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Imprimir esta páginaEnviar este artículo por E-mail, a un AmigoEntrevista al Presidente de Fecescor y Conaise, Luís Castillo
30/dic/2021

El experimentado dirigente brinda sin retaceos su visión sobre el movimiento cooperativo

Por: Aldo Norberto Bonaveri

PA: ¿Que balance de este año que termina, hace del cooperativismo de servicios públicos nacional y provincial?

Más que hacer un balance de este año, yo ya estoy en una etapa donde uno hace un balance histórico del tiempo que ha pasado, o que ha sido parte de las entidades; voy a cumplir 30 años como dirigente, al frente del consejo de administración de la cooperativa de base, de la ciudad de Oncativo y, en otros roles que he tenido también; ligado a la federación ya van ser 22 años que ingrese como secretario, luego vicepresidente y ya van 16 como presidente de Fecesor, ratificado recientemente por la asamblea para el ejercicio en curso. Creo que ya no estamos casi despidiendo de la actividad, no de la lucha, pero sí de los cargos.

También tengo el honor de presidir la confederación de la cual Fecescor es parte, la que a excepción de FACE, todas las otras federaciones de la Argentina conforman la Confederación Argentina Inter federativa de Cooperativas de Electricidad y Otros Servicios Públicos Ltda. “CONAICE”, la que tuvo su asamblea hace 90 días, ratificarme nuevamente como presidente.

Respecto al accionar de esta entidad se presentó una situación complicada, ya que al no poder viajar por la pandemia y al no hacerlo de manera asistencial bajo mucho la actividad de la confederación; no obstante, nos manejamos vía virtual. Hace poco tuvimos una reunión con el presidente del INAES, manteniendo contacto con las autoridades de la Secretaría de Energía de la Nación.

El balance de todo esto satisfecho, no del todo pero en un gran porcentaje, de ver como los objetivos que nos fijamos tanto aquí en Córdoba como con las demás federaciones en el orden nacional, no tan rápido como quisiéramos, pero en esa gestión a los que más hemos apostado y, en lo personal lo mas he tratado es lograr una integración del sector cooperativo, que vaya más allá de las acciones conjuntas circunstanciales, sino que a mi criterio el cooperativismo se tiene que “reinventar” en dos aspectos: mediante de lo que es su organización política institucional que fija a través de sus entidades de 2° y 3° grado los objetivos a cumplir y, también desde lo empresarial.

Nosotros somos entidades sin fines de lucro, con un capital social que corresponde a toda una comunidad, pero gestionamos empresas. No somos apéndices sostenidos por el Estado. En los lugares donde estamos somos reguladores de mercados, en telecomunicaciones, en todas aquellas actividades que no tienen que ver con la electricidad y el agua por que son concesiones directas. Además, hemos demostrado que somos altamente eficientes, también en esa eficacia, podría decirse con que idoneidad se cumple con la responsabilidad de conducir una empresa, que si bien no persigue lucro desde lo económico o financiero, el beneficio mayor es brindarle el mejor servicio al menor costo a los asociados y por ende dueños de la cooperativa.

Creo que esta tarea si bien es incipiente, está dando sus frutos aquí en Córdoba. Nosotros desde hace 4 o 5 años tenemos un trabajo muy mancomunado con FACE; en la provincia hay 204 cooperativas de servicios públicos, las que están agrupadas el 50% en cada federación, gran parte se refleja en manera conjunta. No digo que algún día llegaremos a ser una sola federación, que sería lo ideal, el respecto hay que respetar los procesos históricos o lo que cada uno siente, más en las cosas importantes… en los objetivos, debemos trabajar con el mismo horizonte.

Las cooperativas tienen un poder que no lo advierten, dado el posicionamiento geográfico, casi en el 70% del territorio nacional están presentes las cooperativas. Entiendo que hay un sinnúmero de actividades que van más allá de los servicios públicos que debería prestársele más atención; ya que en esto de decir la “regulación del mercado” en defensa de nuestros socios, también lo podemos hacer en otras actividades.

Nosotros somos presa de los insumos de la canasta familiar de unas pocas grandes empresas multinacionales, algunas asociadas a capitales nacionales que monopolizan los precios y manejan el mercado. Y sin darnos cuenta, ese sistema que ha sido la unión pequeñas firmas e inversores de capital; algunas incluso se dicen “cooperativas”, pero con una visión totalmente opuesta. En algún momento nos tendremos que plantear un proceso tipo el que tuvo en su momento El Hogar Obrero, o algún tipo de figura que posibilite regular esos mercados dominados y nos defendemos con una herramienta tan importante como es el cooperativismo.

Yo he tenido la suerte de viajar la País Vasco, hacer cursos en Mondragón acumulado una rica experiencia, que ojalá algún día tenga la posibilidad de acompañar en ese camino y, podamos emular a ese movimiento que es trascendente para España, inclusive dicho grupo se ha desarrollado y crecido extramuros, actualmente con presencia efectiva en los 5 continentes.

Entonces, cabe preguntarse porqué Soros tiene que manejar gran parte de los negocios que hay en Argentina, porqué las grandes empresas de servicios públicos vienen, hacen millonada de plata y nosotros somos subsidiarias casi gratis o, cual es la razón que el negocio de las comunicaciones tiene que ser de las privadas y, no aprovechar para que el cooperativismo pueda realizar esas prestaciones. ¿Por qué las empresas privadas que irrumpieron en los años 90? Entonces se desguazo y el Estado y las cooperativas quedamos en el “andén viendo como se iba el tren” y lo seguimos haciendo. Ocurre porque estamos atomizados, y es menester entender que esa es nuestra debilidad.

Usted me decía previamente a comenzar la entrevista que el cooperativismo argentino informa poco, yo creo que informamos mal, lo hacemos de manera anárquica, cada uno informa según su visión y su paladar. Sobre el particular creo que es también un reflejo de como gestionamos a cada cooperativa.

Yo voy a decir algo que a muchos dirigentes cooperativos no le va a gustar, pero bueno… la edad me da cierta impunidad, como para expresarlo. No digo todas, porqué hay muchas cooperativas que son un ejemplo, pero hay varias que se han transformados en “quioscos” … entonces hay un quiosquito acá, otro allá… cada uno planifica con su visión, somos por ahí como es cultura de club de barrio: como compito… “Me compro una grúa” ... “Me compro…”, es decir vamos a contramano. El mundo funciona con economía de escala en todo aspecto, por lo tanto, sin no planificamos con ese enfoque, no vamos a una organización más vertical, que no quiere decir que nos sea democrática.

Suelo poner como ejemplo “en Córdoba hay 204 cooperativas que tienen que existir de por vida”, porque nuestra fortaleza es como ocupamos el territorio. Lo que si se es que si nosotros no cambiamos no vamos a tener esa cantidad, sino vamos a tener la mitad. Entonces la única manera de cuidar que sigan siendo las 204 o las hoy existentes a nivel nacional, tiene que ver como nos organizamos como empresas, donde se respete el mercado de esa que está “punto de desaparecer” y seamos parte, a través de esta herramienta con la participación de esto, en posibilitarle la eficiencia de esa cooperativa le permita sobrevivir en pueblos que no van a crecer, ahí estamos nosotros, por destino y decisión política, y esto lo tenemos que entender, nos dijeron..., “bueno alguna cooperativa que de luz sino seguí con las velas” , y a algunas ciudades grandes hubieran venido EPEC o las empresas privadas, y los chiquitos estaríamos arreglándonos como podamos. Por suerte aparecimos como solución. Eso debemos aprovecharlo con la fortaleza que tenemos con una visión de conjunto y, tendremos que entender los dirigentes que muchas veces el ego es el límite. O sea que si basamos todo esto en que “si yo porque estoy acá soy el rey del lugar y el otro el rey de allá” y nos transformamos en monarquía que sólo nos sirve para el ego, no vamos a crecer como movimiento. Yo creo que, respetando al otro sector, no nos hemos dado cuenta todavía de la potencialidad que poseemos.

Suelo decir, a lo mejor suena pedante… me cansé de escuchar que somos el 10% del producto bruto y… “¿Cuándo nos vamos a proponer ser el 20%”? “¿Cuándo vamos a dejar de mendigar al Estado que nos de una monedita?... que es la misma plata que nosotros le damos al Estado. Tributamos como todo el mundo, pagamos impuestos, tenemos los trabajadores en blanco, no negreamos, no explotamos y andamos mendigándole al Estado, pendiéndonos de las cooperativas más chiquitas, por que aquél que ocupa un alto poder procura canalizarlo, dándoles a las bases y cubriendo sus necesidades. Eso se puede hacer lo mismo, pero sin las entidades de base no respetan a quien los representan, que son las federaciones y estas a las confederaciones, ya arrancamos mal,

PA: Referente a lo que esta hablando sobre el rol del Estado y demás ¿Cómo presidente de FECESCOR y de CONAISE, debe estar interiorizado de cómo es en general el estado actual de las cooperativas de base; evidentemente hay algunas con serios problemas, en ciertas provincias hay algunas con deudas monstruosas El tema de la limitante tarifaria ¿Qué perspectiva hay al respecto?

Argentina es particular en todos los aspectos, y también en el movimiento cooperativo. Cada provincia tiene su realidad. Por ejemplo es inadmisible decir “Córdoba tiene la energía más cara del país y Buenos Aires la más barata” Eso pasa por una decisión política que define cual es la finalidad que van a tener los servicios esenciales, si va a primar un móvil social o un propósito comercial, Por lógica si el objetivo es social deberá tener un trato, si es comercial tendrá que cobrarse el producto lo que vale. Por eso tuvimos una etapa de dolarización de las tarifas en el gobierno de Macri, que derivó en puebladas en varias cooperativas, con protestas airadas, como si estas fueran las que fijaban el precio. En esa situación de desequilibrio, hablar de una tarifa justa, necesaria, en el marco de una economía en plena pandemia, con niveles de pobreza como tenemos, con pérdidas en los salarios de manera “galopante”, donde un jubilado gana $ 28.000 no hay mucho margen de maniobra.

Nosotros podemos decir que en Córdoba hemos tenido a través de las audiencias públicas un seguimiento de la cuestión tarifaria, como para que el desfasaje no se agrande de tal manera que nos ponga en una situación de imposibilidad de prestar el servicio.

A la pregunta de como están las cooperativas; en el marco de la situación, creo que no están bien, tampoco están tan mal. Hay algunas que están muy mal, pero que tiene que ver con algunos vicios propios. Le diría que la mayoría de las cooperativas están “ahí”, no en estado ideal, han venido soportando el atraso tarifario, el congelamiento, con pérdida de capital. Y eso se releja si se hace un ajuste de los balances con adecuación a la cuestión inflacionaria, se observan déficit en cada periodo que conduce a un proceso de descapitalización.

Fundamentalmente ello se manifiesta en las líneas rurales, donde hay varias con 40 o 50 años, con tarifas muy bajas; por lo que platearse hoy, independientemente del mantenimiento que sigue realizando, tendidos de 200, 300, 400 km, con cada vez menos gente en los campos, (salvo zonas tamberas), es imposible, sin aporte de capital de los productores o no media una política especifica de Estado, con el tiempo va quedar un “cementerio” de postes tumbado por el viento, obsoletos, porque no habrá en las cooperativas posibilidades de reinversión.

Yo creo que a nuestro país le va a llevar un tiempo importante para poderse recuperar del desmanejo, despilfarro y vaciamiento que se ha hecho de Argentina durante tantos años. No podemos ilusionarnos de un país con una deuda sideral, por más crecimiento que se logre no hay manera de pagarla.

Estamos hablando de un país que tiene u$s 400.000 millones en cajas de seguridad de bancos extranjeros, que se han vaciado permanentemente pidiendo plata al FMI. Si la variable de ajuste va a ser siempre los más débiles, caemos nosotros en la volteada como cooperativas y nos iremos achicando, dado que vamos a carecer de los recursos necesarios, ya que no podemos aplicarle tarifas a quienes no la pueden pagar. Y si tenemos que tener media comunidad con los servicios cortados para los que no puedan pagarlos, para que queramos tener una cooperativa.

PA: Se habla que se va a segmentar las tarifas ¿Qué información tiene al respecto a nivel de la Secretaría de Energía?

La Secretaría de Energía de la Nación es una cosa y Córdoba es otra. Hace poco asistimos a una audiencia pública en la que se determinó que se van a eliminar las asimetrías en que tienen las cooperativas con EPEC en lo referente a las tarifas del sector industrial, unificándose sobre el precio de la Empresa Provincial, ésta no pierde nada, como siempre la variable de ajuste somos nosotros, lo que va redundar en ese segmento, de una disminución del orden del 25% para las cooperativas, lo que no se dice es que la tarifa comercial es superior en EPEC, en consecuencia las entidades solidarías deberían resarcirse aumentando este segmento y el residencial.

Nosotros siempre propiciamos una tarifa única. Debe considerarse que no es lo mismo el uso de la electricidad que le da “Doña Rosa” con una lamparita, ver televisión, con una heladera, percibiendo una jubilación de $ 28.000, que la que consume una industria que luego se la traslada al producto que se vende. Por lo tanto, si tiene que haber una segmentación, quien hace mayor uso de energía naturalmente debería pagar más.

PA: En sus conceptos, usted mencionaba que hay realidades de las cooperativas distintas, se explayaba sobre la necesidad de una reconversión, asimismo enfatizaba que debíamos en Córdoba seguir siendo 204 cooperativas de servicios públicos. A mi no me importaría tanto el número, porqué también, tal como lo señalaba coincido que es muy relevante que las entidades accedan a la economía de escala, por la misma razón que a la postre somos una empresa. Advierto que es muy posible que, con el tiempo, deban fusionarse algunas para lograr más eficiencia. Actualmente hay varias cooperativas chicas que están teniendo problemas con las amortizaciones.

Al respecto es muy elocuente lo acontecido con las cooperativas agroalimentarias españolas, las que realizan todo el proceso de comercialización, procesamiento, abastecimiento y exportación.

Hoy no tendrían los recursos financieros para afrontar ese proceso. Haber, coincidimos en el diagnóstico, anqué tal vez tengamos alguna diferencia en el cómo. En eso de reinventarnos, porqué yo digo que la cooperativa chiquita debe seguir estando, como una sucursal. La integración no la tengo que hacer con una visión del “tiburón”, donde alguna entidad más grande “quiera quedarse con la mojarrita” y no se dan cuenta que “el que está arriba del barco al que le va apuntar es al tiburón y no a la mojarrita”. Entonces esa fuerza del espacio territorial numéricamente es muy significativa, para poder sostenerse, visibilizarse y mejorar en ese aspecto. Por lo tanto, esa unificación debe darse en forma empresaria.

Es así como esa cooperativa chiquita va a seguir teniendo su mercado, pero quien va a comprar la energía, diagramar la logística, va a ser en ese aspecto piramidal el Consejo de la Integración de todas las cooperativas. Eso no significa que se produzca un achicamiento, por el contrario, va a haber una concepción que produzca fortaleza. Definir gastos, inversiones y adquisiciones de una manera mucho más programada, propendiendo a mayor eficiencia y más empresarial.

A mi no me cabe hoy que a 7 km de distancia tengamos 3 o 4 grúas o infinidad de camionetas.

Hablando con el sindicato, tenemos que apuntar no a flexibilizar, pero si a aggiornarse, los convenios colectivos de trabajos han quedado obsoletos a la realidad que no pasa por lo salarial, sino por fijar las bases para la reorganización de esa empresa. Si nos ponemos en obtusos con una regresión de 70 años sin contemplar el contexto imperante, nos vamos a equivocar.

Yo pongo un ejemplo siempre de la zona centro, para ser generoso 30 años atrás, para levantar una cosecha en el campo necesitaba por lo menos 15 personas. Hoy tiene una máquina que se maneja sola, un tractor con la tolva que acompaña la descarga de la cosechadora y agregue uno en la descarga. Tres personas.

Creo que las cooperativas que están en las zonas agrícolas deben empezar a incursionar en lo que es el valor agregado de las economías regionales.

Un modelo para observar es el de la colectividad boliviana en nuestro país; donde ellos se asientan para cultivar la tierra de sus quintas, la atención de los sembrados en todas las etapas y, comercialización. Imaginémonos en un proceso de 20 años lo que pueden lograr, si ya están manejando en varias regiones la producción de hortalizas y legumbres, evidenciando una encomiable cultura del trabajo, que no abunda en nuestros connacionales.

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