cooperativa Internacional.

En 1985 con la reforma económica y política denominada Perestroika, impulsada por  Mijaíl Gorbachov, entre otras modificaciones se instituyó una normativa cooperativa, que permitía a estas entidades constituirse con un reducido número de asociados. Debido a dicha legislación se incrementaron cuantitativamente las cooperativas, ya sea por transformación de pequeñas empresas privadas o entes estatales. La experiencia arrojó más anomalías que funcionamiento solidario; varias lisa y llanamente fueron pseudo “cooperativas” totalmente enajenadas de la doctrina y, otras homologaron prácticas ilegales.

Ocurrida la disolución de la Unión Soviética en 1991, se produjo desordenado proceso de privatización, del que provino un desenvolvimiento asimétrico en las cooperativas agrícolas, estas vieron reducidas en número por razones de reconversión, un sistema prácticamente híbrido de cortijos privados familiares, derivando en que los koljoses (nombre que recibía el nuevo sistema de granja colectiva) se convirtieran en cooperativas de producción, con el derecho de los asociados a retirarse e iniciar explotaciones individuales. Asimismo, se instalaron granjas mixtas con capital extranjero y sociedades anónimas agrícolas.

En la gestión de Vladimir Putin las “cooperativas” dejan mucho que desear, descendiendo en número y de exigua relevancia, mayoritariamente situadas en ciudades. Muchas de ellas conducidas antagónicamente a los preceptos cooperativos.

Las consustanciadas con la doctrina padecieron de una inusitada presión impositiva y, prácticas discriminatorias de régimen totalitario imperante, como ser: limitaciones a la propiedad privada de la tierra, compra de insumos, materias primas, etc.

Fuentes consultadas: "Intervencionismo estatal y cooperativas rusas" (Profesor: Oscar Bastidas Delgado) e Investigaciones propias

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