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Imprimir esta páginaEnviar este artículo por E-mail, a un AmigoDOS LECHERÍAS QUE SE ACERCAN
10/ago/2010

Tres especialistas de Nueva Zelanda recorrieron tambos e industrias lácteas de la provincia en busca de puntos de cooperación. La experiencia exploratoria podría derivar en una próxima visita con propuestas concretas de intercambio.

Pueden enumerarse varios factores para entender por qué un país alejado, insular y pequeño como Nueva Zelanda domina el mercado mundial de lácteos a pesar de producir apenas el 2% de la leche del mundo.

Se sabe que han perfeccionado un estilo particular de hacer lechería de base pastoril estacionando la producción según la disponibilidad de forraje; y que han desarrollado líneas genéticas adaptadas a ese requerimiento.

Sin embargo, la principal fortaleza de su sistema es la conciencia colectiva de que la lechería se ha transformado en "la principal industria" neocelandesa, por lo cual hay un profundo compromiso de toda la cadena. Y es por eso es que, asumiendo el rol de líderes globales, también están saliendo al mundo a monitorear regiones, modelos y tendencias empresariales.

Así llegaron la semana pasada a Santa Fe, como resultado de los contactos iniciados el año pasado con la visita del embajador neocelandés a la provincia, tres especialistas que recorrieron tambos e industrias y se relacionaron con técnicos del INTA y el INTI, además de brindar una charla en la Facultad de Veterinaria de Esperanza a la que asistieron asesores y tamberos.

"Vinieron a conocer nuestro sistema de producción lechera e industrial como para llevarse una imagen del país en la materia", explicó la doctora Gabriela Pérez, coordinadora de la Cadena Láctea Santafesina, y agregó que "la idea original era que, según el resultado que obtuvieran, hicieran una visita posterior con otro tipo de gente". Aparentemente, a fines de septiembre podría volver otra delegación con propuestas concretas de intercambio.

  • Evaluaciones y sugerencias

El contingente lo formaron Michael Spaans, presidente de Innovation Waikato Ltd., empresa orientada a brindar soluciones tecnológicas para el sector; y los ingenieros agrónomos Brent Boyce y Sue Hagenson, directivos de New Zealand Farming Systems, empresa neocelandesa que, desde hace 4 años, cuenta con 30 tambos en Uruguay con una producción superior a 200.000 litros de leche al día. Los acompañaron el ingeniero Luis Peluffo, pionero en la aplicación del sistema lechero neocelandés en la Argentina (fundó un grupo que actualmente ordeña 6.000 vacas en 10 tambos), y el veterinario uruguayo Daniel Queirolo, director de Gensur, empresa que comercializa genética neocelandesa en el país vecino.

Luego de visitar tambos y plantas lácteas en el centro norte provincial, Spaans se manifestó sorprendido por la capacidad de la industria local. En Gobernador Crespo, departamento San Justo, comentó que en su país existen enormes planta que pueden llegar a procesar 1 millón de litros diarios de leche para un sólo producto, mientras que Tregar -por ejemplo- elabora 96 artículos con un recibo de 480.000 litros al día. "En Argentina ser monoproducto es muy riesgoso", le explicó el Gerente de Producción de la firma local, Cristian Micheloni.

Luego de recorrer varios tambos, Spaans, que ordeñó durante 20 años junto a su esposa, analizó desde su óptica el sistema local. Le pareció que se necesita más inversión en producción de pasto, manejo de cultivos y suelo; mientras que en el aspecto genético consideró que el Holstein Frisio tradicional no es el tipo de vaca necesario en la región. También opinó que el proceso de ordeñe requiere mejor planificación e inversiones para hacerlo más eficiente.

Como titular de una firma dedicada a brindar soluciones tecnológicas, sobre estos puntos Spaans propuso invertir en el desarrollo de sistemas de producción que mejoren el volumen de materia seca (MS) producida dentro del propio establecimiento. En el ordeñe trabajar con sistemas más mecanizados, más rápidos y eficientes. Y en el aspecto genético buscar animales que sean mejores utilizadores de la producción de pasto en el predio y no tanto buenos transformadores de granos "porque esa no va a ser la fuente de eficiencia del futuro, sino el alimento producido dentro del predio".

"Ellos dicen que nuestro ganado, que es más americano, no aprovecha todo lo posible la pastura y que los animales más chicos toman más de abajo la planta", comentó la doctora Pérez, quien relató además que los neocelandeses mencionaron que la vida útil de sus vacas alcanza a 5 lactancias, contra 3 en la Argentina.

  • Aprendiendo de las islas

En Esperanza, los visitantes se encargaron de explicar cómo producen y qué realidad viven en Nueva Zelanda, ante un auditorio conformado por funcionarios, técnicos, asesores, tamberos y hasta una delegación de veterinarios colombianos.

Hagenson detalló que los pilares centrales son el pasto, la vaca y la gente, "quizás el más importante". Se usan raigrases, tréboles blancos y Brassicas, que crecen todo el año con calidad suficiente para proveer proteína y energía suficiente y que son recolectadas únicamente por los animales. Las pariciones están sincronizadas con el crecimiento del pasto y es por ello que la vaca no sólo tiene que parir una vez cada 365 días, sino que es indispensable tener un alto índice de preñez. En líneas generales, "cuanto más pasto por hectárea logra consumir un productor, mejor resultado económico consigue", aseguró.

El 85% de las vacas neocelandesas sólo pastorean directamente y el resto recibe alguna suplementación. "La tonelada de maíz vale u$s 350", recordó la ingeniera, y por eso últimamente están usando expeller de palma, por la cercanía con Malasia, el mayor productor mundial.

Sobre el recurso humano, destacó el sistema de "sharemilking" que le permite al trabajador del tambo ir comprando sus animales y lograr ser propietario de su propio establecimiento. Además, "la participación del productor a todos los niveles es lo que hace que funcione exitosamente todo el sistema". El caso más conocido es Fonterra, la principal cooperativa láctea del mundo, que forma el precio de los lácteos a nivel mundial y es propiedad de los productores, a quienes no sólo les paga la leche (se fija un precio para todo el año que sufre leves revisiones cada tres meses) sino que además los participa de las utilidades (equivalente a un 5% sobre el precio de la materia prima).

Durante la experiencia, quedó claro que las lecherías argentina y neocelandesa son muy distintas, pero que pueden aprender una de otra. Las capacidades criollas son una ventaja, y la prueba es que muchos jóvenes profesionales argentinos migran a "hacerse de abajo" a estas lejanas islas. Mientras que los "kiwis" apuestan fuerte y desarrollan la más avanzada tecnología para el sector. Y lo interesante es que empiezan a fijarse como aplicarla por estas pampas.

  • Los uruguayos, más ordenados

Durante la visita de los neocelandeses, el veterinario uruguayo Daniel Queirolo, director de la empresa Gensur, que distribuye genética lechera neocelandesa en el vecino país, brindó un breve pantallazo sobre la actualidad de sus compatriotas tamberos.

"Cada vez más los uruguayos usan esta genética porque el sistema de pago de la leche lo hace posible, porque paga los sólidos y penaliza el volumen", precisó el técnico.

Por este motivo es que la inversión genética de los productores uruguayos tiende a lograr "vacas más chicas que producen más sólidos y leche más concentrada; que se reproducen mejor y son más eficientes y longevas". Se usan razas Holstein, Jersey y cruzas. "Incluso hay una demanda creciente por semen de toros cruza", agregó Queirolo.

El director de Gensur consideró que el momento que viven los tamberos en Uruguayos "es muy bueno, el negocio es muy bueno", ya que los precios se recuperaron luego de la crisis internacional.

  • El dato

Desde hace años el ingeniero agrónomo Luis Peluffo es el principal referente del sistema lechero neocelandés en la Argentina. Comenzó a mediados de los 90 y con el tiempo conformó un grupo de 3 sociedades independientes que hoy comprende 10 tambos y 6.000 vacas en ordeñe, con 100 personas trabajando. "Si bien las 3 hoy se manejan con independencia, compramos los insumos juntos y comercializamos la leche juntos", explicó a Campolitoral. Del total, 8 establecimientos se encuentran en provincia de Buenos Aires (6 en Trenque Lauquen y 2 en Pergamino) y 2 en Santa Fe; mientras que el número 11 se construye actualmente también sobre suelo santafesino en General Gelly.

Para Peluffo la clave principal es el recurso humano. "Hemos tratado de adaptar la calidad de vida que tiene la persona que ordeña en Europa, Australia o Nueva Zelanda, donde vimos que se puede ser tambero y tener un buen nivel de vida", explicó. Su trabajo fue convocar siempre a jóvenes profesionales -agrónomos o veterinarios-, que se asocian y participan de las ganancias, y así conseguir que los tambos sean autónomos, eficientes y sin mayor supervisión.

Para producir usan vacas de genética neocelandesa capaces de parir una vez por año. "Utilizamos Jersey y Holando neocelandés haciendo criss cross, o sea que cruzamos y retrocruzamos para tratar de mantener lo más cerca posible un media sangre", detalló. Son vacas que pesan 450 kilos y dan 4.500 litros al año, pero con más de 4% de proteína y 5% de grasa. Por eso "cuando la leche vale $1.40 la nuestra vale $1.80 porque las industrias logran un 20% más de rinde".

"Nuestros tambos tienen tres meses de parición y eso simplifica muchísimo la vida, porque hay 9 meses que no hay parición, no hay calostro, la guachera dura tres meses más 45 días más; hay sólo cuarenta días de inseminación. Es todo más sencillo; es como un rodeo de cría que se ordeña", aseguró Peluffo, y agregó: "al final de la lactancia quedan muy pocas vacas en ordeñe, todo el mundo se va de vacaciones; la vida es más cómoda, es intensiva en un tiempo y mucho más tranquila en otro y finalmente está el descanso".

¿Si el sistema funciona? La respuesta de Peluffo es contundente: "En el año 95 teníamos la mitad de las vacas y la mitad de los tambos. Yo diría que hemos sobrevivido 15 años, que no fueron ninguna maravilla para la lechería, creciendo".

"Como un rodeo de cría que se ordeña"

Les pareció que los tambos locales necesitan más inversión en producción de pasto y un tipo de vaca más apropiado para aprovecharlo, además de optimizar el ordeñe.

Fuente: www.ellitoral.com

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