Está registrado? [Ingrese Aquí], sino [Regístrese]
Otros Ganados y Carnes
 
Usted está aquí » Otros Ganados y Carnes » Équidos »  
Imprimir esta páginaEnviar este artículo por E-mail, a un AmigoREEDICION - Un envió no significa preñez
25/sep/2010

Hoy en día, con los avances de la tecnología, hay equipos especializados que ayudan a detectar con más exactitud las condiciones óptimas para el momento de una monta natural o inseminación artificial.

Por: Médico Veterinario Juan David Toro Valbuena

En nuestro medio la solicitud de un envió para una yegua es un término muy familiar, pero el común de la gente no entiende qué significa. En otros lugares se conoce como un despacho de una pajilla o maquila (usando términos mexicanos). Pero en concreto se refieren a hacer entrega de una dosis de espermatozoides vivos y fértiles, con el objetivo de conseguir una gestación de una yegua en celo o apta para ser servida.

Entre los avances en técnicas de reproducción, la inseminación artificial es una de las más difundidas y practicadas actualmente, pero en la que intervienen muchos factores para poder lograr la gestación. De ahí en adelante lo que sigue es el proceso normal de evolución de las especies, desarrollado en el útero, hasta el final con el nacimiento de una cría.

En artículos anteriores se han descrito los procesos médicos para obtener una dosis de despacho de espermatozoides fecundantes y algunos procesos a evaluar en la yegua para detectar el momento óptimo para la inseminación. En este artículo trataremos de narrar las circunstancias que se presentan al realizar un despacho, el cual, en muchas ocasiones, termina con el incumplimiento del objetivo: la gestación.

  • Sincronización de la yegua, primer paso

En el proceso de la sincronización de la yegua, para detectar el momento óptimo del servicio, se ha recurrido a procesos naturales como los cambios de comportamiento en las yeguas, que obligan a la persona encargada del criadero informarle al dueño o médico veterinario que probablemente la yegua esta entrando en celo o en su periodo fecundo.

También para las yeguas que recién han dado cría se maneja un período para un óptimo apareamiento o inseminación artificial entre el noveno y el onceavo día después del parto. Pero hay que hacer una aclaración: esto es un promedio mas no una regla, ya que hay muchos factores que intervienen para que esto realmente se dé. De la misma forma como sucede al realizar el destete o la separación de la cría. Esto son especulaciones que vienen de las tradiciones.

Hoy en día, con los avances de la tecnología, hay equipos especializados que ayudan a detectar con más exactitud las condiciones óptimas para el momento de una monta natural o inseminación artificial. Sin embargo, no podemos desconocer las habilidades que tienen personas o profesionales expertas en las técnicas de la reproducción para detectar los momentos óptimos usando otros métodos. Por ejemplo: la palpación rectal, que ayuda a determinar las diferentes estructuras del aparato reproductivo de la yegua y su estado o condición actual, en ocasiones con el apoyo del ultrasonido o de un laboratorio.

Igualmente en la actualidad hay una gran variedad de medicamentos que ayudan al proceso de sincronización de los celos. Cada uno según su base farmacológica actúa en los diferentes órganos para desencadenar la obtención o manifestaciones de celo. Pero cabe una aclaración, el hecho de administrar un medicamento no asegura que este proceso se dé.

Otros procesos como: recelar la yegua (acercar un ejemplar macho), hacer ejercicio, administrar suplementos orales como sales mineralizadas e inyectar medicamentos tonificantes son factores indirectos de sincronización (no importa qué tan gorda o flaca esté la yegua, el hecho de que tenga un desbalance interno ya sea mineral, hormonal, nutricional u otro, y tratemos de intervenir a que la yegua presente un buen celo, puede influir en una sincronización).

También es muy común escuchar entre los colegas que las condiciones climáticas interfieren en la reproducción. Como por ejemplo: cuando una yegua es trasportada y se enfrenta a cambios de clima. Muchos dueños dicen que durante el verano no trabajan y durante el invierno tampoco.

Entonces, ¿qué hacemos?. La respuesta es identificar bien el momento para tratar de balancear: si es verano, las pasturas no son lo suficientes para un aporte nutricional, entonces suplementar es una buena opción; si es invierno, uno de los factores que más daño hace es la poca cantidad de luz, pues se discute que afecta la actividad ovárica.

Hay muchas otras prácticas usadas que desconozco o se me olvidan mencionar en este momento. Pero al final, cualquiera que sea el método utilizado, todos queremos llegar al momento anhelado: el celo de la yegua. Y es aquí en donde todas las personas vinculadas con la yegua, desde el propietario hasta el encargado del animal, se hacen la misma pregunta: ¿Vamos ha servir la yegua?, y surge la segunda: ¿Con cuál caballo?

Entre las respuestas más comunes nos topamos con: el de mi amigo; el caballo que ganó en tal feria; el que está en la clasificación de reproductores; al que más le están valiendo las crías; el que más está dando; o el que verdaderamente le sirve a mi yegua (este es un punto muy importante para los criadores con convicción por mejorar y en donde la gran mayoría hemos errado)… Y en ese momento viene la tercera pregunta: ¿Monta directa o inseminación artificial? Y si es así, ¿semen fresco o congelado?

En la práctica común y en lugares donde no hay asesoría de un profesional idóneo, se realiza generalmente una monta directa hasta que la yegua deje de manifestar celo o rechace el caballo o asnal. Sin embargo, lo ideal es buscar un profesional capaz de practicar alguna técnica de reproducción, que lo lleve a una aproximación del estado reproductivo de la yegua (palpación rectal, ultrasonido o ecografía) y acercarse a un aproximado del momento de la ovulación. En este proceso se libera el óvulo del folículo y se tiene la posibilidad de una fecundación. Eso si, contando con que en el sistema reproductivo de la yegua se esté presentando un proceso normal, ya que se pueden dar muchas manifestaciones subclínicas que, aunque la persona esté muy bien preparada, no las puede percibir o diagnosticar.

Cuando la decisión es la de utilizar un reproductor muy solicitado, con varias yeguas por servir ese día, lejos del lugar de residencia de la yegua o que no se le permite monta directa por reglas del criadero para evitar algunos riesgos de salud o vicios que pueda coger, hay que tomar la decisión de la inseminación artificial.

  • El Envío

El famoso envío es el despacho de una cantidad suficiente de espermatozoides vivos con motilidad progresiva y morfología normal, que puedan llegar a realizar el proceso de fecundación del óvulo liberado. Eso se lee fácil, pero en la práctica es otra cosa, pues a lo que anteriormente mencionamos sobre la puesta a punto de la yegua para un óptimo servicio, hay que sumarle la recolección y llegada del semen.

Una vez escogido el reproductor se contacta a sus representantes para iniciar el proceso de solicitud de envió de semen. Ellos nos informarán si hay disponibilidad de semen o no. Si lo hay, el siguiente paso es el de las consignaciones correspondientes, que se realizan por el costo total del servicio, incluyendo los servicios del médico veterinario y los gastos del despacho. Aunque en algunas oportunidades se hace el pago de estos servicios en consignaciones por separado. Si es una repetición se paga el costo de esta, y si es un salto obsequiado se sigue la regla de moda: “te regalo el salto, solo págale al veterinario el costo del despacho”.

Una vez realizado el depósito y el envió del recibo de la consignación por fax, la novela entra en un nuevo capitulo.

El profesional encargado del reproductor seleccionado se desplaza para realizar la colecta (toma del semen). Al momento de su llegada inicia un sondeo en el criadero para saber qué yegua puede funcionar para estimular el reproductor. Esta se puede efectuar con ayudas como el famoso burro mecánico o utilizar las yeguas directamente (en ocasiones una limitante grande cuando en el criadero no hay una yegua especial para esto y se tienen que utilizar yeguas de alto valor genético o comercial, lo que en algunos dueños crea incomodidad o preocupación, pues pueden resultar lastimadas).

Pero antes de la obtención del semen, se prepara en el laboratorio (si lo hay) el material para el procedimiento, como: la vagina artificial, con su liner de latex que con la ayuda de una estructura dura forma una cavidad para adicionarle agua con la temperatura que el profesional considere óptima; un filtro; y una bolsa o un frasco recolector. Existen otros aditamentos que varían de acuerdo a los distintos modelos de vaginas artificiales. Luego, se prepara el diluyente, que tiene la función de mantener y preservar el espermatozoide vivo dentro de un lapso de tiempo considerable para poder ser trasportado.

Existen diversos diluyentes en el mercado y su selección depende del criterio del profesional. El diluyente es el gran responsable de que un espermatozoide tenga mejores condiciones de habitad y, por ende, una mejor habilidad y mayor durabilidad. Hay que tener mucho cuidado con su vida útil y seguir las instrucciones de su fabricante para no perder o alterar sus especificaciones y su temperatura óptima al momento de ser utilizado.

Una vez preparada la vagina artificial con los aditamentos anteriormente mencionaos, y teniendo en cuenta que posee las mismas características de una natural en presión, temperatura y lubricación (esto por supuesto a criterio de cada profesional), se inicia la colecta. En este punto es necesario contar con personal del criadero que conozca a los equinos para tener un manejo adecuado y seguro.

Se deben tomar todas las precauciones necesarias para que la persona encargada de la colecta, su ayudante, el reproductor y la yegua, estén seguros y se disminuyan los riesgos de accidente. Para ello se deben usar cabezales, sueltas, venda para la cola y, en algunos casos, máscaras y canastillas (hay caballos que muerden). Las nuevas normas de seguridad industrial y laboral recomiendan usar botas con puntera metálica, casco, gafas y, si es posible, guantes para exámenes médicos.

Cuando el reproductor se acerca a la yegua adopta la posición de coito. Si se está utilizando la inducción por medicamentos de la eyaculación y es en piso, el paso a seguir es desviar el pene introduciéndolo en la vagina para terminar con un eyaculado.Elsemen común debe tener unas características normales en volumen, concentración, morfología, motilidad progresiva y otros parámetros de evaluación considerados por quien procesa la muestra.

Durante la colecta, lo común es encontrarse con reproductores considerados normales, pues presentan una erección normal: se suben en la yegua (o cualquier otro mecanismo) y eyaculan sin problema. Pero en otros casos no es tan sencillo. Algunos caballos tienden a salirse de estos parámetros y presentan algunos problemas, como:

La libido: Hay caballos que son normales pero hay otros con falta de concentración y prefieren jugar y comer. A otros no les gusta la yegua o la golpean. Cada uno va tomando ciertos vicios que complican a veces la obtención de una colecta normal o a tiempo.

Procedimiento de colecta: Existen caballos que no les molesta este proceso, pero hay otros que no están acostumbrados o son reacios. Se molestan cuando alguien se les acerca y lanzan sus patas. Tampoco toleran la temperatura de la vagina o sienten dolor en sus posteriores o en alguna otra parte del cuerpo. Esto conlleva a que el reproductor baje de la yegua o no mantenga la erección. Además, hay otros factores externos como el terreno, la persona que colabora en el manejo del caballo y la yegua o los métodos de sujeción, etc.

Volumen: Es la cantidad final obtenida de la eyaculación. Generalmente se expresa en mililitros al separar la porción de gel o líquido espermático. En muchos casos esta puede ser suficiente, pero se deben evaluar: el tiempo transcurrido de la última colecta; si el caballo esta o no en una actividad constante; el número de dosis que se tienen que despachar; calificar su coloración y olor; que no esté contaminado de orina, sangre u otros; y realizar en el laboratorio las pruebas correspondientes.

Concentración: Es la cantidad de espermatozoides que se encuentran, generalmente se mide en millones por mililitro. Hoy en día muchos lo conocen como dosis mínimas para producir una fecundación del óvulo. Con las técnicas nuevas se ha venido reduciendo la cantidad, pero no hay que olvidar que se trata solo de mejorar la concentración, pues no podemos olvidar que cada proceso debemos optimizarlo al máximo para que todo se de. Cuando se mide la concentración, se cuentan vivos y muertos. Esto hay que tenerlo en cuenta.

Morfología: Es la forma normal del espermatozoide que observamos a través del microscopio. Se evalúa que sus partes sean normales, ya que se pueden presentar muchas anomalías como las de doble cabeza, gota citoplasmática, daño en el flagelo o ausencia de alguna de las partes, entre otras.

Motilidad progresiva: Es la calificación individual que se le hace al espermatozoide. En ella, a través del microscopio, se analiza su recorrido para determinar si lo hace en círculos, en zig-zag o si no se mueve, entre otros. Es uno de los factores más importantes porque a la postre es lo que va ha indicarnos si el espermatozoide va a fecundar el óvulo después de recorrer el útero de la yegua o a través de alguna técnica de reproducción nueva.

Existen otros aspectos que se pueden considerar pero son muy específicos. En condiciones de campo normal no se trabajan o quedan bajo el criterio del profesional que esta examinando la muestra (tanto el que colecta como el que recibe).

Todo va de la mano. Desde cuando diluimos y sacamos la dosis de envió marcamos la pauta de qué tan fértil puede ser. En la práctica, hay caballos que dan poco volumen pero presentan normalidad en los otros factores. O exhiben alto volumen pero concentraciones bajas. Así se inicia el juego de las probabilidades. El profesional que prepara la dosis generalmente entrega una cantidad que a su criterio sea fértil y suficiente para lograr la fecundación.

Así mismo, hay que tener en cuenta otros factores causados por distintos tratamientos usados para aliviar algunas patologías pero que deterioran la calidad del eyaculado. Se han realizado estudios de comportamiento espermático bajo la influencia de medicamentos como los corticosteroides, estimulantes y complejos vitamínicos usados sin control, entre otros, que comprueban que en algunos casos son causantes de la necro-espermia parcial o total.

También se deben evaluar la edad, alimentación y el ritmo de competencia, entre otros factores. Sin embargo, existen dueños de caballos a quienes se les trata de explicar y dar recomendaciones, pero responden acelerados con que: “hay que despachar”. Por ello los profesionales se ven obligados a trabajar con lo que tengan a la mano. Hay que advertir que hay caballos con dificultades. Tratamos de advertirle a los colegas pero en muchas ocasiones las advertencias se convierten en excusas y se terminan produciendo malos comentarios. Esto lleva a que se tomen determinaciones como las de no usar cierto reproductor. O el dueño lo deja solo para procedimientos internos del criadero.

  • Inicio del envío

Sin importar si se va a inseminar una yegua ubicada en el mismo criadero, en un lugar cercano o en otra ciudad o país, surge una pregunta obligada: ¿vamos a utilizar diluyente?, ¿en qué proporción? Generalmente se usa 3 a 1 (esto no es regla).

Cuando se va a despachar semen desde el criadero, lo ideal es hacer un buen método de conservación, ya que los cambios de temperatura pueden producir un gran deterioro en el espermatozoide.

Este factor ha sido muy estudiado por los investigadores, quienes lo responsabilizan de ser una de las principales causas de que una dosis inicialmente fértil, a la postre no lo sea tanto. Y esto es porque los órganos del caballo mantienen una temperatura para su conservación, la cual debemos conservar durante los primeros minutos. Para ello hay que darle un buen uso a los materiales de trabajo como la vagina, el tarro recolector, las jeringas de manipulación y, lo más importante, el diluyente. Éste esta encargado de la conservación. Además, hay que tener precaución con las comentes de aire del lugar, el clima y por nada exponerse al sol.

Una vez diluido con el criterio del profesional, quien debe saber si el semen obtenido puede trabajarse tal como salió, o si tiene que realizar otros procedimientos como la centrifugación, se procede finamente al empaque.

En este proceso es muy importante extraer el aire de la bolsa, pues el espermatozoide vive en un medio anaerobio (sin aire). Y aquí es donde a criterio de cada persona se determina el factor de protección que se le va a dar a la dosis, ya que en este momento se inicia un descenso de temperatura. Éste debe controlarse para que sea lo mas suave posible y no produzca un golpe térmico. Cabe anotar que en los golpes térmicos el mas afectado es el flagelo del espermatozoide, pues generalmente toma una posición no apta para su desplazamiento y termina dando vueltas en círculo.

En la práctica, casi todos lo envolvemos en un papel comercial de cocina y luego tratamos de protegerlo con un vaso generalmente de icopor. Luego lo introducimos en neveras de icopor con hielo u en otro método de refrigeración. Para luego ser trasportados en moto, carro, bus o avión. Anteriormente se utilizaba el famoso termo equitainer.

En algunas ocasiones, las empresas de servicios de mensajería abren las neveras, lo que produce un rompimiento en la cadena de enfriamiento. Por eso desde hace más de un año he venido haciendo un estudio para reducir este factor. Y por el momento me ha dado resultado envolver la dosis en el papel comercial de cocina y hacerle una envoltura en papel aluminio. Éste hace que el descenso de temperatura sea gradual y la mantiene en caso de que se abra la nevera o se le acabe el hielo por algún caso fortuito. Siempre va a mantener la temperatura por unas cuantas horas más.

  • Recorrido del envío

Con los despachos por bus o avión, nos encontramos con varias complicaciones, pues tenemos que ceñirnos a los horarios, rutas y recorridos que estas empresas tienen; además del estado de las vías y de las condiciones climáticas. Creo que esta es una de las limitantes más grandes, pues muchos no alcanzan a comprender los esfuerzos realizados hasta el momento. Después de la entrega del producto, la responsabilidad es de la empresa de mensajería, quienes, entre otras cosas, ponen condiciones de: “sujeto a cupo” y “horario de entrega del destino”, entre otras.

Una vez el producto llega a la ciudad de destino tiene que ser recogido por el interesado y luego llevado hasta la finca o al lugar donde reside la yegua. Muchas veces el producto llega en horas de la tarde o entrada la noche, y se procede a solicitar la yegua para realizar la inseminación artificial.

Durante el proceso de inseminación se pueden utilizar muchos protocolos y materiales como el catéter convencional; el de inseminación profunda; la micro pajilla; sondas blandas, como la de foley; y el endoscopio, entre otros. Se seleccionan a criterio del profesional. Solo hay que mantener las recomendaciones básicas de aseo y la inocuidad de los materiales referentes al espermatozoide para una buena manipulación.

En algunos casos el personal de la finca protesta por la hora, apoyados a veces por los dueños quienes no han comprendido que no se ha tratado de mala voluntad, sino por una cadena de acontecimientos que han atrasado los tiempos. Al pedir la yegua para su inseminación, es muy probable que los trabajadores respondan: ¡Doctor, no me avisaron y no recogí la yegua…! Eso da mucha risa.

Cuando han transcurrido varias horas desde el momento de la colecta y no se ha inseminado, el tiempo de viabilidad de la muestra puede ir corriendo en contra. Y, además, cuando por algún motivo no llega ese mismo día sino al siguiente (suele suceder mucho en las ciudades en las que por horarios de trabajo se cierran las oficinas de entregas), tenemos que evaluar la fertilidad de la dosis y cerciorarnos de que la yegua no se haya pasado.

El manejo de la muestra recibida queda a criterio de cada profesional. Éste debe evaluar las circunstancias y hacerse a una idea de qué puede suceder en el útero de la yegua.

También hay que prestarle atención al manejo de la nevera. Hay personas que no la manejan con responsabilidad y se inicia una cadena de desaciertos. En muchas ocasiones, cuando se presentan temperaturas elevadas no se tiene la precaución de evaluar el método de enfriamiento realizado para ver si se puede mejorar o si sigue apto. En algunas zonas no se usa refrigeración y se expone a la temperatura ambiente, ya sea o porque se va ha utilizar muy rápido o el profesional así lo solicitó.

Muchas veces por espacio es sacado de la cava y almacenado en otro lugar, influyendo en la curva de temperatura. Otro desacierto es cuando el material genético costoso no es empacado y manipulado por personal idóneo. Es muy común escuchar de algunos responsables del envío: “yo te mando la neverita con mi ayudante, mi secretaria, mi mensajero, etc.”. Por lo general, esos ayudantes caen en la curiosidad y abren la nevera para ver que contiene. O no saben de su importancia y la dejan en cualquier lugar, expuesta al sol, y recibimos un material biológico nadando en agua, debido al descongelación del hielo.

Una vez inseminada la yegua, por lo general se escuchan comentarios transmitidos de generación en generación, como: “se orinó la yegua. Quedó gestante”, “la luna esta creciente: va a ser potranca” o “déjele caer agua fría en el dorso para que no se escurra”.

Posterior a eso y si se tienen los métodos se procede a hacer un diagnóstico por palpación de ovulación. Si es fin de semana o si la distancia de la finca es considerable y se ha utilizado algún inductor de ovulación, se confía en que todo haya salido bien.

En este momento juegan otra vez los procesos internos de la yegua, como la ovulación normal. Es muy común realizarle un seguimiento y ver si la yegua no ovuló. En caso tal se puede repetir el proceso, regreso el folículo, luteinizo el folículo, presencia de liquido en el útero y otras mas.

Después de unos días se puede hacer un diagnóstico de gestación, ya sea por palpación rectal o ultrasonido, entre otros. Así se sabrá si todo lo anterior dio un resultado positivo o negativo. En este momento se juega con una teoría que yo siempre aplico: “La de la bolita negra”. Es decir, si en el ultrasonido encontramos que la bolita que observábamos en las ecografías del seguimiento del celo persiste en algún ovario y hay estrogenización, está en celo; y si está en el útero, quedó gestante.

Si se da el primer caso tenemos que seguir jugando al veterinario porque como vimos es todo un juego de azar con algunos parámetros. Si los seguimos probablemente celebraremos una gestación y, si todo sale bien, una cría.

De acuerdo a la cantidad de aciertos seremos calificados y juzgados. Muchos obtendrán buenos comentarios, algunos no tanto, pero hasta hoy no se ha tenido en cuenta que los veterinarios solo son una parte de la cadena. Quienes tienen toda la responsabilidad de generar una vida son el espermatozoide y el óvulo, a través de su unión y anidación a un útero fértil.

Fuente: FEDEQUINAS.ORG - Colombia

Auspiciantes


Ruta 35 Km 526 - Huinca Renancó Te 02336-442235

Hipermercado Agropecuario

El libro que no debe faltar  

Una opción diferente en Buenos Aires














Se han visto 26734878 Páginas, desde el lunes, 25/may/2009
OnLine: 53 personas (53 visitantes anónimos)

Pregón Agropecuario - Córoba 785 - (6270) Huinca Renancó, Córdoba, Argentina
Para suscribirse al Boletín Electrónico: suscripcion@pregonagropecuario.com

Huinca Renancó, Córdoba - Argentina - martes, 12/nov/2019 - 08:29
Web Dinámica, Sistema FuncWay