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Cooperativismo
 
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Imprimir esta páginaEnviar este artículo por E-mail, a un AmigoREEDICION: Interpretación de los principios cooperativos
05/may/2013

El conocimiento del cooperativismo está íntimamente vinculado a la cabal interpretación de los pilares en que se sustenta el movimiento: sus valores y principios, factores que cobran real importancia cuando se practican y trasmiten.

Por: Aldo Norberto Bonaveri

@AldoBonaveri

@PregonAgro

Muchas veces hasta los propios dirigentes suelen tener dificultades para responder una pregunta que no es infrecuente ¿Qué es una cooperativa?. Ello no significa que el interrogado lo ignore, empero, resumirlo en una explicación concisa no es precisamente sencillo, máxime si tenemos en cuenta que existen diferentes definiciones, que van desde las aportadas por organizaciones internacionales afines, hasta las que se insertan en la legislación de los diversos países donde tiene presencia el movimiento. En lo personal, considero adecuado sintetizarlo parafraseando a la “Declaración sobre la Identidad Cooperativa” aprobada por la Alianza Internacional Cooperativa “ACI” en 1995: “Cooperativa es una asociación autónoma de personas que se han unido de forma voluntaria para satisfacer sus necesidades y aspiraciones económicas, sociales y culturales en común, mediante una empresa de propiedad conjunta y gestión democrática”.

El conocimiento del cooperativismo está íntimamente vinculado a la cabal interpretación de los pilares en que se sustenta el movimiento: sus valores y principios, factores que cobran real importancia cuando se practican y trasmiten.

Valores cooperativos

Un sello distintivo del cooperativismo son sus propios valores, que a su vez articulan en consonancia con los principios. Los valores resultan como herramientas guías para el proceder de los asociados al sistema cooperativo.

En concepción de la ACI, los valores se segmentan en dos categorías; unos referidos con la empresa cooperativa y otros con los individuos asociados. Los concernidos a la entidad se representan como: ayuda mutua, responsabilidad, democracia, igualdad, equidad y solidaridad. En tanto que valores éticos vinculados con los asociados se enumeran como: honestidad, transparencia, liderazgo, responsabilidad social y preocupación por los demás.

Evaluando la doctrina y en el ejercicio activo de la práctica, se puede inferir una concordancia entre los valores y los principios cooperativos. Los valores operan como carteles orientadores, que señalizan el sendero para los principios. Seguramente el funcionamiento del cooperativismo se interpretará mejor, en tanto y en cuanto comprendamos adecuadamente los principios y su interdependencia con las tipologías de los valores.

Principios cooperativos

Los principios cooperativos constituyen modelos a través de los cuales se ponen en práctica los valores. Significan especialmente, la orientación que robustece el desenvolvimiento y desarrollo de cualquier organización cooperativa.

En virtud de ello, resultando los principios la sustancia de la accionar cooperativo, es oportuno repasarlos, profundizando en las determinaciones, particularidades y virtudes del sistema, ello nos debería permitir vislumbrar cómo la cooperación no se agota como instrumento válido, sino que es transcendental para la elevación de la calidad de vida, satisfacción de necesidades y desarrollo social de la comunidad.

Adhesión libre y voluntaria: Rasgo particular del movimiento. La creación de cada cooperativa surge como un grupo organizado de personas que inicialmente disponen asociarse libre y voluntariamente para trabajar de forma colectiva, para posteriormente organizar una empresa solidaria que posibilite dar respuesta a requerimientos comunes, suplantando tanto ausencias del Estado, como contrarrestando hegemonías dominantes de grandes empresas privadas.

El paradigma se retroalimenta en un círculo virtuoso, generado sobre la base de que los propios integrantes, son los usuarios y/o beneficiarios, funcionando con el objetivo determinado como servicio. Resultando entonces éste el sostén sustancial de la organización, a partir del servicio toma sentido el desarrollo empresarial, la participación asociativa y demás condiciones inherentes a la cooperación.

Control democrático de los asociados: La cooperativa es la única empresa en la que al usuario le asiste el derecho de tal, pero a la vez le comprenden los deberes y responsabilidades de dueño. En razón de ello no se concibe otro método de gestión que no sea el democrático.

Dicha particularidad es el portal de acceso a la participación natural; los asociados tienen la potestad de hacerlo directamente, lo que se materializa integrando la conducción, o ejerciendo el poder de control y/o formando parte de las decisiones trascendentales concurriendo a las asambleas soberanas.

Lo más importante es que los socios cuentan con las mismas oportunidades, independientemente de su ideología política, credo, condición social o económica; esté último aspecto corresponde subrayarlo, habida cuenta que en las cooperativas, a diferencia de otras empresas el poder no se sustenta en función del capital, sino en los personas.

Participación económica de los socios: Los aportes de los socios se materializan con la suscripción de acciones. Conforme al fin que se trate o actividad que desarrollen, las cooperativas pueden prever aportes societarios semejantes para cada uno de sus asociados, o sujeto a la cantidad de servicios y/u obras de infraestructura especiales, tal como sucede con las cooperativas de servicios públicos. No obstante, a la hora de tomar decisiones a cada socio le corresponde un voto, independientemente de las acciones que posea.

Esta regla explica que las cooperativas no utilizan el capital como fin de su gestión, sino como medio para forjar oportunidades y generar beneficios. En la práctica demuestra que la contribución económica basada en la solidaridad, posibilita construir capital social, el que constituye un respaldo para desarrollar las operaciones previstas.

Este principio engarza perfectamente con lo esencial de la doctrina, en cuanto a que las cooperativas no persiguen fines de lucro. Habida cuenta que el propósito es el de servir, aunar esfuerzos, ser solidario y cooperar, es coherente entonces no pretender que en dicho capital anide un interés remunerador.

Es muy importante señalar que sin pretensión de lucro, no significa sólo cubrir los costos operativos; por el contrario, es menester que la gestión envite la descapitalización, contemple plenamente los crecimientos proyectados para brindar eficazmente los servicios aprobados, como así también las amortizaciones, única manera de preservar la sustentabilidad de la entidad a través del tiempo.

Autonomía e independencia: Tales atributos cobran en el movimiento cooperativo plena significación, encarnando sostenes identificativos en lo relacionado a la filosofía de gestión, completando con la lealtad sustentada en la confianza y la mutualidad, factores sustanciales del sistema.

La autonomía está presente en tanto y en cuanto los socios, a través del ejercicio democrático, son quienes acuerdan sus propias reglas. La autonomía se fortalece, cuando mediante los mecanismos estatuarios se practica la rotación de personas y cargos en el Consejo de Administración.

Las cooperativas son independientes en la medida que preserven la neutralidad política, conserven el poder de decisión sobre factores exógenos y, utilicen los recursos propios de la entidad para la concreción de los objetivos trazados.

Educación, capacitación e información: La educación además de ser un principio liminar, constituye una norma primordial del movimiento cooperativo. A través de la educación, la sociedad puede llegar a interpretar que la cooperación es un instrumento válido, para organizarse y desarrollarse colectivamente, mejorar las condiciones de vida y concretar expectativas, que individualmente resultan inalcanzables.

La referencia citada es aplicable a la educación en general y la educación cooperativa en particular. En lo interno, mediante metodologías adecuadas de educación y formación, lograran comprender la importancia y el potencial del cooperativismo, como así también las posibilidades que el sistema brinda en diferentes emprendimientos solidarios.

Esta actividad propende en las entidades solidarias a generar conciencia entre sus asociados, en torno a la importancia del asociativismo de las personas, a los efectos de generar contextos de bienestar y calidad de vida. La educación en las cooperativas crea condiciones proclives para incentivar una mayor participación, la que puede expresarse en las distintas formas democráticas previstas en el ideario cooperativo y, la autogestión de la forma empresarial.

En los tiempos que corren la capacitación se torna imprescindible. Es tan necesaria para para los dirigentes como para los empleados; la constante aparición de nuevos desafíos, surgimiento de problemáticas complejas y mayores demandas de la comunidad, exige a los consejeros estar a la altura de las circunstancias; otro tanto ocurre con el personal, frente a los cambios que permanentemente acontecen en las distintas disciplinas laborales. Las erogaciones destinadas a la formación no son gastos sino inversiones.

Igualmente adquieren relevancia los programas de educación cooperativa destinados a los socios y, fundamentales aquellos orientados al cooperativismo escolar en sus distintos niveles. Al respecto cabe consignar que en nuestro país, por Ley 16. 583 es obligatoria la enseñanza del cooperativismo y el mutualismo en todos los establecimientos educativos argentinos. Asimismo la Ley General de Cooperativas N° 20.337, determina en su artículo 42 que el 5% de los excedentes de cada cooperativa, debe destinarse al “Fondo de Educación y Capacitación Cooperativa”. Corresponde señalar que en numerosas entidades, los aportes a tal fin, superan lo exigible.

El principio se completa con información, la que se complementa totalmente con educación y capacitación. Es importante que los asociados estén interiorizados sobre el accionar de la institución en materia del funcionamiento institucional y de cada una de las secciones y, elemental la completa difusión de documentos exigibles como convocatoria a asambleas, memoria y balance económico de cada ejercicio anual.

Dar estado público de proyectos, perspectivas, dificultades, marcha de emprendimientos, obras, gestiones, etc., aproxima la cooperativa a la comunidad en la que pertenece y, sobre todo a los propios asociados. En ocasiones, ante innovaciones, cambios necesarios pero antes imprevistos, pre proyectos de envergadura, etc., suele ser conveniente reunir a los asociados para explicarles disyuntivas, evacuar dudas y receptar sus apreciaciones, de esa manera el socio se siente considerado.

Cooperación entre cooperativas: Tan importante como la participación dentro de la entidad, lo es la integración de las entidades de base en federaciones, principalmente para que el sector pueda estar genuinamente representado y, gravitar ante el poder constituido en defensa de sus intereses, accionar que se esfuma cuando se practica individualmente.

Problemáticas y necesidades semejantes, emprendimientos de carácter regional y, otro tipo de analogías suelen ser causas de generación de alianzas estratégicas, estás pueden ser circunstanciales y resultas con colaboración de hecho; no obstante, en proyectos de mayor magnitud o que permitan acceder a la economía de escala, prestación de mejores servicios, etc., la solución pasa por constituir una asociación Intercooperativa formal.

La cooperación entre cooperativas hace a la esencia y fortalecimiento del sistema; es vital que cada entidad tenga la capacidad de intercooperar, a los efectos de honrar al movimiento y generar mejores condiciones de bienestar y prosperidad para sus asociados.

La interacción con otros sectores no es incompatible, siempre que propenda mejorar el bienestar de los asociados, el beneficio para la comunidad, y siempre que el propósito del nexo no colisione con los postulados cooperativos.

Interés por la comunidad: Por su naturaleza e historia las cooperativas asumen compromisos con la comunidad a la que pertenecen; las responsabilidades se potencian cuando se trata de entidades de servicios públicos, muchas de las cuales cuentan como asociadas al grueso de la población local.

En virtud de las coberturas de prestación, el abordaje conjunto municipalidad-cooperativa de servicios públicos, en torno a problemáticas locales suele ser lo más recomendable, especialmente cuando se trate de obras de infraestructura y concesiones, máxime teniendo en cuenta que el contribuyente de una es a la vez socio y usuario de la otra.

En las diferentes localidades suelen plantearse problemas irresueltos de larga data, frente a la falta de respuestas o la necesidad de peticionar y reclamar, la alternativa pasa por aunar esfuerzo, unificar acciones y plantarse como comunidad, habida cuenta de la representatividad que habitualmente cuenta la cooperativa y, el peso específico obtenido en merito a la trayectoria, su participación activa se convierte en inevitable.

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