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Imprimir esta páginaEnviar este artículo por E-mail, a un AmigoLA GESTA DE LA 125: Los aciertos del campo sumados a los errores del gobierno, neutralizaron la ventaja de este al comenzar el conflicto
20/mar/2018

En cualquier gran confrontación, surgen diferentes lecturas, inciden una gran cantidad de factores y, en tanto más se extiende la contienda, mayores son los imponderables que retroalimentan nuevas derivaciones. En cuanto al desenlace, intervienen diversos componentes; algunos tienen que ver con los antecedentes, generalmente los más gravitantes son los imperantes al momento que se desata la crisis y, de allí en adelante, se van agregando el conjunto de errores y aciertos que en su transcurso acumulan las partes en pugna.

Partiendo del encuadre mencionado y evaluando las distintas instancias cruciales, dependiendo de la objetividad que se emplee en el razonamiento de los sucesos, podemos encontrar las explicaciones de sus resultados. En este caso el análisis se circunscribe al fuerte revés que constituyó para el gobierno nacional el rechazo en el senado, del proyecto de ley enviado al parlamento, para ratificar la resolución 125 y sus modificaciones concordantes.

• ATECEDENTES

Desde la asunción de Néstor Kirchner a la presidencia de la Nación y, fundamentalmente desde comienzos del 2006, la relación del Poder Ejecutivo con el campo fue de constante enfrentamiento, la falta de políticas de estado para el sector y, un marcado intervencionismo en los mercados, constituyeron elementos determinantes de una tirantez semi permanente; registrándose los picos de máxima tensión con; la suspensión de las exportaciones de carne bovina, implantación de un régimen de derechos de exportación sobredimensionados para la leche en polvo, suspensión del registro de exportaciones de trigo e, incluso el incremento en las retenciones a las exportaciones de granos ocurrido en noviembre del 2007, (previo a la asunción de CFK). La mención de estas referencias no se debe soslayar, para poder entender que la resolución 125, del 11 de marzo, no ha sido el elemento excluyente que origino la indignación generalizada del agro, sino como bien se dijo reiteradamente, esta fue “la gota que rebalso el vaso”, puesto que los excesos puntualizados en la carne o en la leche, fueron tanto o más perjudiciales que la norma que se pretendía instalar.

• ESCENARIO AL COMENZAR EL CONFLICTO

Al dictarse la Resolución 125 del Ministerio de Economía y Producción, el gobierno presentaba una serie de fortalezas, lo que le hacían suponer que cualquier protesta que intentara el campo no ofrecería mayor resistencia y, si bien se asumía que el reclamo no se haría espesar, los cálculos oficiales especulaban con que en 15 o 20 días de reproches, sin que la medida fuera “digerida”, en definitiva sería asumida a disgusto como un hecho consumado.

Por entonces los baluartes del gobierno lo constituían: Una elevada imagen positiva de la presidenta (próxima al 60%, aún mayor para su esposo); se mostraba invicto en materia de confrontaciones, ostentaba un férreo y dominante poder, cuidadosamente acumulado durante la administración de Néstor; la oposición política yacía totalmente dispersa y, la situación económica del país, aún cuando habían comenzado a surgir interrogantes, registraba una solidez que históricamente al pueblo argentino, hace que perdone a los gobernantes desatinos incurrido en otras áreas. Una simple lectura nos pone en evidencia que desde las entrañas del poder se ingresa al “teatro de operaciones” con muchas cartas a favor.

En contraposición, en el campo afloraban una serie de debilidades que no daban mucho espacio para el optimismo: Falta de inserción en la sociedad; falencias de comunicación; gran desconocimiento de los procesos productivos, principalmente en los grandes centros urbanos e, históricas diferencias entre las principales entidades agropecuarias.

• ACIERTOS DEL CAMPO

Desde la iniciación misma del conflicto, el sector, seguramente consciente de las flaquezas mencionadas, se puso a trabajar simultáneamente en elaborar la estrategia y corregir las falencias. Al rápido y contundente acatamiento de las bases; se les sumó a la protesta en forma muy activa, grupos de productores auto convocados, respaldo numéricamente muy importante, pero al mismo tiempo, como consecuencia de lo inorgánico de su naturaleza, su efectividad resultaba una incógnita, felizmente para el agro, el aporte de esos núcleos fue importante y no ocasionó a la Comisión de Enlace mayores inconvenientes.

La presencia en las rutas y cortes de las mismas, representan a priori un riesgo eminente de desbordes y perturbaciones; las directivas emanadas por la máxima dirigencia rural fueron muy bien interpretadas y, por ende la tarea en los piquetes, salvo casos aislados, no provocó mayores problemas a terceros, en tanto que la campaña en esos puestos desplegadas de ilustración y concientización, significó una de las claves para que la gente comprendiera las razones del paro, el aporte al país que hace el sector y, cuales los requerimientos y contingencias de la producción.

La correcta información, sumado a la fuerte gravitación que el agro tiene en todo el interior, constituyó la base del acompañamiento a las movilizaciones, verdaderas puebladas que se produjeron a lo largo y lo ancho del territorio nacional, llegando sus efectos a la mismísima Capital Federal.

Si bien el discurso fue siempre el mismo, las tácticas empleadas se fueron acomodando al curso de los acontecimientos; levantamiento temporario de los paros, retorno a las medidas de fuerza, aplicación de treguas; corrección de efectos no deseados, fueron manejados con pericia y eficiencia; la meta de la obtención de 1.000.000 de firmas para elevar al parlamento, dispuestas con suficiente antelación, resultaron importante para ser presentadas allí cuando la batalla se dirimía justamente en el Congreso.

La justicia del reclamo, que con buen criterio nunca se agotó en lo sectorial, sino que se incluyó con fuerza el perjuicio que la medida traería aparejada a las provincias, encarnó una acción decisiva para el acompañamiento de gobernadores como Binner y Schiaretti y, concitó una excelente motivación para que una verdadera legión de intendentes, sin distingos de color político, no sólo se consustanciaran con la lucha de los productores, sino que los jefes comunales peticionaron ante legisladores provinciales y nacionales. La solidez de las fundamentaciones, que posibilitó aprovechar la excelente cobertura del problema realizada por los medios de difusión, mas la correcta capitalización de los exabruptos lanzados por los funcionarios, repercutieron favorablemente sobre la opinión pública, como para arrimar más gente a los piquetes y, mejorar la consideración de la sociedad.

Desde la primera hora a las manifestaciones se agregaron sectores íntimamente relacionados; fabricantes y concesionarios de maquinarias agrícolas, consignatarios, acopios, cooperativas agrarias, agronomías, etc., posteriormente con el decurso de los acontecimientos, también se expresaron junto al campo el comercio del interior en general, entidades intermedias que los agrupan y otros actores de la economía nacional.

Los cuatro meses de conflicto proyectaron también avances muy importantes dentro del sector, ello quedó plasmado en el muy buen funcionamiento institucional alcanzado: La sincronización de las cuatro entidades dentro de la mesa de enlace sorprendió a propios y extraños, las tradicionales diferencias se relativizaron en lo posible, quedando las sofisticaciones para más adelante; sus máximos responsables aprendieron a escucharse, Intercambiaron ideas, discutieron propuestas, tal como es natural y saludable en cualquier cuerpo colegiado, se consideraron todas la posiciones, arribando por lo general al consenso, o en su defecto al respeto de los criterios mayoritarios.

La prolongación del conflicto y lo nutrido de la agenda, posibilitó que se pudiera escuchar u observar a cuadros muy interesantes en las distintas organizaciones, fundamentalmente ello fue dable apreciar en FAA y CRA. Por cierto que hay muchos méritos de las conducciones de las entidades, no obstante, lo más trascendente es verificó en el funcionamiento democrático del movimiento agrario en su conjunto, reflejado de igual modo en las asambleas de base, como en las celebradas en las entidades de segundo y tercer grado.

Con la organización de los multitudinarios actos de Rosario en el monumento a la bandera y, finalmente en Buenos Aires en donde se levanta la efigie de los españoles, quedó evidenciado el poder de convocatoria y la capacidad para que ambos eventos fueran realmente una fiesta, trasladando una imagen consecuente con lo que la mayoría de los argentinos pretenden de este tipo de concentraciones.

• ERRORES DEL GOBIERNO

Conforme a la holgada supremacía antes comentada, desde el corazón del poder se relativizaron los alcances que tendría la escalada agropecuaria; así es como emulando situaciones de otrora, ya sea con el campo u otros sectores, fueron sacando a relucir distintos recursos vinculados a frases descalificadoras, portavoces o personajes de choque, estratagemas o cosméticas gatopardistas.

A la hora de la prédica no ahorraron epítetos; “Insaciables” “extorsionadores” “oligarcas”, “piquetes de la abundancia”, etc. Habida cuenta de la ineficacia de tales adjetivaciones, el voltaje fue subiendo; “incendiarios”.., “conspiradores”, “destituyentes” y la paranoia no tuvo frenos… Desestabilizadores”, “golpistas” y a último momento apareció en boca del presidente consorte; encasillamientos tan nefastos como arcaicos, “comandos civiles” o “grupos de tareas”, con la intención de vincular la protesta agraria con acaecimientos de 1955 o 1976.

Durante todo el plan de lucha el gobierno jugó al desgaste del campo, pero este nunca se produjo; apostó al caos en las rutas, a situaciones descontroladas, a una reacción popular por el desabastecimiento. Intentó vanamente crear una división entre las entidades que formaban la mesa de enlace. Utilizó la técnica de las provocaciones mediante expertos en la materia como Luís Delía, más tampoco ello sirvió.

Inexplicablemente sentó frente a las cámaras de televisión a personajes cuestionados como Rubén Manosovich o Alberto Samid, en tanto que en los debates la voz del oficialismo fue muchas veces expresada por Pérsico, los diputados Depetris y Conti o ministros que como Randazzo, a la postre, ciudadanos que poco saben de la problemática agropecuaria.

Es difícil entender el handicap otorgado durante todo el diferendo, el Secretario de Agricultura prácticamente paso a ser una figura decorativa, los hombres de mayor experiencia y conocimiento de partido gobernante nunca fueron consultados, así es como en vez de haberle dado participación a un erudito como Felipe Solá o, un diestro en la actividad como Carlos Reutemann, los soslayó y ambos fieles a su saber, terminaron votando en contra de la iniciativa del PJ y presentando proyectos alternativos, que hubieran zanjado la situación, sin por ello darle toda la razón al campo.

El error de la Resolución 125 fue tan evidente, que a lo largo de la confrontación se retocó en varias oportunidades, pero nunca conformando ni a los ruralistas, ni tampoco a los legisladores justicialistas más avezados en las cuestiones agrarias. Otra equivocación grosera, fue no aprovechar la renuncia del autor de la conflictiva norma, el ex ministro Marín Losteau, allí tenía el gobierno una coartada para disimular lo que tanto le cuesta, retroceder.

El repertorio de equivocaciones fue mucho más amplio aún; pretendieron involucrar a los medios de difusión y a determinados periodistas en una conspiración, no escucharon las advertencias de los gobernadores que se manejaron con propiedad, no aceptaron dialogar con la iglesia y, en un desatino institucional rehuyeron la convocatoria del Defensor del Pueblo, Eduardo Mondino.

Las fundamentaciones de la aplicación de la norma, pasó por el anuncio oficial de contener la sojización y poner un freno a los grupos concentrados, mientras que en los campos del ejército se alquila exclusivamente para esa oleaginosa y la oferta se circunscribe a los pools de siembra. Después apareció en escena destinar los recursos del incremento a hospitales, caminos rurales, etc., pero más tarde Kirchner expresó que si no se aplicaba tal alícuota, como se haría para pagar la deuda externa.

Llama la atención la ceguera de quienes tienen amplia experiencia política, que hayan cometido yerros tan burdos; basta recordar la detención del símbolo de la protesta, Alfredo de Angeli, con lo que enervaron a la gente que se lanzó a las rutas con más ahínco; jactarse como lo hizo el presidente del bloque de senadores de FpV, tras la media sanción en diputados, “sin queremos en el senado en 15 minutos se aprueba la ley”. Merece también un párrafo mencionar, la organización del acto el mismo día y a idéntica hora que el convocado por los ruralistas con antelación, o incurrir en plétoras oficialistas al trasmitir otro acto partidario por la cadena oficial de radiodifusión.

• EN EL CONGRESO DE LA NACIÓN

El momento más sensato de la presidenta, Cristina Fernández, se produjo cuando importantes sectores de la ciudadanía porteña se lanzó a las calles cacerola en mano, ese es sin duda el mensaje que más respetan los Kirchner, allí la reacción fue la correcta, enviando el tratamiento de las retenciones al parlamento.

Es de conocimiento general que en ambas cámaras el oficialismo tiene mayoría y quórum propio, no obstante desde el ingreso mismo del proyecto a Diputados, se pudo observar que había una serie de legisladores que pertenecen al bloque del FpV y radicales K, que no estaban dispuestos a convalidar dicha iniciativa. El resultado es bien conocido, pero corresponde destacar que con este asunto, que jerárquicamente significa un instrumento de menor categoría, hizo el “milagro” de hacer resurgir a un poder tan importante como, que últimamente estaba tan deslucido y desprestigiado.

Los debates previos, como las maratónicas sesiones dejaron en claro varias consideraciones: Los argentinos volvieron a interesarse por el funcionamiento del Congreso, siguiendo con atención, tanto las reuniones de comisión, como las fundamentaciones en el recinto; los medios efectuaron coberturas como jamás antes había ocurrido; el cúmulo de opiniones vertidas en ambas cámaras fue sin dudas la metodología más adecuada, para que las partes detallaran sus argumentos, al mismo tiempo de poder seguir al detalle los informes de los asesores y especialistas convocados.

La dirigencia agropecuaria tuvo la posibilidad de expresar sus razones y, mostrar la incidencia que tendría la ratificación de la 125 y concordantes. Encontraron en ese ámbito el lugar indicado para recibir el cuantitativo respaldo de los intendentes de distintas provincias, quienes pudieron ilustrar a los anfitriones sobre la crisis desatada en el interior del país. Así mismo, otros sectores conmovidos también pudieron expresar su nivel de afectación, con lo cual corroboraron el respaldo al agro. En otro orden de cosas el campo logró la hazaña de unir a la oposición, sin con ello caer en la politización del sector.

• JULIO CESAR CLETO COBOS

La aparición en escena del vicepresidente de la república es el tema obligado de conversación por estos días, cabe recordar que Julio César Cobos fue el mentor de la idea de enviar la cuestión al congreso, habida cuenta del momento difícil para el gobierno que en ese momento se presentaba, Cristina Fernández acepto sin observaciones tal sugerencia.

Hasta allí todo bien, pero la consonancia duraría muy poco tiempo, bastó que el mendocino convocara a una reunión a los gobernadores de las provincia agrícolas y, a los dignatarios de la Iglesia Católica, para que desde Balcarce 50 se mirara con recelo dichos movimientos, ello quedó muy evidente cuando desde el PE se le solicitó a los gobernadores encolumnados desestimar el convite. A juzgar por los acontecimientos, no cabe duda que al marcar la distancia, en el entorno presidencial se contaba como segura la votación en el Senado, creencia que se mantuvo hasta horas antes de la finalización de la sesión.

Traidor para el oficialismo, un héroe nacional para muchos, al punto de trepar al tope de los niveles positivos en recientes encuestas. ¿Cuál es la verdad?, yo diría que “ni tan peludo, ni tan calvo”. Se comportó como corresponde, con el dictado de su conciencia, con certeza que es un mérito, pero si así pensaba no hizo otra cosa que cumplir con su deber y, desde ya que en las circunstancias que resolvió tiene mérito, seguramente tiene un lugar asegurado en la historia, pero me parece exagerado y triunfalista, pensar que por éste accionar por si sólo no puede convertirse en el salvador.

ASI SE VOTO EN EL SENADO DE LA NACIÓN

Votos Negativos

Julio Cobos, Elena Corregido (PJ) María Díaz (ARI) Sonia Escudero (PJ) Roxana Latorre (PJ) Carlos Reutemann (PJ) Juan Carlos Romero (PJ) Roberto Urquía (FPV) Rubén Marín (FPV) Hilda González de Duhalde (PJ) Carlos Menem (PJ) Liliana Negre (PJ) Adolfo Rodríguez Saá (Frejuli) Teresa Quintela (PJ) José Martínez (ARI) Gerardo Morales (UCR) Roy Nikisch (UCR) Luis Naidenoff (UCR) Ernesto Sanz (UCR) Arturo Vera (UCR) Delia Pinchetti (Fuerza Republicana) Horacio Lores (Mov. Popular Neuquino) Maria Eugenia Estenssoro (Coalición Cívica) Oscar Castillo (Frente Cívico y Social) Marita Colombo (Frente Cívico y Social) Rubén Giustiniani (Partido Socialista) Carlos Rossi (Partido Nuevo) María Sánchez (UCR) Juan Alsina (Partido Renovador) Norberto Massoni (UCR) Samuel Cabanchik (Coalición Cívica) Roberto Basualdo (PJ) Pablo Verani (UCR) Carlos Salazar (Fuerza Republicana) Juan Marino (UCR) Alfredo Martínez (UCR) Emilio Rached (Frente Cívico y Social)

Votos Afirmativos

Daniel Filmus (FPV) José Pampuro (FPV) Eric Calcagno (FPV) Ramón Saadi (PJ) Francisco Biancalani (FPV) María Bongiorno (FPV) Liliana Fellner (FPV) Nicolás Fernández (FPV) Guillermo Jenefes (FPV) José Mayans (FPV) Ada Maza (FPV) Julio Miranda (FPV) Blanca Osuna (FPV) Mariana Riofrio (FPV) Fabián Ríos (FPV) Eduardo Torres (FPV) Mónica Troadello (FPV) Ada Iturrez (Frente Cívico y Social) Isabel Viudez (Partido Nuevo) Silvia Gallego (FPV) Daniel Pérsico (FPV) Nancy Parrilli (FPV) María Perceval (FPV) César Gioja (FPV) Judith Fortsmann (FPV) Marcelo Fuentes (FPV) Haidee Giri (PJ) Silvia Guisti (FPV) Pedro Guastavino (FPV) Marcelo Guinle (FPV) Adriana Bortolozzi (FPV) Miguel Pichetto (FPV) Luis Viana (FPV) Elida Vigo (FPV) Mario Collazo (FAUPE) Ana Corradi (Mov. Santiago Viable).

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