Está registrado? [Ingrese Aquí], sino [Regístrese]
Editoriales y Columnas
 
Usted está aquí » Editoriales y Columnas » Análisis Políticos »  
Imprimir esta páginaEnviar este artículo por E-mail, a un AmigoREEDICION: Tres años de Néstor Kirchner
05/jun/2006

El cometido económico de la Argentina constantemente ha estado influido por el contexto internacional. Los ciclos de apogeo en los precios de las materias primas y de bajas tasas de interés universales han consolidado períodos de bonanza, a la inversa en etapas de valores bajos y menor liquidez han provocado frenos considerables tal como se verificó entre 1999 y 2002.

Por: Aldo Norberto Bonaveri 

El 75% del mandato es un tiempo adecuado como para efectuar un balance de lo acontecido en su transcurso, como así también invita a reflexionar sobre las perspectivas del tramo final, si el camino que estamos transitando es el único o si en su defecto hay otros senderos.

Seguramente la historia no podrá juzgar a Néstor Kirchner como un personaje anodino, por el contrario, su paso por Balcarce 50 dará argumentos abundantes para quienes se recuesten por hacer una apología de su gestión, de la misma manera, cuantiosas serán las explicaciones que podrán verter sus detractores. Si el análisis es desapasionado y lo más objetivo posible, a mi entender subyacen éxitos y fracasos, virtudes y defectos. Pero el tema más discutible será si son más los hechos que se almacenan en el haber, o si sobresalen los que se encolumnan en el debe. Hoy es difícil ponerse de acuerdo, quizás cuando las próximas generaciones evalúen este trayecto de la vida política nacional puedan concordar bastante más que hoy. Las apreciaciones por estos días varían fundamentalmente si la consideración es superficial o profunda, tiene que ver con las escala de valores de cada uno, y si proyectamos las implicancias de la coyuntura en el futuro, o si nos estacionamos en ella.

El manejo de la deuda externa, digna y hábilmente urdida por Roberto Lavagna, el logro del superávit fiscal sostenido, el proceso de depuración en la Corte Suprema de Justicia empleando los resortes constitucionales, la política de derechos humanos con la derogación de las leyes de obediencia debida y punto final, y la disminución del desempleo constituyen a mi juicio los aciertos que puede exhibir el gobierno en este trienio.

Por cierto que para justipreciar determinados comportamientos, fundamentalmente en el horizonte económico, es menester tener en cuenta en las condiciones que asumió timón, cual eran los condicionantes de entonces, y que se ha hecho para llegar a la situación actual.

El país estaba en cesación de pagos con una deuda “monstruosa”, en tal sentido el panorama no podía ser más espantoso. En consecuencia con ello, solucionar el problema con los acreedores significa una conquista incuestionable. Sin quitarle el mérito a la estrategia empleada, corresponde reconocer que conseguir una quita real del 65% fue posible en virtud del alto riesgo que Argentina revestía. No se puede desconocer que el país a crecido, y por ende la actividad económica del país opera en consecuencia.

El cometido económico de la Argentina constantemente ha estado influido por el contexto internacional. Los ciclos de apogeo en los precios de las materias primas y de bajas tasas de interés universales han consolidado períodos de bonanza, a la inversa en etapas de valores bajos y menor liquidez han provocado frenos considerables tal como se verificó entre 1999 y 2002.

Los períodos propicios se suceden con negativos, por lo tanto quines tienen la responsabilidad de conducir un país, deben aprovechar al máximo las oportunidades que proporciona en ciclo favorable, acomodando allí sus desajustes, para que además de crecer y atraer capitales, prevenirse para poder contrarrestar los efectos cuando acontezca lo opuesto. El que estamos atravesando es realmente un tiempo próvido, que por nuestras características y potencialidades productivas, nos ubica en inmejorables condiciones para obtener un posicionamiento excepcional; el caso más evidente es el de nuestras carnes, en el que el gobierno ha cometido el error más absurdo al cerrar las exportaciones; no solo estamos perdiendo la oportunidad histórica de usufructuar de las ventajas comparativas que en la materia tenemos, sino que estamos marchando en la dirección inversa.

Cierto es que el país está creciendo, por quinto año consecutivo, a un ritmo semejante al asiático, ello nos permitió acumular reservas esenciales como para sacarnos de encima al FMI, pero también es innegable que el gobierno no adecuó su estrategia, ni supo generar la confianza necesaria como para captar inversiones extranjeras tal como las concretadas por Chile y Brasil, por solo nombrar a los vecinos.

Justo es reconocer que tras el estallido de la convertibilidad pendían sobre la economía los presagios más nefastos, economistas de renombre auguraban tremendas desdichas y el porvenir se vislumbraba sombrío. Entre las grandes incertidumbres emergía la suerte que correrían las tarifas de los servicios públicos y el valor de los combustibles, amparadas por las prebendas concedidas en las leoninas privatizaciones. En ese aspecto corresponde admitir que tanto en el interregno de Duhalde, como el de los albores de Kirchner, el gobierno acertó en el manejo de la delicada situación, obrando con firmeza y poniendo en evidencia las ganancias “escandalosas” que las beneficiadas atesoraron en la década pasada. El problema radica en que las cuestiones trascendentes no se pueden tratar con tácticas de coyuntura, lo que se aplica en la emergencia difícilmente pueda ser el plan certero que conduzca a las soluciones de fondo, por lo tanto en la medida que se abusa de paliativos, el asunto contenido concluye colapsando.

La cuestión energética es vital para el país y por lo tanto el tema amerita un abocamiento prioritario que contemple una solución perdurable. El gobierno sigue sin abordar el tema en profundidad y tal desidia derivará en dificultades perniciosas. En la medida que transcurre el tiempo y se persiste en relativizar la magnitud del intricado, este se agrava, máxime teniendo en cuenta que aún cuando se tomen las decisiones adecuadas los resultados no son inmediatos, las grandes obras no se realizan de un día para otro. Las reservas de petróleo y gas se han reducido notoriamente, tal como están las cosas, en pocos años más, el país se verá obligado a importar crudo y en cuanto al gas la dependencia de Bolivia es incontrovertible. En los dos últimos años, la salida se encontró a través del gas del altiplano y del fuel oil venezolano. Lo más probable es que siga sucediendo este año, pero la asistencia no es gratuita, Chávez nos factura el precio internacional. En tanto Evo Morales ya ha expresado que pretende cobrar, por los 6 millones de metros cúbicos diarios que ingresan por el Gasoducto del Norte, u$s 5,50 el millón de BTU, un aumento del orden del 64% en correlación con los u$s 3,35 que percibía hasta el presente. Por otra parte la construcción del Gasoducto del Nordeste, proyectado para transportar hasta 20 millones de metros cúbicos diarios, está condicionada a la suerte de negociación del precio del fluido que entre Argentina y Bolivia aún no está definida.

Como en los combustibles, con las tarifas eléctricas la población está pagando valores “mentirosos”, en términos reales nunca ha sido tan accesible como en el presente. Claro está que los efectos de la imposición de precios congelados, está resultando lapidaria para las cooperativas de servicios públicos que abastecen a numerosas poblaciones del interior, estas organizaciones solidarias acumulan cuatro años consecutivos de perdidas operativas, muchas de ellas ya están imposibilitadas de efectuar las inversiones imprescindibles, por lo que un poco antes, o un tanto después, acarreará secuelas que en definitiva de una u otra manera, deberán afrontar los usuarios que son a la postre los dueños de estas instituciones.

En otra delegación de funciones, mediante una reciente ley, el desjerarquizado Congreso de la Nación facultó al Poder Ejecutivo a determinar cargos específicos, que pagarán los usuarios en sus facturas de luz y gas, para financiar obras de infraestructura energética. ¡Una barbaridad! ¡Un nuevo otorgamiento de superpoderes! Aunque encubierto, es un impuesto más. Con el agravante que no establece la alícuota; el Poder Ejecutivo tiene la potestad de fijar su monto y reajustarlo a su libre albedrío, no está establecido su propósito. Sólo basta mencionar genéricamente que se imputará al financiamiento de obras y otras erogaciones supeditadas con la energía. Esto le permite al ministerio que hoy conduce Julio De Vido, el libre y arbitrario manipuleo de los fondos públicos. Sin controles correspondientes y tanta discrecionalidad, el sistema es vulnerable tanto a actos de corrupción, como al sometimiento de gobiernos provinciales al poder central, para obtener que se le asigne una obra de esa naturaleza a su distrito. Tan injusto es que lo pagaremos los usuarios de todo el país, las empresas prestadoras recibirán las quejas por el aumento de las facturas, pero estas solo tendrán la carga de ser agentes de retención.

Al gobierno lo obsesiona la inflación, pero no acude a la racionalización del gasto público. El estilo del presidente es vituperar desde la tribuna a los empresarios del sector cada vez que de este se mueve un índice. La política en la materia se circunscribe a presionar a las empresas e inmiscuirse en cada movimiento que efectúa la economía privada. Para comandar el control de precios Kirchner depositó su confianza en Guillermo Moreno, un duro farfante que maltrata y desconfía de los empresarios, para este funcionario de armas portar, la metodología más eficaz para disciplinar los precios consiste en el látigo del estado.

La calidad institucional del país deja mucho que desear, el Presidente es demócrata, porque fue elegido en elecciones y no reniega de ello; pero no es republicano, no respeta la división de poderes, hace uso y abuso de los decretos de necesidad y urgencia, soslaya la autoridad del Congreso, y se nutre de una intolerancia por cuanto sus adversarios pasan a revistar en el bando de los enemigos.

Ejerce el poder absoluto y con total discrecionalidad, cuenta con una chequera abultada consecuencia de no coparticipar recursos como el de las retenciones e impuesto a los débitos y créditos bancarios, este reparto perverso de los fondos públicos hace hocicar a propios y extraños, sabe usar “la caja” y esta persuadido que esta es la metodología más convincente para encolumnar a los gobernadores del “palo” y porqué no domesticar a los de otro signo. El presidente incurre con frecuencia en confundir su voluntad con los intereses del Estado que son, en definitiva, las incumbencias del país.

Su proyecto es totalmente hegemónico y no desaprovecha cuanta oportunidad se le presenta para hacerlo prevalecer. Cualquier herramienta es útil para acumular poder, como hombre proveniente del justicialismo conoce como nadie su intríngulis, sabe sobradamente que los acólitos de Perón no perdonan el fracaso y, a la inversa, concurren presurosos en refuerzo del vencedor; así es como ya se cobijan en la sombra protectora del kirchnerismo; ultraménemistas como Luís Barrionuevo o primeras espadas del duhaldismo como Díaz Bancalari o Hugo Curto, cooptados como Borocotó, y las firmas siguen… Pero estos conversos no aplacan el apetito del presidente, la campaña de seducción a gobernadores e intendentes radicales esta en marcha, y algunos dan señales que el coqueteo oficialista no les desagrada.

Se dispendian fondos públicos para convocar a un acto multitudinario en el que se proclama a los cuatro vientos la pluralidad, pero se procede exactamente al revés. En la práctica democrática el pluralismo tendría que comprender un diálogo serio con la oposición, en el que tuvieran lugar los grandes temas nacionales y la definición del tipo de país para los próximos veinte años. No solo que la platica con dirigencia de las fuerzas políticas está ausente. En el Parlamento de la Nación, el oficialismo obsecuente no pierde oportunidad de amordazar a las voces discordantes; como ejemplo elocuente cabe consignar que en la Cámara de Diputados de la Nación, en dos minutos y sin debate la mayoría adicta, tras imponer su número y cancelar arbitrariamente la lista de oradores, sancionó la controvertida prórroga que delega facultades en el Ejecutivo. El pecado es mayor aún, cuando el tópico implica millones de dólares, tal como que incumbe en la transacción de los contratos con las empresas privatizadas.

Los arrebatos de supremacía parecen no tener límites, ahora se pretende modificar también la historia, la osadía llegó tan lejos de anteponerle un prefacio al prologo del “Nunca más” redactado en 1985 por el eminente Ernesto Sábato. ¿Hasta donde pretende llegar la intolerancia?

Está claro que semejante preeminencia es permisible porqué la oposición brilla por su ausencia, si hay opositores, pero no existe una alternativa clara con posibilidades concretas con vista a las elecciones del 2007; la UCR es una es una sobra de lo que fue, Elisa Carrió y Hermes Biner por el centro izquierda, como Mauricio Macri y Ricardo López Morphy por el centro derecha son quienes mejor expresan el pensamiento de los ciudadanos que no comulgan con el accionar del gobierno, pero se muestran aún incapaces de congregar las potencialidades necesarias y coincidencias programáticas, para encarnar un proyecto amplio que resulte una verdadera opción. Oposición, no es sinónimo de un conjunto de opositores, oposición es una fuerza con peso suficiente y capacidad real para desplazar al régimen imperante, y eso al menos por el momento no se da.

El presidente cultiva la práctica de utilizar la televisión para arengar al pueblo, cualquier acto es propicio para ello, pero raramente se somete a un reportaje y jamás concede una conferencia de prensa, en su talante no se concibe un periodista que le formule preguntas embarazosas. Kirchner tiene una mala disposición para con la prensa independiente, en su repertorio de cuestionamientos no ha estado ausente “La Nación” “Noticias” y otros medios no genuflexo. Más, menos o nada de publicidad oficial es el parámetro exacto para medir subordinación, independencia y divergencia de las empresas del rubro. Las críticas irritan a Kirchner y no puede disimularlo, Joaquín Morales Solá, Nelson Castro, Jorge Lanata y Pepe Eliaschev, entre otros saben lo que es ser descalificados o discriminados por el centro del poder.


>

Auspiciantes

Su SEGURO Servidor

Imágenes de  alta resolución














Se han visto 26483279 Páginas, desde el lunes, 25/may/2009
OnLine: 67 personas (67 visitantes anónimos)

Pregón Agropecuario - Córoba 785 - (6270) Huinca Renancó, Córdoba, Argentina
Para suscribirse al Boletín Electrónico: suscripcion@pregonagropecuario.com

Huinca Renancó, Córdoba - Argentina - martes, 15/oct/2019 - 13:05
Web Dinámica, Sistema FuncWay