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Imprimir esta páginaEnviar este artículo por E-mail, a un AmigoEL IMPUESTO A LAS GANANCIAS Y LA VALUACIÓN DE LA HACIENDA
12/oct/2011

Establecimientos de cría - Establecimientos de invernada - Bienes de Uso - Emergencia Agropecuaria - Venta forzosa - La inflación -



Por: Dr. Osvaldo Balán (*)

1) Introducción

Las normas del impuesto a las ganancias que establecen la forma de valuar la hacienda permanecen sin cambios desde hace muchos años, pero aún así existen dudas en cuanto a su aplicación.

Esto se ve agravado porque los productores terminan determinando el impuesto sobre resultados que, en parte, son meras reexpresiones de los valores originales.

Para la valuación impositiva de las existencias, los establecimientos se clasifican en:

- Cría: Son aquellos donde nace el animal y se cuida su desarrollo. Venden animales de propia producción, con independencia de la etapa o grado de terminación del animal.

- Invernada: Compran el animal producido por terceros para engordarlo y venderlo, ya sea terminado o en una etapa intermedia a su terminación.


2) Establecimientos de cría

Se utiliza el método conocido como “costo estimativo por revaluación anual”. En la práctica este sistema permite subvaluar las existencias finales, con lo que resulta conveniente para los criadores.

Por otra parte, según cuál sea la categoría más vendida en el último trimestre, la valuación impositiva puede llegar a ser aún menor.

Sin embargo en los años de incrementos muy importantes en los valores de la hacienda, como ocurrió en 2010, los criadores también tuvieron que afrontar un impuesto significativo.

Vientres

Existe un sistema especial para valuar los vientres en los establecimientos de cría, que podríamos denominar “costo fijo”. Comprende a la hacienda hembra que está destinada a cumplir dicha finalidad, incluyendo también a las terneras retenidas.

Como la ley no distingue, los vientres que se adquieran para renovar el plantel deberían valuarse también al costo fijo. La diferencia entre el valor erogado y el costo fijo sería impositivamente una pérdida.


Zona marginal

Las normas de valuación para los vientres, pueden ser utilizadas por los criadores cuyo ciclo productivo se realice totalmente en establecimientos ubicados fuera de la zona central ganadera, definida por las resoluciones J-478/62 y J-315/68 de la ex junta Nacional de Carnes.

Al valuar la hacienda de propia producción según el criterio aplicable para los vientres, se obtiene un beneficio impositivo. Los machos y las hembras de rodeo general se valuarán con precios fijos y por lo tanto se difiere la ganancia impositiva al momento de la venta.


3) Establecimientos de invernada

Las existencias deben valuarse al precio de plaza para el contribuyente a la fecha de cierre del ejercicio en el mercado donde acostumbre operar, menos los gastos de venta, determinado para cada categoría de hacienda. Entre los gastos de venta el flete es importante.

El problema grave es que se generan “ganancias por mera tenencia”. Aún sin haber efectuado ventas importantes, el aumento de precio y/o de kilos conlleva un resultado positivo que está gravado por el impuesto a las ganancias.

Esto se agrava en épocas inflacionarias, ya que una parte del resultado es irreal, por no permitirse la aplicación del “ajuste por inflación impositivo”.

Se ha planteado judicialmente este conflictivo tema, y en algunos fallos se ha aceptado la aplicación del método correctivo antes mencionado. Pero debe llegarse a la instancia judicial respectiva y probar que el impuesto resulta confiscatorio, lo cual no es nada sencillo.


4) Bienes de Uso

Se consideran bienes de uso los reproductores machos y también las hembras, cuando éstas fuesen de pedigrí o puros por cruza. Existen algunas dudas sobre qué animales deberían considerarse “puros por cruza”, pero si están registrados podría sostenerse esta postura.

Normalmente los reproductores comprados se amortizan considerando los valores de adquisición más gastos de traslados y otros. Es usual amortizar a los reproductores en 5 años, aunque esto no es obligatorio y dependerá de la zona y el tipo de animal.

En cambio si se trata de animales de propia producción, las normas mencionan la utilización de un precio que representará el costo probable del semoviente. Esto no resulta del todo claro; en general se estima un precio de plaza y se restan los posibles gastos de venta.


5) Emergencia Agropecuaria. Venta forzosa

La ley de emergencia agropecuaria establece un beneficio importante y poco conocido para los productores afectados. El mismo consiste en la desgravación de la utilidad generada por las ventas forzosas de hacienda efectuadas durante el período involucrado, las que suelen ser de magnitud.

Las normas respectivas definen qué debe entenderse por venta forzosa. Además, para que el beneficio sea definitivo, exigen reponer cierto porcentaje de y mantener la nueva existencia por un determinado lapso.


6) La inflación

Como toda actualización de valores en materia fiscal está vedada a partir de abril de 1992 por el Art. 39 de la ley 24.073, los productores determinan un impuesto mayor al que correspondería de aplicarse el mecanismo del ajuste por inflación impositivo.

La Corte Suprema autorizó dicho ajuste en la causa Candy SA porque en ese caso puntual consideró vulnerado el principio de no confiscatoriedad. Por lo tanto, no puede generalizarse este pronunciamiento.

Para paliar el problema se ha propuesto la promediación de los valores de hacienda a lo largo de todo el año, en lugar de tomar los valores al cierre del ejercicio. Otros han sostenido que debiera aplicarse el índice de precios mayoristas sobre el stock de hacienda al inicio del ejercicio, lo que sería una forma simplificada de efectuar un ajuste por inflación parcial.

La Federación Agraria impulsó un proyecto de ley para diferir el pago del impuesto a las ganancias del año 2010 para productores ganaderos. Lamentablemente, ninguna de las alternativas mencionadas ha sido considerada por las autoridades, al menos hasta la fecha.

7) A modo de conclusión

Los criadores tienen un método especial en el impuesto a las ganancias para valuar la hacienda, que conlleva una menor valuación al cierre. Esto implica postergar la ganancia impositiva hasta el momento en que se venda una cantidad importante de animales.

A su vez, una adecuada planificación fiscal ayudará a determinar qué conviene comprar y/o vender durante el ejercicio y/o en los últimos meses del mismo, ya que estas decisiones influirán en el resultado impositivo y el impuesto a ingresar.

Para aquellos productores ubicados en zona de emergencia agropecuaria, un beneficio interesante que pueden utilizar es la desgravación del resultado derivado de la “venta forzosa de hacienda.”

Por último, en cualquier tipo de establecimiento también es relevante determinar cuáles son los animales revisten el carácter de bienes de uso, ya que éstos se valúan al costo histórico y además se amortizan.

(*) Especialista en Tributación (UBA)

Fuente: Casin & Asociados – División Agropecuaria

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