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Remembranzas Históricas
 
Imprimir esta páginaEnviar este artículo por E-mail, a un AmigoOda: la saga trágica de la república jesuita
10/feb/2022


Hay que tener el amor y la valentía de los curas ignacianos

No de los apóstatas y cobardes que quisieron destruirlos.

Los versos de esta oda fueron inspirados en la novela, “MISIONES. LA REPÚBLICA UTÓPICA DE LOS JESUITAS”

Esta ODA realicé a pedido de los Jóvenes que organizan los Talleres de Formación de Identidad Misionera, inspirados en las Scholas del Papa, con la intención de ser utilizada en futuros encuentros de juventudes.

Fueron padrinos de la primera jornada realizada en el Instituto del Profesorado Antonio Ruiz de Montoya, El padre jesuita Luis Chichizola y los profesores Liliana Rojas, Olga Zamboni, Rosita Escalada y Alfredo Poenitz

Ellos opinaron los conceptos siguientes sobre “MISIONES LA REPÚBLICA UTÓPICA DE LOS JESUITAS. POR ELLO VA MI AGRADECIMIENTO”.

OLGA ZAMBONI: Al cabo de la lectura, que la fui haciendo de a ratos, solo me queda felicitarte por la fantástica tarea de reconstrucción de la utópica república jesuítica. Me doy cuenta del enorme esfuerzo que habrá sido reunir datos, consultar bibliografía, ordenar los hechos y darles después el aire novelesco. Era necesaria una descripción de esa calidad y extensión; valoro la aplicación que tendrá este libro en la educación de jóvenes y en la ilustración de adultos.

ROSITA ESCALADA SALVO: Terminé de leer tu novela, Tito. Y, la verdad, es para releerla con más tiempo. Extraordinaria. Me emocionó, me hizo conocer mitos y tradiciones que desconocía y ni qué decir del trasfondo histórico. ¿Cuánto tiempo invertiste en su escritura? ¿En la investigación previa? Creo que es una de las mejores obras literarias gestadas en Misiones.

ALFREDO POENITZ: Increíble la capacidad que tenés de escribir tanto en prosa como en verso. Felicitaciones.

LILIANA ROJAS: La leí una vez y la volví a releer.

Agradecimiento especial a la Mutual de la Obra Social de Camioneros.

HISTORIA Y LEYENDA

La historia relata que en 1612 llegaron a la región del Guaira -actual Estado de Paraná, Brasil- doce sacerdotes de la Compañía de Jesús: los soldados del ejército de Cristo. Pues símil a un régimen militar, el comandante superior de la Orden en Roma ostentaba el cargo de General, cuya obediencia estaba sujeta únicamente al Papa .

Ellos iniciaron la misión evangelizadora de catequizar a los originarios de la selva y aglutinarlos en pueblos dignamente constituidos, que fuera la admiración de quienes conocieron.

Basados en las virtudes de la moral cristiana, practicaron un régimen socialista y humanista único, jamás aplicado por otras naciones del planeta: La Nación Misionera y Guaraní.

Comandaba al grupo como jefe y guía espiritual Antonio Ruiz de Montoya, joven de veintiséis años de edad e integrante de una acaudalada familia quien, iluminado en rapto de inspiración divina, abandonó placeres y riquezas para meterse de cura y adentrarse a la mar de la selva, con el objetivo manifiesto de catequizar a quienes no conocían a Cristo de acuerdo con los designios de su fe.

Circunstancias poco claras lo alejaron de su querido Loreto, el pueblo misionero que eligió para vivir y morir en paz, lamentablemente la muerte lo sorprendió en Lima, su ciudad natal. No obstante, cien misioneros hicieron de a pie, mil cien kilómetros de ida y mil cien kilómetros de vuelta para traer su cuerpo a pulso y enterrarlo en el lugar de su elección.

Cuenta la leyenda que llegaron con Antonio dos amigos entrañables: Andrés, muchacho de rica familia, quien tuviera la experiencia de ser el primero en acercarse y tener contacto fraterno con un originario guaraní: Un niño de nombre Ñaroí, hermano de Aguaraí, de la estirpe de los Ñaró. Y según rumores de los últimos Chamanes, ancestros de Andrés Guacurarí.

El otro en llegar fue Juan, el menor de los hermanos de un hogar humilde pero digno, cuyo contacto familiar en forma regular lo hacía con Beatriz, su única hermana mujer, por medio de largas y afectuosas cartas.

Todos fueron actores directos del éxodo oprobioso, de la feroz batalla de Mobororé, de la recuperación de Colonia del Sacramento y del resurgimiento de la Nación Misionera, que tuvo su esplendor y caída en casi siglo y medios de existencia.

Ninguno de los dos, Andrés ni Juan, por motivo alguno abandonaron la selva desde que llegaron. Y del grupo de los doce, Juan fue el último en morir ya muy viejito. Tanto, que los mitaí en forma indulgente y socarrona le preguntaban. ¿Cuántos años tiene Paí Juan, cien, ciento cinco, ciento diez…?

El último Jesuita en llegar a las reducciones fue el padre Sebastián Gamarra, quien abandonó su alto cargo en el generalato romano y sus estudios hermenéuticos para seguir el designio que le inspiraba su fe catequista. El advenimiento de la desigual y sanguinaria guerra guaranítica lo tuvo en primera línea de la última batalla dada en el bastión de Caibaté.

1. AÑO 1612. LA LLEGADA

Son ellos, se dijo al verlos.
Ellos eran los peregrinos esperados
desde hacía muchas lunas brillantes
por los hermanos de la aldea.

De aquel arribo sabían
por el relato de sus antepasados
quienes apesadumbrados decían
que en diversos lugares del suelo natal
atracaron hombres de piel blanca
que en cualquier momento llegarían.

Sombríos los Chamanes murmuraban
que bajaron de enormes canoas
vistiendo ropajes raros y akäo en la cabeza
que los protegían de las flechas y las chuzas.

También referían que en vívida simbiosis
montaban bestias de cuatro patas
sin entender quién dominaba a quién
o si se trataba de un solo ser siniestro
que doblegaban a quienes se oponían.

Por suerte y merced a las plegarias
que elevamos a Ñandeyara nuestro Dios
entraron a nuestras expectantes vidas
hombres de toga con una cruz en el pecho
y la Santa Biblia bajo el brazo.

Seres que nos trataron fraternalmente
cimentados en la ética y moral cristiana,
a diferencia de otros pueblos del guarán
que indiferentes a sus ritos y su cultura
los sometieron cruelmente con la espada.

Y con la espada de la alevosa soldadesca,
la cruz de los píos sacerdotes
los hombres blancos imperios conquistaron
y crearon aldeas y ciudades.

¿No ven acaso los treinta pueblos misioneros
erigidos con la voluntad de las termitas
entre el verde follaje de la magna selva?
¡He ahí donde exhiben con sublime orgullo!
El pendón de la justicia y libertad.

La caridad, amor fraterno y lealtad.

Akä`o= sombrero. - Ñandeyara= NuestroDios.-

2. PRIMERA BENDICIÓN EN SUELO GUARANÍ

El sacerdote se arrodilló frente a él
mirándolo con ternura y suave sonrisa
que incitó al niño indio a sonreír.

Y observando el rudo avá en su biota
aprobó el encuentro con el hombre blanco
entre mohines y guiños complacientes.

Y el moreno niño en todo su candor
maravillado contemplaba fascinado
el pelo rojizo revuelto por el viento
y el color azul celeste de sus ojos.

Iris que nunca había visto y se preguntó:

¿Adquirió el hombre blanco de mirar el cielo?

Más el niño manso quedó sorprendido
cuando el visitante de largo vestido
le hacía en la frente con el dedo gordo
extraña señal en forma de cruz
suave en los labios y sobrio en el pecho
mientras susurraba en extraño idioma:
yo te bendigo en nombre de Dios
instante que alzaba las manos al cielo.

Si bien el mensaje no lo discernió
el niño intuyó que sería algo bueno
y la frase pía recién entendió
cuando con el tiempo aprendió el castellano.

Y asimismo también comprendió
que la voluntad de los curas Jesuitas
fue que nosotros habláramos su idioma
y ellos nuestro antiguo aváñe’é.

Avá= Hombre guaraní. Aváñê`é= idioma guaraní

3. EL AVAÑË`E


La oralidad fue el arte de comunicarnos

Dijo el Mburuvichá a los avá presentes

Ya que ancestralmente nuestro pueblo

La tradición relataba de esa forma

En clara y manifiesta relación

Con el pasado, el presente y el futuro.

Hasta que vinieron los curas Jesuitas

Y aprendieron el dialecto del guarán

Y al compás de fonética y gramática

Inventaron el congruente abecedario

Alterando nuestro atávico lenguaje

Y convertirlo en el moderno avañê`e 

Mburuvichá= jefe de jefes-

4. CONFESIÓN DEL AVÁ

No sé en qué momento mi abuelo

El gran Mburuvichá jefe de jefes

Admitió el catolicismo como fe

Halando a mi padre y otros caciques.

Después espiritualmente guiaron

Al pueblo de mis mayores

Hacia el sacramento del bautismo

Sagrado numen del cristianismo.

5. COMUNIDAD EN LAS MISIONES

Hemos formados una Nación de iguales
de comunión ecuánime y altruista
donde la renta de los productos
se prorratea según necesidades
así vengan de la caza y de la pesca
de cosechas de cultivos implantados,
o de silvestres frutos colectados.

Tampoco somos dueños de la tierra
la consideramos un bien comunitario
que debemos socialmente cultivarla.

Esto nos diferencia de los encomenderos
que reclaman la propiedad como derecho
y al no cultivar la tierra con sus manos
necesitan de vasallos que lo hagan.

Nada mejor –entonces- que valerse
de los hermanos vilmente adocenados
para esos menesteres sin salarios.

¡Por Dios están siendo esclavizados!
en la mita, yanaconazgo y encomiendas
y en las miserables fazendas lusitanas

6. REFLEXIONES DEL PADRE ANDRÉS

Más bien que para mal

Dios nos dio la inteligencia
y depende de nosotros
emplearla con sapiencia.

Nos dio el alma inmortal
eterno etéreo esencial
que sutil en nuestro ser
nos escolta silencioso.

Es depositario inflexible
de todas nuestras acciones
y después que la muerte llegue
puntual se presentará ante Dios.

También nos dotó de espíritu
que es nuestro yo interior
guiando todos los actos

cedido al mundo exterior.

Es un costal que convive
el rencor y la ecuanimidad (coma)
la envidia y la modestia “
la frivolidad y la austeridad “
la avaricia y la generosidad
el genial fuego sagrado
y las ascuas irrelevantes.

Dos alternativas contienen
dominadas por la conciencia:
aquí la fortaleza, allá la debilidad.
y ambas sometidas, a la sinceridad

El espíritu de débil textura
comporta humanas miserias
y la aplicación de injusticias
sobre indefensos y parias.

Al contrario, el espíritu fuerte
se apoya en la imparcialidad
del sentimiento y la razón
de la justa ecuanimidad

He aquí los valores expuestos
del espíritu del hombre correcto:
la cordura del saber por un lado
y aplicación de justicia por otro.

7. CASAMIENTO BENDECIDO POR EL CHAMÁN

Yvoty, tú eres la flor Ñaroí, tú eres el roble
También Yvoty eres la luna Y tú Ñaroí eres el sol

Ambos:

El sol y la luna

Deambulan por el firmamento

Como ustedes desde hoy

Caminarán esta tierra.

El sol y la luna ¿pueden juntarse?

¡Jamás!

Pero sí pueden hacerlo

La poesía y el poeta

Y tú Yvoty eres la poesía

Y tú Ñaroí el poeta

Y en la poesía

El sol y la luna pueden unirse

Como ustedes desde hoy,

Caminarán esta tierra

En esta unión Ñande Guazú los bendice.

Id y sed felices.”

Yvoty=flor.- Ñaroí= Hijo de bravo.- Ñande Guazú= nuestro gran

8. EL AVANCE BANDEIRANTE

Estamos siendo invadidos
vociferaban los avá cuéra
ante el avance bandeira
dispuesto a esclavizarlos.

Y los descubierteros del frente
repetían con horror
que muy al norte del Guaira
atacaron sin piedad
las tribus de los hermanos.

Y en la orgía humillante
de la repartija sin límites
a los jóvenes engrillaban
y a los viejos degollaban
para el festín de alimañas.

En tanto otros pobres prójimos
que huyen hacia los montes
dejan chozas, semovientes
y sus pocas pertenencias.

Nos hallamos conmovidos
prosternados en oración
porque la asesina bandeira
cual marabunta a su paso
deja yermo todo espacio
en su afán de cazar humanos
que ellos creen infrahumanos
sin importarles iglesias
ni íconos de los santos

En suceso de tanto riesgo,
que se nos va la vida en ello

¿Qué hacer, fugar, pelear?

Pelear ¿Cómo y con qué?

¿Las chuzas contra mosquetes?

¿O las flechas contra cañones?

Por Dios que no va esta acción

Pues fácil presa seríamos.

¿Entonces huir es la opción?

Y el Padre Ruiz razonando
nos dijo muy compungido
solo quedan dos caminos:
uno es pelear sin esperanzas
contra cinco mil caza-hombres.

La otra es el éxodo en masa
en busca de otra tierra sin mal
bajo la protección Divina
de Nuestro Padre Celestial.

Y explicó sin hesitarse
que los bandeiras profanos
se vienen por los hermanos
con el fin de esclavizarlos
en las minas y fazendas
de inmorales personajes
que dicen que son cristianos
y van a misa los domingos.

¡Oh raza de mal nacidos!
peste andante de la selva
que tratan como inhumanos
al pueblo de las Misiones.

Y en su conjuro el Chaman
al feroz invasor augura
que Añá jubiloso espera
en Añareta su alma impura

El viento expande el rumor
que el bandeira es fiel vampiro
de inescrupulosos que vinieron
a colonizar no con sus esfuerzos,
sino mediante vil explotación
a los originarios hijos de la selva.

Así mandan a crueles caza-hombres
que a su paso matan y destruyen
sin atisbo de piedad ni compasión.

Si la envidia genera odios y rencores
la codicia siempre engendra la injusticia
que se comete sobre la faz de la tierra
para colmar la avidez de ambiciosos.

Es lo que perpetra esta infame gente
sobre pueblos que en excelsa ilusión
levantaron fraternalmente una nación
por voluntad de vivir mancomunados.

Por todo esto hermanos hoy nos vamos

Jurando reconstruir un nuevo Estado

Basado en la esperanza y fe cristiana.

Avá Cuéra= Muchos Hombres- Guaira= Fue nombre de un cacique
.- Añá= diablo- Añaretá=infierno.-

9. ÉXODO Y LA DESPEDIDA DEL CHAMÁN

El Chamán renunció al éxodo

Y se quedó con los ancianos

Que no podrían soportar

El largo viaje en curso.

Asimismo, protegía

Los enfermos incurables

Minusválidos y orates

Con destinos de orfanatos.

Los llevaría a Yasí Porá

El Paraíso leyenda

Secreto de los Chamanes

En el medio de la selva.

Allí solo entran humanos

Con sus almas que caminan

Hacia la Tierra Sin Mal

Que es el destino final.

Y como el Chamán sabía

Que a todos los que se iban

Jamás volvería a ver

Elevando los ojos al cielo

Con mística devoción

Elevó su rogación:

¡Oh Dios!,

Protege a tus hijos que se van por el gran río;

Condúcelos a la paz de una nueva tierra sin mal

Con árboles y flores.

¡Id hermanos míos!,

Que Dios los protegerá

Como protege a la selva.

Porque habiendo selva tendrán hogar.

¡Id y venced los males!

Aunque los malos los quieran vencer.

Malos de piel blanca,

O morenos de la nueva raza.

¡Y Recuerden!

Que el alma guaraní recién desaparecerá

Cuando el último lapacho viviente
deje de florecer

Yasí porá =luna linda- Tupá= Dios

10. LA FE DE LOS JESUITAS


¿Qué fuego sagrado alienta al ser humano

A mantener intactas sus convicciones

¿Y no bajar los brazos ante la extrema adversidad?

¿Será el espíritu de la fe metido cual estilete

En el cuerpo, en el alma y en la mente,

¿Que los insufla de férrea voluntad como designio?

Si así fuera; debe interpretarse ciertamente

Que fueron consagrados por gracia celestial

Al entrar al glorioso “Ejército de Cristo”

Como soldados exultantes de su causa

Refrendado en juramento explícito y leal

Preservarlo con honor y severo ardor

¿Y en esta cruel encrucijada?

Jamás abandonarán la empresa señalada

Por más que en ella perdieran la vida

Porque sólo ellos, sin la ayuda de nadie

Manteniendo la fe primitiva y tenaz decisión

Se pondrán al frente de doce mil voluntades

Y guiarlas a nuevos lares de paz y redención.


11. CAMINO DE LA ESPERANZA

Doce mil almas en las balsas se apiñaron
al comienzo del éxodo terrible.

Y cuatro mil quinientos subsistieron
para reiniciar en el medio de la selva
la enorme y portentosa gesta heroica
de levantar treinta pueblos de leyenda
desde occidente del gran río Paraná
al oriente del Uruguay, el río de las aves.

Cuatro mil quinientos pervivieron.
porque en él debe del éxodo infeliz,
se contabilizan los muertos en el río
y aquellos que en la selva fenecieron.

Verde selva engalanada de flores
que indiferente de los que huían,
jamás se separó como el mar Rojo,
facilitando el paso de los parias.

Y el verde, al contrario, verde siguió
voluminosamente enmarañado,
dificultando el camino del hombre
convertido en involuntario invasor
al destruir la vegetación a su paso
en violación al deber protector.

Es el momento en que la selva
insensible al conflicto humano
reacciona y activa como ser viviente
recursos defensivos con ferocidad.

Espinas y ramas se tornan agresivas
víboras ponzoñosas reptan belicosas
se lanzan impiadosos los mosquitos
y se multiplican las miasis en heridas.

Fieras locas oliendo carne humana
se acompañan de alimañas carroñeras,
y aparece ese raro y mortal proceso
que empalidece el cuerpo humano,
como un pesar más que debe soportar
el agotado espectro en retroceso

Y los chamanes ante ingrata situación
celosos defensores del sistema
en sus augures solemnes advertían:
que la selva protege a todo ser viviente
cuando la busca como refugio natural,
pero si la atacan se vuelve tan brutal
que no distingue amigos de enemigos
y vengará la ofensa con cruel castigo.

12. MBORORÉ Y EL TEMOR A DIOS (lunes 11-03-1641)

Con la manifiesta mística Jesuítica
y el portentoso ardor de los titanes
los Misioneros fundaron treinta pueblos
después del éxodo doliente y oprobioso.

Ave Fénix fulgurante que en su espacio
de cuya ponderosa y sublime redención
albergó a miles y miles de familias
en hogares formalmente construidos.

Y ante la amenaza de la nueva arremetida
de bandeirantes en busca de su presa
en simbiosis con los curas aguerridos

se prepararon en defender a la Nación.

Ya tenían preparado el bronceado cuerpo
a fuerza de instrucción y cuerpo a tierra
la moral de inquebrantable fortaleza
y el espíritu rebozando de pasión.

Que se venga nomás esa caterva
viles caza-hombres del averno
ya tenemos preparadas nuestras flechas
arcabuces, cañones y las lanzas.

Y se vinieron con ocho mil soldados
entre tupí, bandeirantes y mamelucos
cubriendo el Río Uruguay de costa acosta
con la parafernalia de su máquina guerrera.

Los enfrentamos frente al cerro Mbororé
en lucha a muerte por tierra y en el agua

y fueron nuestros golpes tan potentes
que en tres horas los teníamos de hinojos.

¡Ay Dios! de vencer estábamos seguros
nos salíamos de la vaina en dar combate
después que el cura guerrero en su homilía
con su arenga nos llenara de coraje.

Mbororé= románticamente se traduce (1) “Lo que fue alguna vez”.
(2)Otros atribuyen que fue el nombre de un cacique.
(3) Hay otras versiones. Opto por 1


13. ARENGA DEL CURA JESUITA

¡Hermanos! Debemos tener bien en claro- que en este momento aciago- ¡Solamente debemos temer a Dios y a nadie más!

Debemos bien entender- que al reseñar temor a Dios- no es el caso temerle- sino diferenciar respecto de Él- el bien del mal.

Y sabiendo de qué se trata- cada cual moralmente sabrá- de no ofenderlo con el pecado.

El temor implica, además- la lucidez en diferenciar- cuando una cosa está bien- o cuando una cosa está mal.

Recuerden que es una gracia divina- dada por el Espíritu Santo- que nos dota del magno saber- para obrar y actuar en la vida- frente al mandato de Dios.

Es temor del alma estoica- opuesto al miedo del hombre- que es el pavor que se siente- ante peligrosa agresión. - En esa escena se huye o se pelea- se huye por real cobardía- o cuando en inferioridad numérica- sabiendo que habrá ocasión - para reivindicarse después.

Pasó con los sufridos hermanos- hace solamente diez años- en el éxodo cruel aguas abajo- cuando huyeron por necesidad- de salvar a la nación- conservando en la intención- el fortalecerse y dar pelea- con el combate que hoy día- estamos dispuestos a dar.

¡Ya ven hermanos!

Teníamos la alternativa de huir- sin embargo, juramos batallar- porque ahora estamos fuertes- sabiendo que aquí está el bien- y entendiendo que allá está el mal- Pues ellos luchan por esclavizar- nosotros por defender la tierra- el futuro de nuestro pueblo- y la libertad como derecho.

¡Por esta razón Hermanos!- ¡Luchemos que Dios está con nosotros!-

¡Y sólo a Él debemos temer!

14. HOMILÍA (18-03-1641)

Después de la Santa Misa

Ofrecida en acción de gracias

Por la victoria fatal y fiera

En Mbororé bella región

El Jefe de los curas guerreros

Del gran ejército indiano

Emitió la homilía siguiente

Dirigida a toda su gente

Y para engrosar la historia.

Hermanos de la Nación Misionera

Tengan presente que eternamente

El territorio de la Mesopotamia

El territorio del Paraguay

El territorio del Perú

Y el territorio de los Orientales

Le deberán agradecimiento

Porque evitaron a sangre y fuego

Fueran esclavizados por imperiales.

Hoy por tanto ruego a Dios

Que los hijos de la raza blanca

O la emergente mestiza morena

En el devenir infinito del tiempo

Os protejan y traten como héroes

Conservando vuestras tradiciones

Y Respetando sus construcciones

Hecha realidad en las reducciones

De la liberada Nación Misionera

¡Id, hermanos míos, y convivan en paz y libertad!

Porque la paz y libertad consiguieron luchando

¡Id y vivid en familia, en la divina gracia de Dios!

15. AVANTI A COLONIA DEL SACRAMENTO

La avanzada lusitana

Como cáncer en el mapa

Con la intención de expandirse

A la Banda Oriental llegaron.

Y en menos que canta un gallo

Sin mediar preaviso alguno

Fundaron en territorio español

La Colonia del Sacramento.

El porteño gobernador

De las Provincias Unidas

Se llevó un julepe flor

Y enseguida pidió socorro.

Por favor manden soldados

Pues yo no tengo defensa

Les dijo a los curas guerreros

De la Nación Misionera

Vengan antes que arrasen.

Nuestra porteña ciudad

Con el ejército indiano

Del virreinato el Goliat

A la orden de a la carga

En un ataque potente

Los hermanos destruyeron

La Colonia allí fundada.

En tanto quedaron tendidos

Ciento setenta cadáveres

Desparramados en el suelo

De la Colonia fundada.

Y ciento setenta cruces

Se levantaron enhiestas

En el primer campo santo

De la Colonia fundada.

16. DESOLACIÓN EN COLONIA DEL SACRAMENTO

La noche del seis de agosto- con fuerza brutal superior- dio comienzo a la invasión- en desolada región.

Como marabunta hambrienta- cayó el ejército indiano- sobre la población medrosa- de la Colonia fundada.

Los defensores escudados - en miserables defensas- aguantaron un suspiro- la embestida feroz- en la pobrísima Troya.

Aterraba la visión- pues en tan reducido espacio- se esparcían los cadáveres- y sonaban lastimeros- los ayes del dolor- y el llanto de las mujeres.

En el centro de la escena- una mujer abrazaba- el joven cuerpo del oficial primero- tirado en tierra encharcada- por la sangre derramada.

Los brazos del herido- correspondiendo a la vez- se aferraban a la mujer- de largo y negros cabellos.

El hombre de cara al cielo- con los ojos ya sin ver- convulsionaba de a ratos- mientras se le iba la vida.

La espalda de la mujer- mestiza de ojos verdosos- mostraba flechas clavadas- y orificios de balazos.

Y el vestido antes beige- que primoroso luciera- tenía cubierto de manchas - de color rojo escarlata.

En actitud solidaria- la mujer pretendió cubrir- con su cuerpo el cuerpo del amado- tendido en el suelo inerme- de la ilusoria Colonia.

La tragedia llegó a su fin- cuando estos seres unidos- exhalaron postrer suspiros- en el solar devastado- de la quimera Colonia.

Así los cuerpos sin vidas- de los infaustos amantes- dejaron libres sus almas- que etéreas se elevaron- hacia la tierra Sin Mal- Edén del hombre inmortal


17. RÉQUIEM AL PADRE ANTONIO RUIZ DE MONTOYA

Fueron a Lima a buscar

El cuerpo del Padre Antonio

Con el fin de sepultarlo

En campo santo misionero

De su querida Loreto

El pueblo que tanto amó

Y eligiera vivir en paz.

Cien misioneros guaraníes

Recorrieron a paso cansino

Mil cien kilómetros de ida

Mil cien kilómetros de vuelta

A rescatar al Padre Antonio

Y ofrendarle en su responso

El Réquiem de adiós terreno.

En su última morada

REQUIÉM

El pueblo del alma guaraní

Te despide, noble Señor.

En instancia de soterrar tú cuerpo
se expanda el espíritu fraterno
que liberó de la esclavitud
a tantos hermanos;
renovando la esperanza
al desperdigado pueblo.

Desorientado.

Ya sobre el éxodo espantoso,

Ave Fénix en la miseria ,

Has creado una nación

de fe, libertad, paz y religión:

Las Misiones Guaraníticas.

¡OH, Dios mío!

¿Qué joven de veintiséis años
deja el buen vivir de la ciudad,
el lujo, la vanidad, el oropel,
y se adentra a la mar de la selva
para unir hermanos y fundar pueblos?

Pueblo sobre otros pueblos

Treinta pueblos
del occidente del río Paraná
al oriente del río Uruguay.

Con sus leyes, autonomía y cabildos.

Pueblos de ideales elevados.

Pueblos con trabajo, pan y techo.

Una nación de iguales.

Sin ambición de las cosas terrenas.

Sin avaricia, sin odios, sin apropiaciones.

Con fe en Dios Nuestro Señor
que nos guía hacia el camino
de la Tierra sin Mal.

Hoy te despedimos Noble Señor,
en tu querida Loreto que tanto amaste.

Fuiste Marangatú en vida;

Ahora Santo caminante

en la eternidad de la Tierra sin Mal

Descansa en paz, noble Señor.

La Nación Guaraní, agradecida,

Te agradece.

Marangatú= santo caminante

18. ÚTIMA CARTA DEL PADRE JUAN.- 31-12-1699

Querida hermana Beatriz:

Convencidísimo estoy- que escribo mi última carta- en la cual rezando ruego- a la Virgen y al salido de su entraña- que en sublime acto de bondad- concedan elevarme junto a ellos- en la gloria de la excelsa eternidad.

No quiero presenciar en vida- la entrada del siglo venidero- enancando la luz de iluminados- y soterradamente artera traición- a nuestra magnífica y austera Nación.

Lo siento y me entristece presentir- que obras de bellezas palatinas- creadas por la imaginación del hombre- otros de la misma estirpe y condición- destruirán sin contemplación.

Se estudia en la humana evolución- que la civilización fuerte se impone- sobre otra de más débil posición- no que destruya a sus hermanas- Puesto que entre pueblos de afines comuniones- guiados por la razón de las ideas- Caín no mata a Abel- como presiento sucederá- con miles de inocentes vidas- aniquiladas en combates fratricidas.

Pero, ¡oh, Beatriz!, ¿qué me sucede?- Que radiantes imágenes percibo- y otras etéreas que se acercan- en celeste universo de ilusión- y me pregunto si será visión de anciano- O voy rondando en otra dimensión.

Veo a Jesús acercándose sutil- y a la Virgen con dulzura y calidez- extender sus brazos hacia mí.

Veo fuerte luz que irradia prestamente- inmensa paz de redención- y los rostros de espíritus serenos- volátiles desplazarse en derredor.

Veo a Ñaroí tan carialegre- y a los queridos San Ignacio, Antonio Ruiz y Aguaraí- ¡Y a papá y a mamá junto al Chamán! -en sinfonía de real felicidad.

Te veo a ti Beatriz de mi nostalgia- rodeada de nuestros hermanos entrañables- de parientes y amigos tan queridos- y de los niños que alegraron nuestra infancia.

Entonces mi querida Beatriz- si esto no es visión de anciano- ni espejismo de áridos desiertos- debo admitir conscientemente- que guiados por Jesús y de María- arribé al lugar donde no existen males- y reconocer que ruegos y plegarias- fueron oídos por ellos ciertamente.

19. FUNERAL DEL ÚLTIMO CURA MARANGATÚ

La muerte del Padre Juan- último cura Marangatú viviente- cofundador de la República Jesuita- corrió veloz por los treinta pueblos.

Atravesó en susurros selvas y praderas- el anuncio de la partida terrenal- del querido ser tan singular- venerado por un pueblo agradecido- siendo las tres de la tarde de lluvioso día- el tiempo y hora de las almas bendecidas.

Según la primaria tradición- los nativos volvieron a rezar- bailando y cantando por el santo cura- al son de sus danzas milenarias- y en coro plañidero repetían- versos funerarios del guarán.

Oraban con alegre sentimiento- presumiendo que el espíritu del muerto- pronto hallaría a sus queridos seres- en el deseado espacio celestial- donde no hay corruptos ni existe el mal.

Lo llevaron a enterrar al cerro Mbororé- lugar sagrado del suelo misionero- con su sotana, su rosario y mirando al río- puesto que en tan mítico lugar- peleó junto al indiano regimiento- bajo el mando de los curas aguerridos- a fuego y sangre y a pecho descubierto- por ser libres y vivir con dignidad.

Y cuenta la leyenda guaraní- esparcida a los cuatro vientos- que allí el avá percibió con claridad- que la dignidad es la virtud moral- en cual se apoya la justicia y libertad.

20. CAIBATÉ: COMIENZO DEL OCASO

¡Insólito! dijo el Mburuvichá, a los Tuvichá presentes-

El rey traidor pactó con el enemigo- En contubernio de escritorio-

La devolución de aquellas tierras- Que recuperamos a sangre y fuego- Para gloria del hispano.

Y en la mesa diplomática- Decide sin nuestra anuencia-Trocar nuestros siete pueblos- Al oriente del Río Uruguay- Por Colonia del Sacramento.

¡Neike lo mitá! ¡Jamás permitiremos! - Y vayamos a la guerra- Contra los imperios unidos- De la España y Portugal.

Y culminando el suceso- La guarnición misionera- Se aprestaba a batallar- Antes de perecer- Como Nación Ignaciana- En los áridos y amarillos campos- Del bastión de Caibaté.

Y con voz quebrada por el llanto- Llena el alma de pena y compungido- El Benjamín de los Avá en la contienda- Vociferó funesta maldición- Que asemejó con profunda bronca- Un largo sapukai de rebeldía- Que trepidando a lo lejos resultaría- El último grito de plena autonomía- En la doliente Nación que fenecía.

Caibaté= Colina alta con arbusto- Tuvichá= Jefe-
N eike lo mitá= Vamos muchachos-
S apukai= Grito del Avá

21. LA MALDICIÓN DEL AVÁ


¡Escuchen malditos lusos y españoles!

Hasta ayer enemigos hostiles
hoy se acoplan con el fin de destruir
a seres humildes y sin maldad
ciudadanos que viven en libertad
por la sublime gracia de Dios.

Se unen casualmente por codicia
sin conformarse con lo que tienen
y cual avaros desean más y más
en la creencia que la felicidad final
reside en la riqueza material
por encima de la piedad cristiana.

Y sin importarles respetos humanos
pretenden echarnos de nuestro suelo
que supimos labrar con dignidad
en esta Nación erigida noblemente
organizada en sociedad comunitaria
la ilusión de otros pueblos del planeta.

Tengan presente en sus pobres vidas
que a ustedes también los echarán
en sangriento devenir no muy lejano
y no por trabajar la tierra dignamente
sino por absolutistas, por mezquinos
por crueles asesinos de inocentes.

Y la maldición de vuestros descendientes
que recibirán de herencia en este continente
será el enfrentamiento entre ellos mismos
sin que jamás encuentren el camino
que los lleve a lograr mínimamente
lo que ustedes se proponen destruir.

¡OH! Misiones República de iguales.
fundado en la moral y caridad cristiana
y en lo espiritual sobre el signo material
que ustedes asolarán sin miramientos.

Por todo esto soportarán en el futuro
falsos profetas y gobiernos hegemónicos
que embusteros prometerán uno tras otro
paz, justicia, igualdad y libertad;

Sueños nobles concretado por nosotros
y que ustedes en odio “amancebados”
arrasarán con tremendo genocidio.

¡Por tal razón, malditos los maldigo!

22. CANTO DE ESPERANZA DEL CHAMÁN ANTE LA MUERTE

Bendita sea la estirpe de los Ñaró
que nos diera hombres bizarros
ayudando erigir nuestra nación
con lealtad, inteligencia y pasión.

Que Tupá los bendiga,
porque ellos ofrendaron la vida
por lograr libertad en tiempos duros
y vivir en bonanza y dignidad.

Ahora Tupá nos dice:

Han logrado lo que anhelaban,
comunión y paz espiritual
como en la tierra sin mal.

De aquí en más multiplicaos
a través de la mujer guaraní
el vientre de la heroica raza
de todos los kunumí.

Ellas hermanos son el futuro;

Y en son de agradecimiento
recemos a nuestro Dios Tupá
por la llegada de la niña nueva
de nombre Amambái Porá.

Kunumí= niño, bebe. Amambí= helecho. Porá= lindo, linda

23. CAIBATÉ. 11 de febrero de 1756

Montado en su ruano el Padre Sebastián
con el torso desnudo y la cabellera al viento
apenas si escuchaba del avá la maldición
que lanzaba aullando a los cuatro puntos.

Su mente sometida a la sensación visual
contenía únicamente el contorno natural
del verano más cruel castigado por el sol
donde el amarillo sobresalía sobre el verde
que pronto marchitaría si seguía la sequía.

Nada conmovía al Padre Sebastián
ensimismado totalmente en su yo interior
como si el ambiente exterior girara en paz
y lo alejaba de la realidad terrena.

Tal vez respondía a una orden superior
que lo instaba a permanecer calmado
y lo hiciera percibir difusamente
el grito de “a la carga” del Mburuvichá
los bramidos y sapukai de los lanceros
y los cascos retumbando en polvareda

De repente iridiscentes refucilos
salieron de arcabuces y cañones
provocando alaridos de dolor
y cadáveres dispersos por doquier.

¿Y si el silencio letal siguió a la muerte?

¡Entonces por fin! la guerra halló su fin

Pero ¡Oh milagro! ¿Dónde estoy?

Se preguntó el cura sorprendido
al ver el escenario ajado y bronco
reanimar en revival colores glaucos.

La armonía viva de matices verdes
revestía pleno bucólico ambiente
y hasta la pálida y maltrecha fronda
nuevas flores mostraban en sus gajos.

Y el cerro Caibaté opaco y rocoso
redimiendo esplendores pasados
se cubría de musgo esmeralda
en contraste con el cielo azul
que acogía el eco de aves canoras
entre querubines rubios y morenos.

La paz serena invadía el ambiente
y el Padre Sebastián contemplativo
ya sin absorber el caluroso viento
dejó de sudar y perdió todo escozor
que pudiera lastimarle el cuerpo.

Y los heroicos y nobles misioneros
defensores hasta morir de la Nación
se mecían sonrientes a su lado
morando en una nueva dimensión

Mítico lugar donde la paz hallaron
que los hacía felizmente guarecidos
de acechanzas y males terrenales
mientras sutil en sus almas se instalaba
la sublime calma del amor supremo
que los guiaba hacia la etérea cumbre
de la Tierra sin Mal tan anhelada.

Demiurgo infinito que los hizo musitar:

Mi Señor, sea eterno este sumo bien.

24. DESPUÉS DE LA BATALLA

Los cadáveres de hombres de torsos desnudos

Esparcidos sobre el campo de espartillos secos

Reflejaba el acto inmoral de la sin par contienda.

Tuvo su fin a la hora en que el sol manda sus rayos

Con la fiereza infernal de los veranos más calientes

Y vuelven locas las víboras y alimañas de la siesta.

Ningún pájaro aletea en desolado tramo,

Salvo carroñas de pico curvo y mirada torva

Que volando oscuros en tétrico neuma

Sopesan lúgubres el tiempo de posar

En deshojadas ramas de espinillos mustios

O en pedregoso páramo de brutal tristeza.

¿Qué atrae más a estos comensales del aire?

Que llegan al festín sin ser invitados

¿Los muertos desparramados por doquier?

O los pocos prisioneros amontonados

Que enlazados a otros tantos lacerados

Estoicos se desangran sin gemir dolor.

¿Dolor? Si desde el principio de los tiempos,

El guaraní fuerte y valiente en su donaire

Al caer herido en la batalla o riña solitaria

Jamás de los jamases revelará su tormento

Puesto que el dolor lo acerca a Ñande Yara

Sempiterno habitante de la Tierra sin Mal

Reino anhelado del mísero mortal.

Tierra Sin Mal= cielo


25. FINAL DE LA TRAGEDIA

Estimado Padre Superior

Contesto vuestra interrogación

Partiendo del mismo momento

En que nuestra congregación

Allegó por superior mandato

A suplir a los hermanos Jesuitas

Expulsados en forma ignominiosa

De esta república vital y portentosa

¿Situación actual?

Ha pasado más un año de nuestra llegada

Y el escenario no puede ser más confuso.

Siguen guaraníes abandonando pueblos

Unos al norte adentrándose a la selva

Otros hacia el sur en busca de cobijo y pan

Porque aquí nadie planta ni cosecha nada.

¿Los bienes y haciendas?

Rapiñadas entre los neo amos de estos lares.

Pues si en extremo malo resultó a los vecinos

Que le hayan sustraídos los bienes terrenales:

Industrias, inmuebles, semovientes y yerbales

Muchísimo peor y todavía más conmovedor

Ver llorando niños en busca de sus padres.

¿La venta de tierras parceladas?

Fue realizada bajo un modelo inmoral

En el cual inescrupulosos funcionarios

Hicieron pingües y turbios negociados

Favoreciendo a una rancia camarilla

A hombres del poder con sus amantes

Y a surgentes capitostes indecentes.

¿Las subastas de las grandes estancias?

Fueron repartidas entre pícaros criollos,

Mestizos acomodados y jueces tramposos

Apoderando lo mejor de enormes campos

De manera tal que todo lo arrasaron.

Y por necesidad los indigentes indios

Sirvientes son de esta naciente oligarquía,

Que al ser amos de vidas y haciendas

Se erigieron en nueva casta de caudillos

Brutos ignorantes sin roce ni brillos.

¿La expulsión de los hermanos Jesuitas?

Fue inmensamente nefasto e indigno

Porque dio el golpe final que liquidó

El entramado socio-cultural y político

Al destruir las pujantes reducciones

Que de haber seguido subsistiendo

Hubiera servido de modelo integrador

Con nuevos colonos que vinieran

A convivir en este medio socialista.

¿Y nuestra actual función?

Se limita a observar con mucha pena

El ocaso de estos pueblos venturosos,

Que paulatinamente son abandonados

Sumiendo a futuro en tapera y escombros.

Impotentes contemplamos consternados

Pobladores que se desperdigan

No porque no sepan gobernarse,

Sino porque sostienen la razón

Que en los sistemas de justa libertad

Nunca existe imposición ni expoliación

Por tales causas jamás aceptarán

El avance de la inmoral depredación.

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