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Imprimir esta páginaEnviar este artículo por E-mail, a un AmigoSeminario Internacional de Lechería
11/oct/2021

Entender las claves de la recría en el tambo, pero también la necesidad de un esquema diferente en el pago por la materia prima fue parte de las charlas finales del espacio de intercambio que la Sociedad Rural de Rafaela propuso para el final de este encuentro virtual de capacitación.

El tercer y último día del Seminario Internacional de Lechería «El impulso de la región al mundo» se abordaron dos cuestiones clave para la producción primaria, la reposición en el tambo, pero también los aspectos ligados al sistema de pago de la materia prima. Además se vinculó al productor, la industria y la fase política en un plenario de cierre, todo organizado por la Sociedad Rural de Rafaela en el marco de su Muestra Anual 2021, junto con FunPEL y OCLA, con el apoyo del Gobierno de Santa Fe, la Municipalidad de Rafaela, las facultades de Ciencias Veterinarias y Agronomía de la Universidad Nacional de Litoral, CRA y Carsfe.

La clave de la recría

Cuando aumenta la tasa de preñez, aumenta la rentabilidad de los tambos y la salud de las vaquillonas también tiene gran impacto en la renta de la unidad, mientras que los costos de reemplazo, son el tercer factor correlacionado con la supervivencia de un tambo, como claves del real impacto en la rentabilidad, así comenzó explicando su disertación Matías Stangaferro, veterinario y Magister en Producción de Rodeos Lecheros en la UNL y con un postdoctorado en ciencia animal de la Universidad de Cornell, que desde 2018 se desempeña como asesor en el equipo de Dairy Health & Management Services (DHMS).

Criar una vaquillona hasta el parto, tiene un costo en el estado de Nueva York es de 3,40 dólares por día, representando la alimentación el 46 por ciento del costo y el 13 por ciento la mano de obra. Entonces, el costo de la recría se lleva el 20 por ciento de los costos totales del tambo.

Mejorar la eficiencia y la rentabilidad de la recría tiene varias claves, la mejora de la calidad de los animales, la disminución de costos de alimentación maximizando la calidad, disminuir el tiempo de recría bajando la edad del primer parto, reducir el número de vaquillas criando sólo las necesarias, enfocando en la tasa de descarte de adultas, pero también reduciendo la eliminación de vaquillas.

Un tambo que quiere mantener el número de animales necesita el 80 por ciento de vaquillas respecto a las vacas adultas, para manejar una tasa de descarte del 23 por ciento.
«Necesitamos calcular cuánto nos cuesta criar a una vaquillona en Argentina y cuánto cuesta en el mercado, para determinar los números reales e incluso, cuál es el tamaño de la recría que necesitamos para garantizar la eficiencia económica», explicó.

Los objetivos de optimización en la producción de leche entre la primera y la segunda lactancia, se debe duplicar el peso vivo al destete, llegar a la pubertad con el 45 por ciento del peso adulto, la primera inseminación con el 55/60 por ciento del peso adulto y el primer parto con más del 80 por ciento del peso adulto.

«En Argentina y Estados Unidos, nadie pesa las vacas, a pesar de ser el primer parámetro, el fundamental, en todas las dietas», con lo cual se debe tomar a las vacas que están entre la tercera y cuarta lactancia como promedio del peso adulto, para poder trabajar de la mejor manera en cada establecimiento.

Los primeros 60 a 90 días de la crianza son claves e insumen altos costos. Se debe lograr una mortalidad menor al cinco por ciento, una morbilidad por debajo de los diez por ciento y hay que llegar a duplicar el peso vivo en 56 días. La clave está en el calostro, en la transferencia de inmunidad pasiva que debe llegar a un 85 por ciento de efectividad, siendo la sonda la mejor manera de pasarlo a los terneros.

Concretamente para Stangaferro, hay que minimizar los descartes de vacas adultas y la mortalidad de vaquillas, con trabajos en salud y reproducción muy específico. Garantizar cuatro litros de calostro en las primeras 6 horas de vida, en general mejorar el manejo nutricional de terneras y vaquillonas, incluyendo la buena detección de celo y con manejo de semen sexado para obtener la cantidad de hembras deseadas de la mejor genética.

Optimizar la cadena

Trasladando la misión y la visión sobre la «Optimización de la cadena láctea argentina» que Confederaciones Rurales Argentinas tiene, Eduardo García Maritano y Andrea Passerini, fueron los encargados de plantear las situaciones que hacen al día a día del sector.

Mercado institucionalizado, con reglas de juego, las nuevas formas de comercializar y la generación de industrias competitivas para la comercialización, son las tres claves de la realidad lechera nacional.

«Argentina hoy no define qué es leche, no tiene un bien transable definido, con un precio cierto que pueda perfeccionar el consentimiento, con los diferentes instrumentos transaccionales que sean formales y permitan un arbitraje ante la posibilidad de un conflicto» , explicó García Maritano.

La productora Andrea Passerini planteó «el uso y costumbre de entregar la leche», sin una condición formal en la transacción que debilita la posición del tambo en la articulación de la cadena. Para eso se reclama poner en marcha normativa vigente. Concretamente la entidad sigue trabajando para que se ponga en marcha lo firmado en el Acta de San Francisco de 2002, cuando se reclamaba que se pague la leche por un estándar de sólidos, dejando el esquema por litro.

Además, las bonificaciones deberían estar por fuera de la determinación central del precio. Debe haber un estándard en la conformación del precio, para poder hacer comparaciones y así tener una real referencia de los precios y la calidad de producción.

CRA considera que se debería segmentar en kilo de grasa y proteína el pago; y no como es el criterio del Sistema de Gestión Integrada de la Lechería Argentina, que trata de sólidos útiles. De esta manera se puede tender a la generación de precio sobre un mismo bien transable.
La Resolución 229 establece los parámetros de grasa y proteína sobre los que se debería pagar la producción. A esto se añade el área 2 del Plan Estratégico y también un acuerdo sellado en Oliveros en los últimos años.

«CRA tiene a esto como eje de su acción gremial, porque es la forma más beneficiosa para que los tamberos comercialicen su leche. En la gestión comercial le va la vida al tambero» , argumentó Andrea Passerini, avanzando con este mensaje sobre todos los tamaños de tambos.

Tres miradas

En un plenario de cierre, el presidente del Centro de la Industria Lechera, Ercole Felipa; el productor y dirigente, Jorge Pesce; y el director provincial de Lechería de Santa Fe, Abel Zenklusen intercambiaron miradas sobre el lugar que cada uno representa dentro de una cadena con tanto potencial, pero con similares condiciones hace años.

«La lechería argentina es un sector con gran potencialidad», que cuando tuvo la posibilidad de crecer, lo hizo, sin embargo, hace años que se muestra un estancamiento más allá de la última década. Para Felippa esto tiene que ver con una característica propia de la actividad, donde hay una continuidad.

«El gran desafío que tenemos es no vernos como competidores, porque tenemos una agenda en común para lograr los consensos necesarios» , por lo tanto «tenemos que aprovechar ventajas comparativas respecto a otros países, para ganar espacio en el mundo», para lograr «una lechería en crecimiento, con una mayor posición exportadora que no signifique quebranto para el tambo o la industria. Tenemos que aprovechar los cambios de paradigmas productivos», aseguró el también presidente de la cooperativa láctea Manfrey.

Además el representante de los industriales agregó que «es necesaria una fuerte participación del Estado, de los institutos de investigación y desarrollo, además de productores e industrias, porque todos tenemos que ganar y trabajar de manera mancomunada para obtener los mejores resultados».

Para Jorge Pesce, teniendo en cuenta los diferentes sistemas de producción y las situaciones diversas del productor que trabaja en campo propio o alquilado, «considerando que tenemos las vacas, las industrias, que tenemos a la predisposición de la gente, es imposible pensar que la lechería no se algo fundamental para el país, pero también para la provincia de Santa Fe, con un consumo interno que debemos fortificar y una exportación que tiene que crecer».

«Todos sabemos por dónde tenemos que ir, pero cómo puede ser que no lo podamos lograr, entonces cada uno tiene que hacer su mea culpa. Nosotros los productores tenemos un montón de entidades que nos representan, pero tenemos que ponernos de acuerdo en tirar para un lado que es el crecimiento de la lechería. La forma es estar todos juntos trabajando, porque todos tenemos capacidad para lograrlo», dijo desde el eslabón inicial de la cadena.

Hoy hay una exigencia de mayor eficiencia en el campo, por «instinto», pero es necesaria una mayor participación en las instituciones para movilizar de mejor manera las necesidades y oportunidades del sector, siendo las capacidades financieras disponibles las que pueden hacer la diferencia en la eficiencia o la expansión, pero también que alienten a la renovación de quienes son protagonistas del sector.

Pesce entiende que tomar modelos que funcionaron en el mundo pueden ser clave para promover el consumo, para mejorar la industrialización, pero también hay que asegurar el destino de la producción, los valores adecuados de los productos y que haya competitividad para toda la cadena.

«Soy un fanático de la lechería, de toda mi vida. Nosotros tenemos que seguir con la idea de crecimiento que se basa en la convicción de ser sustentables, ganando plata y acompañando al ambiente y en convivencia con las comunidades. El arraigo de la lechería en nuestra Provincia y en la Nación es muy importante», entiende, mientras que «tenemos que comunicar muy bien lo que hacemos. Debemos seguir trabajando en el tambo, nuestros campos tienen que ser un buen ámbito de trabajo para nuestra gente, con buen ambiente para las vacas. Hay muchas cosas para solucionar, que tenemos que hacer entre todos», resumió.

Zenklusen es además de funcionario productor lechero en un emprendimiento familiar y se muestra convencido de darle continuidad a una actividad que tendrá en los próximos años una demanda creciente de Africa y de Asia, principalmente. «La ventaja es que Argentina tiene mucho para crecer, con poca inversión ya podemos hacer una diferencia, con tecnología sobre todo desde Santa Fe, que tiene el 34 por ciento de los tambos y que muchos de ellos son chicos que son los que tienen que tener la oportunidad de crecer». Lo que propone es ponerse objetivos claro y crecer sólidamente «pasar de los cuatro o cinco mil litros diarios a los 12 mil puede resultar sencillo con inversiones concretas y sencillas.

Fuente: DIARIO CASTELLANOS

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