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Imprimir esta páginaEnviar este artículo por E-mail, a un AmigoIMPORTANCIA DE LA GESTIÓN AMBIENTAL EN LA CADENA DE VALOR DEL SECTOR PORCINO EN ARGENTINA
05/feb/2014

La gestión ambiental en las empresas porcinas desarrolla potencialidades para los consumidores, dándole ventajas competitivas en el mercado nacional e internacional.

Por: Rodolfo Oscar Braun (*)

La gestión ambiental es un conjunto de acciones que permiten lograr la máxima racionalidad en el proceso de toma de decisión relativa a la conservación, defensa, protección y mejora del ambiente, mediante una coordinada información interdisciplinaria y la participación ciudadana.

Es un concepto que alcanza al desarrollo sostenible aplicado a toda actividad que pueda afectar al medio ambiente. Aspectos cada vez más exigentes que necesitan de numerosos requisitos legislativos porque están condicionando la estructura económica de un país y sus relaciones internacionales. Se conocen en el mundo la existencia demostrada de fuentes de contaminación en los alimentos y de sus efectos, y la influencia clave de los medios informativos en la imagen de las empresas y por lo tanto en su competitividad, y la opinión decisiva de los consumidores y usuarios, cada vez más informados y sensibilizados.

El indicador de logro de la gestión ambiental está dado por las acciones concretas que se puedan ejecutar en el plano técnico y en la validación del mejoramiento de la calidad de vida de la población. Para ello, la gestión ambiental considera tres objetivos vinculados a los tiempos para los cuales se aplican los instrumentos: futuro, presente y pasado. Por tanto se pueden clasificar según los siguientes modelos: prevención de conflictos ambientales futuros, corrección de conflictos ambientales presentes; y la recuperación de procesos de deterioro ambiental ocurridos en el pasado.

El ordenamiento territorial es hoy un instrumento encaminado a establecer pautas de uso de la tierra y orientar la distribución geográfica de las actividades productivas sobre la base del reconocimiento de la vocación natural de las diferentes regiones del territorio y de los factores que limitan o condicionan su utilización por parte de la sociedad. Ahora, para realizar de una manera lógica la planificación y el manejo ambiental de una empresa porcina se requiere tener claridad y conocimiento con respecto a la naturaleza y a las implicancias propias de la actividad y sobre las obligaciones y responsabilidades de carácter ambiental que se derivan de su ejecución.

Las implicancias hacen referencia al impacto ambiental que genera la actividad y las responsabilidades, a los compromisos de carácter legal y normativo, como aquellos que voluntariamente los sectores productivos han asumido. La crianza porcina familiar a campo tiene la principal ventaja de garantizar la disponibilidad de proteína y grasa animal para la alimentación popular a un costo relativamente bajo para sus propietarios, dado el bajo nivel de insumos que caracteriza a este sistema de explotación. Sin embargo este tipo de explotación de autoconsumo concede un enfoque y por tanto metas muy limitadas a la producción con relación a la calidad.

No obstante, el predominio significativo del sector porcino argentino bajo esas condiciones de crianza, tiene la desventaja de ocasionar una gran vulnerabilidad sanitaria a la población porcina en general, debido a ausencia de un enfoque sistémico de producción y desconocimiento de las Buenas Prácticas de Producción y de medidas de bioseguridad en el sector porcino, menor vigilancia epizootiológica por la dispersión del sector, tanto en áreas rurales como urbanas, desconocimiento de la población real existente, con afectación del alcance objetivo de la vacunación en programas de control específicos, ausencia de trazabilidad de la producción, fallas en la cadena de frío para garantizar la conservación de los productos hasta su aplicación final, y por consiguiente su efectividad, deficiente estado general de los animales por la no disponibilidad de alimentos en cantidad y calidad necesarias, lo que repercute negativamente en los mecanismos de resistencia inespecífica de los animales, riesgo creciente de introducción de enfermedades a través de la alimentación con residuos alimenticios, falta de capacitación en principios elementales de higiene productiva, riesgo creciente de diseminación de enfermedades hacia los sistemas de explotación intensiva industrial a través de los trabajadores con crianzas familiares propias, riesgo creciente de difusión de enfermedades por deficiencias en el control del traslado de los animales, deficiente control sanitario por complejas redes de comercialización de cerdos, sus carnes y derivados. Carencia de definición de especificaciones y requisitos de calidad que deben cumplir los productos, insuficiente conocimiento de los propietarios acerca de las enfermedades que afectan a los cerdos. Deficientes mecanismos de control y evaluación para detección de desviaciones.

Por el contrario, las tecnologías para la crianza porcina especializada exigen, además de elevados insumos para su explotación eficiente, la aplicación de rigurosos sistemas de gestión donde la bioseguridad sea un proceso crítico que garantice la protección sanitaria de las piaras, el hombre y el medio, incluyendo la aplicación de programas efectivos de control contra enfermedades específicas en ellos presentes. Sin embargo, las condiciones económicas existentes, la ausencia de una cultura de la calidad y las indisciplinas tecnológicas que aún subsisten, comprometen seriamente la efectividad de nuestros sistemas de explotación productivos o industrial, sean sus propósitos genéticos o comerciales, tanto en el sector empresarial como en otros estatales.

Entre las principales dificultades se encuentran las siguientes: deficiencias constructivas en el estado físico de las instalaciones que atentan contra las condiciones higiénico-sanitarias de la crianza porcina y el bienestar animal en general como: incorrecta ubicación de depósitos de alimentos, filtros sanitarios inoperantes, sistemas inadecuados de disposición de residuales de efluentes y mal estado de cercos, techos, pisos, comederos y bebederos; insuficientes insumos para garantizar óptimamente los sistemas integrales de bioseguridad (alimentos, agua, medicamentos, productos, cadena de frío, instrumental veterinario, desinfectantes, insecticidas, rodenticidas, ropa y calzado sanitario), escaso desarrollo tecnológico e insuficientes insumos en la infraestructura técnico-industrial para garantizar el control sanitario de todo el flujo productivo y la calidad sanitaria del producto final en laboratorios de diagnóstico veterinario, mataderos y procesadoras. La norma ISO 14000 es una norma internacionalmente aceptada que expresa cómo establecer un Sistema de Gestión Ambiental (SGA) efectivo.

La norma está diseñada para conseguir un equilibrio entre el mantenimiento de la rentabilidad y la reducción de los impactos en el ambiente y, con el apoyo de las organizaciones, es posible alcanzar ambos objetivos. La norma ISO 14000 va enfocada a cualquier organización, de cualquier tamaño o sector, que esté buscando reducir los impactos en el ambiente y cumplir con la legislación en materia

ambiental tanto si supone aumentar su participación en el mercado, reducir los costos, gestionar los riesgos con mayor eficacia como mejorar la satisfacción de los clientes. Un sistema de gestión de la calidad proporciona el marco necesario para supervisar y mejorar el rendimiento de cualquier área que se elija.

La ISO 22000 es una norma enfocada en la Gestión de la Inocuidad de los alimentos, esta norma define y especifica los requerimientos para desarrollar e implementar un sistema de Gestión de Inocuidad de los alimentos, con el fin de lograr un armonización internacional que permita una mejora de la seguridad alimentaria durante el transcurso de toda la cadena de suministro. La ISO 26000 es una guía que establece líneas en materia de Responsabilidad Social establecidas por la Organización Internacional para la Estandarización.

Todas las organizaciones, independientemente de su tamaño o sector, están expuestas a una serie de amenazas que las hacen vulnerables y pueden entorpecer la correcta consecución de los objetivos establecidos, como pueden ser accidentes operacionales, enfermedades, incendios u otras catástrofes naturales. La gestión integral de riesgos ha ganado impulso en los últimos años, dando lugar a la creación de diversos modelos de gestión de riesgos, entre ellos la norma ISO 31000. En nuestras latitudes, el sector porcino nacional en la actualidad se vincula con una alta

proporción de faena clandestina e informalidad del sector, todavía. La falta de salas de faena cercanas a las zonas de producción induce principalmente a los pequeños productores, que no pueden afrontar los costos del flete, a comercializar sus productos sin los certificados sanitarios correspondientes. Esto a su vez los condena a operar dentro del mercado informal. La falta de una faena certificada representa un serio obstáculo para el logro de estándares mínimos de calidad que exigen los compradores.

Esto limita el crecimiento en volumen ya que no pueden desarrollar una marca y acceder a mercados formales. El brote de gripe porcina en su momento no hizo más que agravar la situación ya que motivó a los organismos de control sanitario a reforzar los controles. De allí la importancia de resolver de manera integral el cuello de botella existente en este eslabón de la cadena.

Los Japoneses consideran que el aseguramiento de la calidad tal como lo contempla ISO, fue uno de los peldaños que la industria nipona debió reconocer para llegar al status de competitividad que ahora ostenta.

En Argentina, el Frigorífico Paladini S.A. posee una clara preocupación por el cuidado del medio ambiente que manifiesta a través de su accionar diario. Es la única empresa del rubro que ha certificado su Sistema de Gestión Ambiental bajo la Norma ISO 14001:2004. Adoptaron esta norma internacional como guía para establecer un sistema de gestión ambiental, el cual está certificado en toda la planta industrial de Villa Gobernador Gálvez.

El directorio de Frigorífico Paladini S.A., se propone prevenir la contaminación ambiental, proteger los recursos y el ambiente natural promoviendo el desarrollo sustentable dentro del alcance de su sistema de gestión ambiental. Para ello establecieron objetivos y metas ambientales apropiados a la organización, procurando una mejora continua en nuestro desempeño ambiental. Cumplir con la legislación ambiental vigente, así como con otros requisitos que la organización suscriba.

Promover el uso eficiente de los recursos naturales y prevenir la contaminación del medio ambiente. Capacitar al personal respecto del cuidado responsable del medio ambiente y evaluar

periódicamente el cumplimiento de esta política. Asimismo con la construcción de una planta de tratamiento de efluentes se alcanza una purificación integral de los líquidos residuales, a fin de adecuar su vuelco al Río Paraná y a los requerimientos de salubridad comunitaria. En este sentido la Argentina debe agendar tanto en la producción como en la industrialización, estos temas, orientando sus sistemas productivos a las demandas de mercados cada vez más exigentes.

En las últimas décadas la agroindustria argentina en su conjunto, estuvo aislada de estos profundos cambios y pocas empresas desarrollaron estrategias ajustadas a determinados segmentos del mercado. Se puede revertir la situación y construir modelos productivos sustentables desde una visión dirigida a cambiar actitudes frente al nuevo escenario de producción y comercialización de los nuevos mercados regionales e internacionales.

Un primer elemento es el diseño de estrategias para el crecimiento del sector y políticas sectoriales con una visión a largo plazo, que integre un proyecto nacional competitivo, que involucre suficiente formación de líderes en el sector privado, importancia de la actividad exportadora para agregar valor a la ganadería nacional y actitudes dinámicas de los actores del sector. No obstante, existen en nuestro país y también en el mundo nuevos enfoques que gobiernan la demanda y que en cierto modo afectan la producción.

Las preocupaciones de los consumidores del mercado externo e interno en el campo de la salud, el bienestar animal y el impacto ambiental son objeto de nuevas regulaciones para los sectores productivos en algunos países y ponen nuevas condiciones al comercio internacional. El etiquetado y la trazabilidad son una parte de las respuestas a estas exigencias de los consumidores. Otras tienen que ver en materia de servicios incorporados a los alimentos, tales como pre-cocción, empaque. Estas innovaciones son el resultado de la investigación y el desarrollo para ajustar la oferta a la preferencia de determinados consumidores.

En cuanto a la sustentabilidad ambiental la producción de cerdos bajo condiciones de crianza intensiva al aire libre es de reducido impacto ambiental. Sin embargo, la tendencia creciente a la concentración de la producción en grandes unidades de confinamiento, tal como ha ocurrido en muchas partes del mundo, puede llegar a generar en el futuro, problemas de contaminación si no se toman los recaudos necesarios para realizar un correcto manejo de los efluentes. Hoy, hay un cambio

de paradigma encaminándose hacia una Porcicultura Moderna, con conceptos de Gestión y Organización, donde las variables micro que hacen eficiente la producción (la aplicación de tecnología, la mejora genética, los procedimientos estandarizados) serán complementadas con variables macro como lo son las formas de organización y cooperación que permitan alcanzar alta especialización y nuevos modelos organizacionales. Para esto se necesita legislación ambiental ad-hoc.

La mayoría de las normativas vigentes provienen de otras especies y no consideran el alto valor potencial que implican los efluentes, para ser aplicados como fertilizante orgánico. A partir de los efluentes porcinos se pueden aplicar modelos de tratamientos que reduzcan el impacto ambiental por captura de gases efecto invernadero, generar energía eléctrica y térmica y aplicar los líquidos tratados en cultivos agrícolas reemplazando fertilizantes sintéticos. No hay futuro de mercados externos si no incluimos en los procesos productivos, comerciales e industriales proyectos de gestión ambiental. El mundo consumidor exige alimentos obtenidos en circuitos que cuiden el ambiente además de calidad e inocuidad alimentaria.

(*) Dr. En Ciencias Agropecuarias Msc. En Salud y Producción Porcina Docente Investigador de la UNLPam

Fuente: CIAP

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