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Editoriales y Columnas
 
Imprimir esta páginaEnviar este artículo por E-mail, a un AmigoRECORDANDO A BERNARDO ROJAS, ”EL COLORADO”
09/may/2016

Hombre que rindió homenaje a la cultura del trabajo. Rememoro su explotación ganadera en la zona de El Durazno, primero y luego en el establecimiento San Bernardo, allá entre Chacharramendi y Limay Mahuída, donde lo supe visitar.

Por: Pedro Álvarez Bustos (*)

En la década del ´40, cuando regresaba del Colegio Rural N° 165, de Colonia Devoto, jurisdicción de Quehué, pasaba por el "puesto" -luego establecimiento "Los Olmos"- y permanecía largo rato contemplando las tareas de esquila. Dos veces al año. Luego debía proseguir una legua más, hasta llegar a mi casa, campo "La Lía", lote 22, donde vivía con mis padres, hermanas y el personal (cocinera, mucama, mensuales, domadores, etc). Esto se daba todos los días de lunes a sábado, porque había clases también ese último día. Eran veinte kilómetros (4 leguas) diarios; dos leguas de ida y otras tanto de regreso. Época de "tracción a sangre". Cabalgaba en caballos medianos -mal llamados petisos- y mis favoritos eran un "cebruno" y un "malacara", hasta que apareció "La Pulga", zaina colorada, briosa y ligera, cortita y escarceadora, que terminó desplazándolos. Mi madre y hermanas viajaban en el sulky de Baldomero Suarez.

Cuando tenía 8 y 9 años conocí a Bernardo Gregorio Rojas, "el Colorado", uno de los esquiladores de la máquina de Lafeuillade. Fue en esas 4 esquilas el mejor y el que más rápido esquilaba. En aquella época, se decía que "bandeaba las 200"; era limpio (no cortaba, ni lastimaba). Qué manos!!! Qué muñecas!!! Qué cintura!!! Cuánta sensibilidad en la espalda, cuando lo tocaba la mano del playero que, al retirar el vellón, le avisaba que dejaba la lata "allá arriba", para el cómputo de las esquiladas!!! Qué oído, que percibía hasta el ruido de la lata cuando era depositada!!! Cuánta admiración sentíamos, al ver al mejor y más ligero, de toda La Pampa !!!

Pasó un par de décadas y nos volvimos a encontrar. Ya había logrado graduarme en La Plata y él era un empresario destacado, a quien tuve el honor de asesorar jurídicamente.

Hombre que rindió homenaje a la cultura del trabajo. Rememoro su explotación ganadera en la zona de El Durazno, primero y luego en el establecimiento San Bernardo, allá entre Chacharramendi y Limay Mahuída, donde lo supe visitar. Pobló esos campos oesteños cuando ya se había producido la "diáspora saladina y atuelina", al decir de Morisoli.

Mientras tanto, no había abandonado la actividad de las zafras laneras, aunque con otro horizonte: de esquilador a empresario. Organizó su emprendimiento y viajaba a la Patagonia todos los años. Eran de tres a cuatro meses de intenso trabajo donde, cuando se podía, se hacía una escapada para las fiestas de fin de año, por unos pocos días para estar junto a su familia, señora e hijas. Alejandra que, casada con Eduardo Conte, le dio dos nietos, y Liliana, casada con Rubén Fortuna, tres nietas.

Al comienzo viajaba solo con gente (agarradores, esquiladores, playeros, clasificadores, envellonadores, lienzeros, cocineros, mecánicos, choferes, etc), atento a que en las estancias ya tenían las máquinas instaladas, mesas para envellonar, balanzas y prensas, en los galpones de esquila. A posteriori, cuando las instalaciones en las estancias se fueron desactivando, se puso al frente de tres máquinas propias y normalmente en dos tenía personal argentino y en la tercera chileno; empleados de allende la cordillera que mucho apreciaba.

Bernardo o Don Bernardo, como honorablemente se ganó ese trato especialmente en las nuevas generaciones. De origen achense, fue un hombre silencioso, humilde y de trabajo. Nadie le regaló nada, pero supo forjarse un porvenir y una situación que le permitió, referente a las esquilas solamente, coadyuvar al mantenimiento de más de 40 familias argentinas que, al margen de los tres meses y pico en el sur, contaban con él para que económicamente los auxiliara durante el año. Es decir, era una buena persona.

En el sur argentino Bernardo y su empresa esquilaron cientos de miles de cabezas por año y durante muchos lustros.

Miles y miles de ovejas esquiló en nuestra pampa, cuando la cría ovina era rentable y las plagas se combatían (zorros, jabalíes, pumas, etc). Hoy, el accionar de políticas equivocadas, ha hecho que la existencia de lanares sea mínima y las pocas majadas se vean diezmadas cada días más.

Participó en tareas comunitarias, en movilizaciones sociales y cívicas, integró siempre ad honorem distintas comisiones y se brindó por el prójimo, sin pedir nada a cambio.

Bernardo regresó el 5 de mayo a la Casa del Señor, ya cumplidos los 90.

Saludamos a sus familiares, afectos y amigos, rememoramos su persona que -como buen emprendedor- se ha adelantado en este viaje de retorno, elevamos una plegaria a su memoria y le decimos: "Hasta siempre Bernardo, descansa en paz".

(*) Ex Fiscal de Estado de La Pampa, abogado, escritor y productor agropecuario de tercera generación.


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