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Editoriales y Columnas
 
Imprimir esta páginaEnviar este artículo por E-mail, a un AmigoREEDICION – Antes los pumas; ahora los jabalíes
19/dic/2010

A la luz de lo expuesto y ratificado por estadísticas oficiales, se puede afirmar que tomar una resolución acerca de la prohibición de la caza del jabalí, limita con el dislate y el absurdo; formulada esta afirmación con humildad y respeto.

Por Pedro Álvarez Bustos (*)

Nadie puede negar que La Pampa es un verdadero paraíso faunístico. Claro que no existen -desde hace décadas- el jaguar o tigre americano, el tatú y, prácticamente, el venado de las pampas.

Puede resultar “elegante” hablar sobre la caza (o cuestión cinegética) y decir que es la actividad o acción en que se captura particularmente un animal. O citar a José Ortega y Gasset, para quien “la caza es todo lo que se hace antes y después de la muerte del animal. La muerte es imprescindible para que exista la cacería”.

Va de suyo que tampoco está demás citar a Brigitte Bardot, defensora de los animales y que fundara una asociación que protesta contra la caza.

Pero el ciudadano y, en especial, el que legisla, debe vivir la realidad del ámbito que habita.

Origen y dispersión del jabalí.

No obstante, no se puede olvidar que, a principios del siglo pasado, el Dr. Pedro Luro trajo a su establecimiento “San Huberto” (hoy Parque Luro, a 45 kilómetros al sur de la ciudad de Santa Rosa, La Pampa) jabalíes -sus scrofa- de Francia. Por razones apremiantes, de diverso tipo, un día se abrieron las jaulas y al encontrar esas pocas decenas de animales un hábitat ideal y en cierto modo similar al de su lugar de origen, se dispersaron por toda la geografía pampeana y vecina, hasta llegar a multiplicarse en piaras por millares.

Sin duda, hay muchos funcionarios que no conocen la problemática del campo. Los pueden adornar títulos académicos y de post grado, pero carecen de sustento empírico.

A pesar de ello no están dispuestos al diálogo, porque le temen al disenso y carecen de idoneidad para analizar la temática ganadera real y profunda. Por ello, tampoco pueden llegar a sugerir soluciones sensatamente razonables.

Disminución y exterminio de majadas.

En la zona centro oeste de La Pampa, antes de la mitad del siglo pasado, comenzaron a aparecer los jabalíes y a convertirse en predadores de ovinos. El jabalí, cuando no hay agricultura y, por ende, cereales y granos, come carne. A ellos se le sumaron luego los pumas (o leones americanos) y las majadas de lanares que se contaban por miles comenzaron a diezmarse, hasta desaparecer totalmente en algunas zonas.

Venimos alertando desde hace casi un lustro que de nada vale promocionar la cría ovina, al menos en la zona del caldenal pampeano y aledaña, si no se permite real y seriamente la caza del puma. Por el contrario, prohibirla (como ocurrió en el año 2007), fue en detrimento de las pocas majadas que aún subsisten.

Brindar créditos ventajosos para criar ovejas, incorporándole reproductores machos de alto valor genético, tanto puros por cruza o puros de pedigrí, de nada vale si se sigue prohibiendo la caza de los depredadores y continuamente se la prorroga. Con ello solo se da exclusiva prioridad a la actividad cinegética.

Lo que dicen las estadísticas.

Entre 1998 y 2002, según censos agropecuarios (REPAGRO) de la Dirección de Estadística y Censo, se disminuyeron en un 57% los ovinos. Ello gracias a nuestros gobernantes, al menos en La Pampa.

Aún más, de los 302.973 del 2006, se pasó a los 273.322 en el 2007, a los 254.145 del 2008, a los 246.686 del 2009 y a los 229.505 al 31/03/2010. La fuente del último dato es la información del Sistema de Gestión Sanitaria (SGS) y del Sistema integrado de Gestión de Sanidad Animal (SIGSA) -Coordinación de Campo- Dirección Nacional de Sanidad Animal (SENASA).

Jabalíes: ahora veda total.

Y,…ahora también se está impulsando una veda total respecto a los jabalíes.

Un proyecto, en tal sentido, se ha presentado en la Legislatura provincial pampeana y, en principio, puede llegar a contar con cierto apoyo.

Se pretende que el Poder Ejecutivo disponga la prohibición total de la caza del jabalí europeo (como si existiera otra categoría u origen), en el periodo que va desde el 01/09 hasta el 28 ó 29/02 de cada año.

El proyecto es de un diputado amigo, oriundo de una zona agrícola, pero desconocedor de la del caldenal pampeano. Apunta a permitir la caza de un ejemplar por persona y por día en la temporada comprendida entre el 01/03 y el 31 de agosto, en defensa de la fauna silvestre de nuestra provincia.

Se habla de ecosistemas, de desastre ecológico, de pérdidas de “reservas naturales de agua y alimento” dentro de los montes, etcétera. Se desconoce que, precisamente, en épocas de sequías es cuando desaparecen las pasturas pero crecen con mayor vigor los frutos silvestres, tubérculos (v.gr.: el conocido como “papa de monte”) y los arbustos.

Mientras durante la sequía, animales de rodeos e inclusive ciervos y antílopes morían por carencia de pastos, el estado de gordura que presentaban los jabalíes durante esa misma época era llamativo.

Pareciera que se pretende dar nuevos impulsos a la actividad cinegética, en detrimento de la ganadería.

Propuesta disparatada.

A la luz de lo expuesto y ratificado por estadísticas oficiales, se puede afirmar que tomar una resolución acerca de la prohibición de la caza del jabalí, limita con el dislate y el absurdo; formulada esta afirmación con humildad y respeto.

Como se expresara precedentemente, los jabalíes en estado salvaje comenzaron a aparecer en el centro-oeste de La Pampa, en la década del ´40 y luego se multiplicaron excesivamente en toda la región.

Esa circunstancia no nos la contaron; “la vivimos en vivo y en directo”. Se fueron sumando y llegaron a constituir y constituyen una verdadera plaga de depredadores.

Consectario

En Argentina y, en especial, en La Pampa cuya ganadería ha sido la más castigada, tanto por las nefastas políticas gubernamentales de los últimos años, como por la sequía, los funcionarios no pueden ignorar la realidad.

Sabido es que la ignorancia es la única habilidad que no necesita de post grados, ni perfeccionamientos; ni en nuestra patria ni en el extranjero.

(*) Productor agropecuario de tercera generación y abogado.
pab@cpenet.com.ar

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