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Imprimir esta páginaEnviar este artículo por E-mail, a un AmigoSE AGUDIZA LA CRISIS OLIVÍCOLA
02/dic/2013

“La producción de la campaña 2013 fue interesante, pero al no haber podido exportar lo mismo que otros años, por la pérdida de competitividad, hay un volumen adicional pesando en el mercado interno”.

Preocupa la sustentabilidad del negocio, tanto para la elaboración de aceite como de aceituna de mesa. Desde el sector aseguran que se debe iniciar una reconversión en los olivares. Piden que el Gobierno promueva cultivos intensivos.

Al margen de una esperable menor producción de aceitunas que en la campaña anterior, los problemas propios del sector y la falta de competitividad hacen temer por la sustentabilidad tanto del negocio del aceite de oliva como del de las aceitunas en conserva.

La preocupación ha ganado espacio en la mayoría de los referentes de la actividad que, independientemente de sugerir medidas que ayuden a sortear una coyuntura signada por el fuerte desajuste entre costos de producción y tipo de cambio, coinciden en reclamar un decidido involucramiento de las autoridades provinciales para liderar acciones que desemboquen en un cambio de la matriz productiva del sector.

Desde lo estrictamente productivo, productores e industriales coinciden en prever un volumen de materia prima que se situará por debajo del disponible en la última temporada, considerando que el olivo cuando un año produce mucho, es de esperar que al siguiente baje considerablemente los rendimientos. Pero también por la afectación de las heladas, porque, si bien se podrá hacer una estimación más o menos certera recién en tres semanas, todos están de acuerdo en que los cultivos resultaron dañados.

Tanto el sector conservero como el del aceite de oliva están atravesando una situación compleja.

El aceite de oliva

Desde el sector elaborador de aceite, Armando Mansur, titular de Olivares de Don Ignacio, asegura que “el problema de falta de competitividad se empezó a sentir en 2008, se fue agudizando y hoy tenemos la crisis que todos conocemos”.

Al resumir los problemas de la actividad, menciona los costos internos en alza, precios internacionales estancados o en baja y presión fiscal. Además, advierte que la Unión Europea sigue subsidiando el aceite de oliva.

“Ese es un subsidio monetario, pero además -señala- enfrente, en el Norte de África, donde están instaladas las mismas empresas españolas en Marruecos y Túnez, tienen un subsidio social, que se traduce en mano de obra muy barata. A eso hay que agregarle los costos de los fletes”. Sobre este punto, remarca que “cuesta menos llevar un contenedor desde España o desde Portugal hasta Brasil, que llevarlo de Mendoza a Buenos Aires”.

Mansur, que preside la Asociación Olivícola de Mendoza (Asolmen) y la Federación Olivícola Argentina (FOA), apunta entonces que estos inconvenientes, más una muy importante cosecha en Europa, van a mantener complicada la situación del sector.

Reconoce que “la producción de la campaña 2013 fue interesante, pero al no haber podido exportar lo mismo que otros años, por la pérdida de competitividad, hay un volumen adicional pesando en el mercado interno”.

Pero en el plano internacional, el panorama es inquietante. “España, que ya está cosechando, tiene una producción muy importante, probablemente una de las más altas de los últimos 30 años. Esperan llegar a 1.600.000 toneladas. Esto ya empezó a impactar en los negocios, porque en el mercado a término, los precios del aceite de oliva están a la baja”.

En Mendoza, en tanto, “somos conscientes de que vamos a tener una producción menor que la temporada anterior, pero todavía no podemos cuantificar el daño de las heladas”, dijo Mansur.

Aceitunas de mesa

En otro plano, Guillermo Zaina, del Establecimiento Zaina Hnos, indica que “la perspectiva del negocio de la aceituna en conserva sigue siendo la misma: venimos atravesando una crisis que parece no tener fin, todavía no vemos la luz al final del túnel”. Remarca que, aun en este contexto, “estamos trabajando, porque todas las empresas que elaboran aceitunas en conserva son empresas familiares; si fuéramos multinacionales, seguramente ya hubiéramos abandonado la actividad”.

En cuanto a los factores que determinan ese resultado negativo, pone de relieve la falta de competitividad, el aumento de los costos internos, los precios internacionales bajos, el retraso cambiario y una excesiva presión tributaria. Advierte que “es una realidad que afecta a todos los negocios agroexportadores, no solo al nuestro”, dice.

Con respecto a los precios del producto, revela que “iniciamos la temporada con algunas operaciones a U$S 1.350 la tonelada de aceitunas en conserva y hoy los precios están pisando los U$S 1.200, porque el mercado está sobreofertado”.

Horacio José Isgró, director de Agroisme SA, señala que “los valores internacionales de la aceituna en conserva no serían malos, porque recuerdo haber vendido aceituna a 700 dólares la tonelada y hoy, un romaneo normal, está en alrededor de los 1.250 dólares, pero el problema es que el tipo de cambio no nos sirve”.

El empresario señala que mientras los costos de producción acumulan más de 100% de inflación en los últimos cuatro años, el dólar aumentó en una proporción mucho menor.

Sobre este punto hace la siguiente cuenta: “Este año la aceituna en fresco se pagó entre 2,50 y 2,80 pesos el kilo, con un dólar que estaba aproximadamente a 5,40 cuando terminamos la elaboración. Quiere decir que estuvimos pagando entre 50 y 55 centavos de dólar al productor. Si hubiéramos tenido un dólar como todos creemos que tendría que estar, rodeando los 9 ó 10 pesos, estaríamos hablando de alrededor de 5 pesos el kilo para el productor. Ese número sería distinto, pero así no ganan plata el productor ni el elaborador”.

Mercado acotado

El problema para el sector no es menor, si se considera la relación exportaciones-mercado interno. Zaina estima que no menos del 90% de la producción tiene por destino los mercados internacionales; y apunta que entre el 80% y el 85% de las remesas de aceitunas mendocinas en conserva al exterior van a Brasil. “El resto solía tener por destino Estados Unidos, una plaza que hemos ido perdiendo, algún negocio con Chile, alguna experiencia que se hizo con el Caribe y con algún país de Europa, pero el destino principal es Brasil”.

Sobre la situación de las relaciones comerciales con Brasil, comenta que algunos de sus colegas dicen estar “muy atrasados con las ventas” y que “han completado entre un tercio y la mitad de los envíos tradicionales”.

Aunque reconoce que su empresa ha cumplido un cronograma normal, con volúmenes de venta y montos de facturación similares a los del año pasado, el mayor problema son los costos internos, que han sufrido aumentos.

Isgró está de acuerdo en la pérdida de mercados y en que hay una dependencia del mercado de Brasil. Aunque estima un poco mayor la proporción de aceitunas de mesa que queda en el mercado interno, no menos del 15% dice, es terminante al afirmar que no estamos competitivos y la prueba está en que hemos perdido como mercados todos los países donde hace diez años habíamos logrado vender algún porcentaje de la producción nacional.

Coincide en que “hoy, el único mercado firme que tenemos es Brasil, al margen de las ventas en el mercado interno”.

Modificar la matriz productiva olivícola

Independientemente de los problemas de mercado y del impacto negativo de políticas oficiales, los máximos referentes están preocupados por la sustentabilidad del negocio olivícola, y coinciden en que tiene que haber profundas transformaciones, considerando las debilidades propias. Desde el sector aceitero, el presidente de la FOA, Armando Mansur, enfatiza que “la matriz productiva de Mendoza tiene que cambiar, y la olivicultura es la primera que tiene que hacerlo, si quiere seguir estando”.

Uno de los mayores problemas de la actividad hacia adentro se sitúa en el segmento de la producción primaria. Está dado por la imposibilidad de mecanizar la mayor parte de los cultivos (marco de plantación, plantas muy enmaderadas), lo que impacta de manera muy particular en la etapa de recolección, una labor cuyo costo se lleva el 50% del valor de la aceituna.

Horacio Isgró señala que, en situaciones de crisis, el más afectado siempre es el productor; y que, a raíz de los problemas de rentabilidad, se vienen erradicando muchas plantaciones tradicionales. Por eso advierte sobre el riesgo de desaparición de la actividad, si no se toman urgentes medidas de asistencia.

Coincide en que el Gobierno debería lanzar un plan de promoción de cultivos intensivos, con variedades que demandan los mercados y que se adapten a las zonas de producción.

Fuente: www.losandes.com.ar

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