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Imprimir esta páginaEnviar este artículo por E-mail, a un AmigoEN EL PAÍS EXISTE UN CLIMA DESTITUYENTE
05/mar/2010

La situación es sumamente grave, ¿como reaccionará Cristina Fernández si el parlamento rechaza el DNU o, en su defecto la justicia ordena su devolución?

Por: Aldo Norberto Bonaveri


El país está viviendo horas muy difíciles, el conflicto de poderes está generalizándose y, todo parece encaminarse a un escenario imprevisible. El Gobierno nacional sigue sin comprender el revés sufrido en las urnas el 28 de junio; tras aquella derrota eligió el camino de hacer oídos sordos, soslayó cualquier atisbo de consenso y, centralizó su estrategia en tratar de imponer en el Congreso la mayoría automática y/o circunstancial, que a duras penas logró contener. Así es como salieron leyes polémicas, mediante el uso de metodologías que precisamente no representaban los mejores ejemplos de práctica republicana.

Aquella situación ameritó muchas críticas, empero, más allá que se estaba sentando un mal precedente, lo actuado en general si bien al límite, se encuadraba dentro de lo legal. También corresponde decir que en la segunda mitad del año pasado, los Kirchner lograron imponer la agenda política en función de dos factores principales: sus escasos prejuicios y errores de la oposición.

Como todo llega, el 10 de diciembre se produjo el remplazo de los legisladores con mandato vencido, por los electos en los comicios de marras; no obstante, en el corazón del poder no quisieron aceptar el nuevo escenario, así es como Néstor Kirchner protagonizó el papelón en la Cámara de baja el día de las asunción de los nuevos diputados, entonces su obcecación no le trajo precisamente beneficios a su bloque, al tiempo que tensó aún más las asperezas, lo que a la postre gravitó para que el variopinto arco opositor precaviera varias de sus diferencias.

La novela de enero con la consigna de la imposición a toda costa del Fondo del Bicentenario, con la consiguiente disputa con Martín Redrado, bien se podría haber al menos reducido a su mínima expresión si la presidenta hubiera actuado como correspondía, es decir haber convocado al Congreso a sesiones extraordinarias para tratar el controvertido DNU. Aunque uno conozca cuales son los métodos del kirchnerismo, se torna difícil comprender hasta donde quieren llegar, el pago de deuda con reservas tenía posibilidades ciertas de votarse favorablemente, si el mecanismo ha emplearse tuviese forma de proyecto de ley, indudablemente se habría generado un debate encendido, posiblemente no habría salido a “pie juntilla” como lo pretendía la presidenta, pero ¿Cuánta confrontación estéril nos habríamos ahorrado? Acaso ¿en el Gobierno no surgían dudas de la suerte adversa que como sucedió podía correr (en primera y segunda instancia) en la justicia? Este episodio es una muestra cabal que lo que pudieron obtener por seducción, optaron por intentarlo por violación.

La semana pasada el impresentable Carlos Menen, abrió un interrogante sobre los acuerdos alcanzados por la oposición, el ex presidente ha tenido un desempeño muy pobre como senador, basta con observar los escasos proyecto presentados, su falta de participación en los debates, ausencias reiteradas a plenarios y reuniones de comisión; esa foja deficitaria, le valió a que sus propios compañeros de bancada no lo consideraran de la forma que el riojano pretende, de allí que el desplante de la semana pasada le sirvió para retornar a las primeras planas de los diarios y, a ser requerido por cuanto micrófono se le cruzara, pero substancialmente aprovechó para reposicionarse dentro del peronismo disidente.

El voto que le faltó para reunir quórum propio la semana pasada a la oposición en el Senado, determinó el retiro de los oficialista, evitando así que se consumara un acuerdo previo en la distribución de las comisiones, correspondiendo decir que más que un convenio de partes, al oficialismo no le daban los números más que para conformarse con la presidencia de las comisiones de gestión, cediendo la conducción en 13 de las 25 comisiones y sin mayoría en ninguna de ellas. Al no presentarse Menen al recinto la orden de Olivos a Miguel Pichetto fue categórica, levantarse de sus bancas. Con ello quedó roto aquel precario acuerdo; en consecuencia la oposición se sintió también liberada del compromiso y en la sesión de la víspera, con todos los senadores en sus bancas en las tres comisiones que el ex presidente reclamó un lugar, estas se le restaron al oficialismo, quedando en ellas 6 a 9 y no 7 a 8, como la distribución lo preveía una semana atrás.

Al oficialismo en el senado le suministraron el mismo brebaje que supo proporcionarle a la oposición, cierre del debate y la imposición del número. Está vez los no kirchneristas no anduvieron con ambages, la lección de 8 días atrás había sido aprendida y, superada las diferencias de metodologías entre los bloques. Sobre el particular, cabe consignar que la premisa del peronismo federal (disidente) era ir por todo, ellos consideraban que la oposición debía ocupar la presidencia provisional del senado, para lo que postulaban al ex gobernador salteño, Juan Carlos Romero, ello chocaba los escrúpulos que sobre la materia ostentaba el bloque de la UCR, razón por la cual se ratificó en el cargo al senador Pampuro, pero una vez electas las autoridades sobrevino la ya comentada retirada del bloque del FpV. Esta maniobra le valió al titular de la bancada radical, Gerardo Morales el calificativo de ingenuo, pues como presidente de la principal fuerza de oposición fue quien tuvo a cargo el “acuerdo”, sin tomar la precaución de englobar en el proyecto, la designación de autoridades y composición de las comisiones, tal como sucedió el 3 de diciembre en diputados.

El lunes 1 de marzo en la apertura de las sesiones ordinarias, la presidenta de la nación, cometió un artero atropello con las instituciones de la república en general y el parlamento en particular. Allí tras contarnos que vivimos en una Argentina real, mucho mejor que la virtual que cuentan los medios, jactarse de los “aciertos” de su administración, reivindicó las inconsistentes cifras del INDEC, para luego emprenderla contra los jueces “inservibles” que le propician fallos adversos, a la dirigencia agropecuaria haciendo gala de su consabido desconocimiento en la materia y, mas expresiones de su acostumbrada verba, y cuando ya estaba en el tramo final de su alocución, sorprendió a la oposición y, ni que decir a la tele-audiencia.

Comenzó su estocada mencionando que había derogado el DNU del Fondo del Bicentenario, con lo que además de los entusiastas aplausos de sus acólitos se observaron algunos de desprevenidos adversarios. Pero tras cartón, anunció que había rubricado un decreto simple y, otro que dijo firmo en acuerdo de ministros, evitando explicar que se trataba de un nuevo Decreto de Necesidad y Urgencia, de características semejantes al volteado, lleva el Nº 298 y se lo denomina Fondo del Desendeudamiento, por un monto de u$s 4.382.000.000.

Insólito para cualquier bien pensado, pero no tanto para la inagotable cantera kirchnerista de recursos falaces, una vez más jugó a todo o nada, pero en la ocasión actuando más sigilosamente de costumbre, mientras se prolongaba su larga perorata, entre el Banco Central y el Ministerio de Economía se consumaba la operatoria e, inclusive el traspaso de las reservas a cuentas de la tesorería. El palacio de las leyes, era así testigo de una burla inusitada al Congreso de la Nación como institución fundamental de la república, sin la más mínima consideración a los legisladores que la escuchaban.

Además de ser una artimaña reñida con las prácticas democráticas, la jugarreta lleva implícito enardecer al extremo los ánimos ya caldeados; un principio elemental de la física es que “toda acción genera reacción”, como en esta circunstancia es muy fuerte la replica no es esperable sea mucho menor. Con semejante proceder el Gobierno en el mejor de los casos consigue muy poco o nada, y en contraposición se convierte así mismo en su peor enemigo. A la oposición cada vez le quedan menos opciones, relativizar sus diferencias y no bajar la guardia en momento alguno, a esta altura seguramente ya tienen bien aprendida la lección, cada vez que se distendieron recibieron un golpe más fuerte de la cachiporra K.

Los excesos son malos vengan de donde provengan, como tal creo que Elisa Carrió estuvo desafortunada con no concurrir al diálogo político, cuando el Gobierno lo convocara tras el traspié electoral, tampoco pareció muy feliz la líder de la Coalición Cívica cuando instó a no concurrir a la Asamblea Legislativa. Igualmente el Peronismo Federal no proponía la mejor solución institucional, cuando tanto en diputados como en senadores pretendió alzarse con la presidencia de la Cámara baja y la provisional de la alta. En los episodios que protagonizó Carrió solo tuvo el acatamiento de su bloque y, la proyección de los disidentes no prosperó por la falta de consenso, no obstante a la luz de lo acontecido cabe preguntarse si los unos y los otros algo de razón no tenían. Sin duda alguna un dato lamentablemente patético de la Argentina de hoy.

La presidenta se queja de la judialización de la política, es que ¿acaso pretende que los legisladores burlados se queden lamentando de la arremetida gobernante? Razón seguramente no les faltaba, ya que la jueza interviniente en la cautelar del nuevo DNU, obró tal cual en el anterior su colega María José Sarmiento, con un fallo luego ratificado por la Cámara.

En la oportunidad la osadía presidencial pudo avanzar como no lo logró en diciembre-enero, ahora al frente del BCRA está interinamente Mercedes Marcó del Pont, si bien hasta el lunes gozaba de una alta reputación producto de su solvencia técnica, que prácticamente nadie cuestiona y, hasta entonces libre de máculas, por la inobservancia de comportamientos dudosos; el grado de acatamiento expuesto en la ocasión, donde se procedió con una premura tal que para justificar la cesión fue menester publicar un anexo vespertino al Boletín Oficial, circunstancia inédita, habla que la que la ex presidenta del Banco de la Nación cuanto menos procedió con impericia, que probablemente le cueste contar con la aprobación de su pliego por el Senado de la Nación, posibilidad más que remota 24 horas antes.

La situación es sumamente grave, ¿como reaccionará Cristina Fernández si el parlamento rechaza el DNU o, en su defecto la justicia ordena su devolución?, ya existe un fallo adverso, que se descarta será apelado, pero como ocurrió con el 2010, probablemente resulte confirmado. En este caso ¿Materializará la amenaza proferida al medio día de hoy, de no acatar la resolución judicial?, el discurso de marras es a todas luces aterrador, muestra una presidenta totalmente desequilibrada que se llena la boca hablando de espíritu destituyente, y lo peor es que tiene razón, ¡en el país existe un clima destituyente…!., si, es la propia presidenta de la nación quien con esta con estas acciones está propendiendo a la destitución del Congreso de la Nación, (el gobierno está preparado para funcionar con el parlamento inmovilizado) y hasta el mismísimo poder judicial.


Huinca Renancó 4 de marzo de 2010

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