Está registrado? [Ingrese Aquí], sino [Regístrese]
Editoriales y Columnas
 
Imprimir esta páginaEnviar este artículo por E-mail, a un AmigoCOMO DIJO LA PACHA MAMA: ¡¡¡YA ME HICIERON CALENTAR!!!
14/sep/2013

Columna escrita en Abril de 2009

Los incendios en Córdoba, que son recurrentes me recordaron esto.

Por: Ing. Agr. Daniel Carlos Besso

En estos días y sumándose al desgraciado reacomodamiento de los precios de los productos agropecuarios, además de una sequía pertinaz, volvieron a aparecer las viejas y odiadas tucuras.

Muchos se preguntaron si acaso no es una especie de castigo divino para nuestro país y sus productores agropecuarios.

Al margen de cuestiones esotéricas, hay ciclos en el clima que además del inocultable calentamiento global, se suelen repetir cada 50 o 60 años (además de variaciones cíclicas como el niño y la niña). Pero mejor dejemos estas cuestiones del clima a los especialistas que ellos se pueden equivocar sin nuestra ayuda.

La aparición de estas plagas tienen que ver con las condiciones predisponentes del medio ambiente, pero sabemos que dada su biología; la labranza de la tierra destruye gran parte de las oviposiciones.

Es cuando nos entran ciertas dudas, sobre las bondades absolutas de determinados métodos de trabajo, los cuales han sido impuestos como “un dogma de fe”. Todos sabemos que los dogmas son propios de las religiones o de los pensamientos estructurados y nunca de la ciencia y la técnica, que tiene el principio Descartiano de dudar siempre, como método de investigación.

Cabe aclarar que no pretendo abogar por ningún procedimiento de trabajo en particular, no es intención mía generar polémicas en este sentido.

Nuestro país, al margen de los caprichos de los circunstanciales gobernantes, está llamado a ser un proveedor importante de alimentos (con o sin nuestro consentimiento), por lo tanto nos cabe siempre tener consideraciones sobre:

1) ¿Qué responsabilidad tenemos frente a la humanidad actual como tales proveedores? y….

2) ¿qué responsabilidades tendremos con nuestros descendientes en lo referente a la conservación de los recursos naturales?

Antes de continuar, cabe una pequeña referencia a cuestiones de índole ecológica.

Sabemos que cuando se desarrolla un ecosistema, desde sus inicios, en un páramo donde no hay vida; al principio se instalan muchísimos individuos de una misma especie. Es cuando se produce una gran cantidad de masa viva. Cuando el ecosistema se va poniendo más complejo vemos que se produce mucha masa viva pero también se destruye masa viva, de a poco aumenta el número de especies y disminuye el número de individuos de cada una relativamente. Así hasta llegar a la última instancia de la evolución de un ecosistema que es LA DEL EQUILIBRIO, entonces no hay ya aumento de masa viva, se produce tanta como se destruye y posee una gran diversidad de especies con una gran complejidad en sus interacciones.

¿Qué hacemos nosotros como productores, sabiendo que los “equilibrios no producen”?

Pues, rompemos el equilibrio, tratamos de imitar a los primeros estadíos de un ecosistema.

Procuramos hacer artificialmente una etapa inicial, colocando una gran cantidad de individuos de la misma especie por hectárea y evitamos toda aparición de otras especies que puedan competir con la que nosotros elegimos. MUCHOS MAICES O MUCHAS SOJAS O LO QUE SE NOS OCURRA PERO NADA MÁS.

Antes, esa exclusión la llevábamos a cabo mediante el arado y el rastreado, luego vino lo que se llamó labranza química. (Las dos tienen su cuota de daño, las de la labranza la conocemos, la otra aún no tiene tanto tiempo como para concluir algo seriamente)

Cuando criamos animales ocurre lo mismo, si somos ovejeros en la patagonia y aparecen perros cimarrones o pumas, los cazamos con la carabina o con trampas. Desplazamos a los guanacos para poner nuestras ovejas. También por nuestra acción terminan desapareciendo, las mulitas, las vizcachas, etc.

CUANDO APARECEN LAS TUCURAS A COMPETIR CON NUESTRO GANADO, ALGO TENEMOS QUE HACER.

Claramente vemos que el accionar productivo del hombre, pasa inevitablemente por generar desequilibrios, con el arado o con el glifosato. O acaso, como no ingresa inmediatamente el nitrógeno de la urea, le mandamos pa que tenga, guarde y llene el freezer y al cabo de un tiempito se nos fueron los nitratos de las aguas freáticas “a niveles puebleros”.

Las prácticas que ayer fueron pontificadas como lo mejor del mundo, hoy cayeron en desgracia y la moda pasará y las que hoy son lo científicamente correctas, mañana dejarán de serlo. Y SERÁ ASÍ, PUES SIEMPRE A SIDO ASI en esta cuestión.

Llegados a este punto de la historia de la humanidad, mal que nos pese, tal como están dadas las cosas, si modificáramos los métodos culturales (con los que estoy en muchos casos en desacuerdo), si abandonásemos los agrotóxicos, que permiten las producciones

que hoy se logran y controlan también las plagas de los granos almacenados, etc.; no creo que alcanzaría para alimentar a esta humanidad (que en promedio, ya está subalimentada).

Conocemos todos los argumentos de los muy bien intencionados “ecologistas”, comparto sus angustias, aún más que ellos, pues tengo la certeza de lo que se le avecina a la humanidad y también tengo nietos. Ya sabemos que se puede acortar la cadena trófica y así poder alimentar a más gente. Ejemplo: comernos el maíz y la soja o cualquier otro poroto que lo reemplace, en lugar de dárselo a los animales que después serán nuestro alimento. Sería una solución. Luego podríamos avanzar dos casilleros más y poblar el planeta con 4 o 5 mil millones de personas más, y así sucesivamente.

Si las limitaciones, no solo son de alimentos sino de energía disponible para llevar una vida como nuestra sociedad concibe, ¿cuál es el límite?

No quiero angustiarlos, pero…: NO HAY PARA TODOS. De última, repartiendo bien la cosa mejora, pero si a cada mejora tecnológica (que demanda energía), respondemos con más población, la cosa no va a andar.

No sería la única vez que he escuchado a economistas, abogados y otros opineitors decir que siempre la humanidad encontró soluciones, por lo tanto ocurrirá lo mismo. Lo que no se puede traspasar es la frontera de la física y la química, sus leyes y sus condicionamientos, UN KILOWATT ES UN KILOWATT Y DIOS TE BAJE EL REMEDIO.

Siguiendo…

Los avances científicos de la medicina, a pesar de las guerras, desde la invención de las sulfamidas y luego los antibióticos, hicieron que la curva de crecimiento poblacional se empinara hacia arriba y no parece tener intenciones de amesetarse.

Paralelamente y más o menos para la misma época, aparecieron los primeros insecticidas derivados de las anilinas sobre las que investigaba Ciba Geigy en la pre guerra del 39 del siglo pasado. Con estos insecticidas se logró controlar a las langostas en África y Asia (que a menudo solían llegar a Europa). Se las controló también en América.

Infinidad de insectos que devoraban las cosechas fueron detenidos. Millones de seres humanos se salvaron del hambre.

Con los mismos insecticidas se pudo controlar el paludismo, los hematófagos de todo tipo, etc.,etc.

Luego de muchos estudios se concluyó lo perjudiciales que eran, por su acumulación, se llegó a comprobar que atravesaban la cadena alimenticia al punto que aparecía en la leche de mujer.

Aun se usan en muchos países asiáticos bajo la consigna:

PREFIERO MORIRME DE UN CANCER, EVENTUALMENTE, DENTRO DE 20 O 30 AÑOS Y NO DE DESNUTRICIÓN DENTRO DE 6 MESES.

Nosotros no lo alcanzamos a comprender pues nos es posible comer bien todos los días.

El aumento poblacional, no solo se da por mayor cantidad de nacimientos, sino también por menor mortandad y una mayor expectativa de vida.

Pese a todo lo dañino, contaminante y persistente de los insecticidas clorados, en su momento evitaron la muerte de millones de seres humanos, por desnutrición o por enfermedades transmitidas por insectos.

También se ve claramente en los estudios estadísticos que el promedio de temperatura mundial corre en una curva paralela a la de incremento poblacional.

Estoy convencido que el calentamiento del planeta es debido a un desequilibrio. Que ese desequilibrio lo provoca el ser humano con su actividad cotidiana. Creo que la fuente del desequilibrio es “el hombre mismo” que ha encontrado el modo de burlar los mecanismos que la naturaleza tiene para poner un límite a todas las especies. Estos mecanismos, como sabemos, son cruentos y no es políticamente correcto recordarlos, NOS DA COSA.

Entonces viene la pregunta: ¿hay alguien o algún grupo de humanos, por nacionalidad, religión, color de piel, que tiene más derecho que otro a permanecer arriba del Arca?

Una cosa es clara y lamento decirlo, de seguir los humanos con el rumbo que llevamos, días aciagos nos esperan, talvez no lo veamos nosotros, pero sí nuestros nietos; es cosa de una o una y media generaciones.

Al igual que un cultivo de bacterias en una caja de Petri en un laboratorio, estamos acabando con el medio de cultivo, estamos generando los tóxicos que nos han de exterminar, pero pese a considerarnos una especie inteligente, no nos pasa por la cabeza (a nivel global y general) la idea de manejar nuestra demografía de modo programado, y postergamos la decisión para más adelante, cuando ya sea muy tarde.

Para ser activamente militante, por la causa del equilibrio y para gritar a voz en cuello la causa del equilibrio ecológico, tal vez sería correcto someternos a las leyes de la Pacha Mama sin chistar cuando nos toque el turno de devolver al universo la materia que ocupamos (espichar). ¿Tendremos la fortaleza de espíritu, la presencia de ánimo para aceptar conceptos que entendemos intelectualmente pero visceralmente no? …..¡NO, pues pertenecemos a una cultura que nunca se sintió parte de la naturaleza, sino que tuvo como meta, doblegarla.

Ahora que las leyes de esa naturaleza, se nos terminan imponiendo, nos resulta doloroso como cualquier derrota.

No podía ser de otra manera, las leyes físicas, químicas y biológicas son inexorables,… lo sabíamos.

Es en definitiva un terrible dilema, hay 6.000.000.000 de personas que miran para acá como un pibe de la calle mira los pollos dando vuelta en la vidriera de la rosticería.

¿Pero qué hacemos, al final con las tucuras? ¿Le mandamos un Malathión? Y atrás otro y otro porque no tiene poder residual. ¿O usamos productos con poder residual, que no son tampoco inocentes? ¿O empezamos a clavar la reja otra vez? Y nos peleamos con los sacerdotes de la siembra directa. ¿O todo a la vez, pa no errarle?

No estoy seguro de nada como para aconsejar nada en particular.

Como decía Carlitos Balá: BRAVÓN BRAVÓN, SEÑOR.

Auspiciantes

Su SEGURO Servidor

Imágenes de  alta resolución















Se han visto 31012584 Páginas, desde el lunes, 25/may/2009
OnLine: 106 personas (106 visitantes anónimos)

Pregón Agropecuario - Córoba 785 - (6270) Huinca Renancó, Córdoba, Argentina
Para suscribirse al Boletín Electrónico: suscripcion@pregonagropecuario.com

Huinca Renancó, Córdoba - Argentina - martes, 20/oct/2020 - 19:35
Sistema FuncWay (c) 2003-2007