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Imprimir esta páginaEnviar este artículo por E-mail, a un AmigoREEDICION: Tierra de diatomeas, para que sirve y como funciona
20/sep/2008

Al considerar las propiedades de la tierra de diatomeas, cabe expresar que esta en si misma constituye un insecticida natural. Los diminutos fragmentos, que son huecos y portadores de carga eléctrica negativa, taladran los cuerpos de los insectos de sangre fría provocándoles la muerte por deshidratación. En consecuencia el trabajo que realizan las diatomeas es físico mecánico, factor que no presenta el problema de resistencia que con el uso continuo se expresa en los pesticidas químicos.

La constante y creciente demanda del mundo en materia de alimentos obliga en forma constante incrementar las producción de los mismos, para obtener mejores rendimientos se apela en forma constante a los avances tecnológicos, como así también a controlar los agentes que amenazan los sembrados, tales como malezas e insectos. Por cierto que la agricultura moderna no es sustentables sin el uso de agroquímicos, no obstante en muchas ocasiones los pesticidas químicos actúan agresivamente con el medio ambiente. Ante este cuadro de situación es importante aprovechar alternativas que brinda la misma naturaleza; atento a ello en la ocasión me parece propicio referirme a la tierra de diatomeas.

Las diatomeas son prehistóricas y microscópicas algas. De ellas se dice hace millones de años yacían en el fondo de lagos de agua dulce y al emerger la Cordillera de Los Andes, quedaron al descubierto. Actualmente se la encuentra en minúsculas partículas silíceas fosilizadas, llegando en algunos casos a encontrarse hasta 500.000 por milímetro cúbico.

Dichos corpúsculos hospedaron en algún tiempo a una de las primeras expresiones de vida, fenómeno manifestado a través de una proteína denominada pectosa (Sustancia existente en los frutos no maduros), la que mediante el revestimiento silíceo se preservaba de la putrefacción.

Al considerar las propiedades de la tierra de diatomeas, cabe expresar que esta en si misma constituye un insecticida natural. Los diminutos fragmentos, que son huecos y portadores de carga eléctrica negativa, taladran los cuerpos de los insectos de sangre fría provocándoles la muerte por deshidratación. En consecuencia el trabajo que realizan las diatomeas es físico mecánico, factor que no presenta el problema de resistencia que con el uso continuo se expresa en los pesticidas químicos.

El espectro de control es amplio en las tierras de diatomeas; ácaros, arañuelas, babosas, carcomas, cascarudos, chinches, cucarachas, garrapatas, gorgojos, grillos, hormigas, jejenes, langostas, moscas, mosquitos, orugas, piojos, polillas, pulgones, tábanos, termitas, tucuras, vinchucas, etc.

Otro aspecto importante de destacar, es que la tierra de diatomeas además de su acción insecticida aporta nutrientes; esto ocurre porque su composición es opima en micros minerales; aluminio, antimonio, bario, berilio, cadmio, calcio, cobalto, cobre, cromo, estaño, estroncio, fósforo, hierro, manganeso, magnesio, mercurio, níquel, plomo, plata, potasio, sílice, sodio, talio, telurio, titanio, uranio, vanadio, wólfram, y zinc, entre otros , elementos que tienen incidencia en el metabolismo de los tejidos; por lo general estas substancias son escasas en terrenos poco fértiles o exangües.

Además las diatomeas presentan buenas propiedades para combatir parásitos externos en animales domésticos, resultando tratamientos económicos y, que por ser inofensivo permite esparcir el producto sobre el animal. Por la misma razón, los preparados en base a tal principio activo también son utilizables en usos hogareños para el control de insectos. Conforme a la usanza que se trate, los preparados son formulados en emulsiones o polvos. Además las diatomeas se pueden emplear como curasemillas, accionando por igual con hongos, bacterias y virus; al respecto no sólo tiene un comportamiento inocuo, sino se aprecia que actúa como estimulador de la germinación.

Cuando la tierra de diatomea es extraída, molida, pulidamente triturada, tamizada y centrifugada ésta se convierte en un refinado talco. El mismo puede ser manipulado de manera segura. Una vez desmenuzada las diatomeas se convierten en microscópicas briznas de silicio. Cortantes y perniciosas para los insectos, estas agujas son inofensivas para los humanos y los animales de sangre caliente. A manera de diminuta navaja, el fragmento de diatomea está siempre listo para interrumpir el proceso de vida de los insectos.

Esto es así dado que los insectos presentan su armadura en el exterior, sus fluidos vitales están contenidos y resguardados por una cobertura aceitosa o cerosa que revisten los poros. En razón de ello, si un cuerpo es lo suficientemente pequeño y filoso estropeará su cerosa cubierta matando al insecto por deshidratación. En otras especies los microscópicos corpúsculos penetrarán intrínsecamente agrediendo el sistema respiratorio, digestivo y reproductivo. El polvo de tierras de diatomea puede ser aplicado sin ningún aparato protector.

Del carácter inocuo hay experiencias fehacientemente comprobables, en 1966 en la Facultad de Veterinaria de la Universidad de Illinois, se incorporaron tierra de diatomea a razón del 2% en la dieta del ganado bovino, sin que se advirtiera efecto secundario alguno, como así tampoco residuos en la leche.

La diatomea es un insecticida natural de origen vegetal, ahora mineralizado (algas fosilizadas), que cura a la planta y le suministra parte de las insuficiencias minerales. Se diferencia substancialmente de la mayoría de los pesticidas químicos, puesto que esas substancias tóxicas en muchos casos, entorpecen en el desarrollo corporal ocasionando inconvenientes de medio ambiente y salud. Con la aplicación de estas moléculas suelen darse casos de contaminación del medio ambiente, afectando con frecuencia al hombre y a los animales de sangre caliente.

En el mundo contemporáneo el efecto insecticida de la tierra de diatomeas fue revelado 50 años atrás, por operario de la empresa Phoenix Gems , pulidora de piedras semipreciosas, por entonces el personal verificó que tras utilizar la diatomea, invariablemente se advertía gran cantidad de insectos muertos. En virtud de ese hallazgo, la firma en cuestión emprendió el camino de las investigaciones científicas, las que arrojaron un saldo positivo tras 15 años de ensayos y experiencias.

La tierra de diatomea no es toda igual, están la de agua dulce y las marinas, estás última evidencian mayor tenor de silicio. De todas maneras solo un escaso porcentaje de ellas realmente pueden ser catalogadas como insecticidas. Para ser efectivas es menester que debido a su conformación y dureza, tengan la potestad de infligir deterioros a los insectos.

En consecuencia no abundan los lugares del planeta donde se encuentra; en nuestro país hay depósitos minerales de tierra de diatomea en la provincia de San Juan nutridos en cantidad y eficientes en aptitud. Además en la mencionada provincia cuyana cuenta con una empresa instalada que efectúa el proceso y formulado del insecticida comercial, atendiendo un mercado interno aún incipiente pero en crecimiento y, con alto potencial, además de incursionar en la exportación.

Por: Ing. Ramiro Moreno

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