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Imprimir esta páginaEnviar este artículo por E-mail, a un AmigoStock argentino: lejos de la liquidación pese a la baja del 1%
28/abr/2020

En 2019 se registró una reducción de medio millón de cabezas, basada en la menor cantidad de vacas. Como contrapartida, hay más novillitos y terneros. Estos números marcan que los ganaderos tienen una visión optimista sobre el futuro del mercado. Los datos por categoría y por provincia.

Por Miguel Gorelik (*)

El Ministerio de Agricultura informó que la estimación de las existencias ganaderas a fin de 2019 era de 54,5 millones de cabezas, medio millón menos (1%) que las estimadas para 2018.

La baja se dio mayormente en vacas y, contrariamente, se destacó el aumento en novillitos y en terneros. Lejos de la liquidación, los datos dejan señales positivas de cara al desempeño futuro de la actividad.

Es importante tener en cuenta que el Senasa comenzó a hacer una estimación del stock nacional en 2007, discriminada por categoría y por provincia, que desde 2008 se dio a conocer cada 31 de marzo.

El año pasado se decidió que la información iba a comenzar a darse con los datos al 31 de diciembre, con lo que ahora, junto al número de 2019, se difundió la serie recalculada a fin de cada año, desde 2007.

La nueva serie histórica

Los números de estos 13 años muestran una película que ya se conocía: se parte de casi 59 millones a fines de 2007, que es el nivel más alto de esta serie.

Entre 2008 y 2010 fueron años de liquidación, en los que se perdieron 10 millones de cabezas o más del 15% del stock, lo que la convirtió en un retroceso récord, donde el efecto de las intervenciones sobre la actividad fue potenciado por una sequía histórica.

A caballo de los muy altos precios para la hacienda de 2010, en el año siguiente comienza el camino inverso, de crecimiento, que se estira hasta 2012.

Luego las existencias se estabilizaron en 2013 y 2014, para retomar el crecimiento entre 2015 y 2018, a razón de un elocuente promedio de 900 mil cabezas por ejercicio. El último año mencionado fue el de menor crecimiento, con 200 mil cabezas.

Ahora, 2019 es la primera ocasión, con la excepción solitaria y pequeña de 2014, en que la estimación muestra un retroceso.

La evolución comentada se ve como sigue en un gráfico.

Antes de avanzar, una pequeña digresión. Es posible que 2007 no haya sido el pico del stock ganadero. Las señales contrarias a la actividad se empezaron a manifestar en 2005 con precios máximos, imposición de peso mínimo de faena, eliminación de reintegros y aumento de derechos de exportación, redoblándose la apuesta con el anuncio (fallido entonces) de la prohibición de exportaciones en marzo de 2006, en el contexto de un mercado internacional ávido y con precios récord. Luego, las medidas de intervención se acentuaron con el manejo de los ROEs.

Esto nos hace pensar que es posible que el stock haya comenzado a bajar en 2006 o, a más tardar, en 2007. Es decir que los 59 millones no fueron el pico más reciente. Pero no hay números, con la misma metodología, más para atrás.

El análisis de 2019

La composición por categoría de la disminución del stock muestra movimientos disímiles.

Frente a una reducción de 550 mil animales (1%), las vacas lideraron la caída con una disminución absoluta igual al total pero que representó el 2,4% de la categoría. En orden de importancia, le siguieron las vaquillonas, con caída de 230 mil cabezas (2,8%).

En sentido contrario, avanzaron los novillitos, que aumentaron en 150 mil (3%). También los terneros, con 100 mil (poco más del 1%).

Novillos y terneras, las otras dos categorías relevantes, se mantuvieron con cambios muy menores (alrededor de 0,2% en cada caso).

Esta disminución de las vacas no es representativa como para entroncarla en alguna interpretación vinculada a un movimiento de liquidación .

A lo largo de 2019 fueron muchas las voces que alertaban sobre su alta faena y el ingreso a una fase de liquidación. Con otro enfoque, hubo también quienes responsabilizaban a la fuerte exportación a China por esa situación, explicando que por los altos precios de la categoría, los productores se veían “incentivados” para vender y liquidar.

Ambos puntos de vista eran erróneos. No se entró en una fase de liquidación, como queda demostrado una vez más en estos años.

No se podría sostener que una baja del 2% en el número de vacas significa un cambio de fase del ciclo . Además, ésta podría ser una buena noticia, dado el hecho de que una de cada tres vacas de la Argentina, no trabaja. Si los índices de procreo mejoran en estos próximos años, podremos concluir que, astutamente, se aprovechó la demanda china para deshacerse, a buen precio, de algunas vacas improductivas.

Tampoco pudo forzarse la venta de vacas a raíz de los precios mejorados. Así no funciona el mercado ganadero, todo lo contrario. Cuanto más alto el precio, más se retiene, y cuanto más bajo, más se liquida.

Los cambios por región

Analizamos lo que sucedió en las once provincias que tienen más de un millón de cabezas, que representan el 95% del total, en las categorías con mayores cambios (vacas, vaquillonas y novillitos).

En el caso de las vacas, todas las provincias importantes redujeron su número. Entre Ríos, Córdoba, Santiago del Estero, Buenos Aires y Santa Fe lo hicieron en menor medida que el promedio nacional. Están en orden según el desempeño, con Entre Ríos bajando 1,1% y Santa Fe el 1,9%.

En cambio, Corrientes, San Luis, Salta, Formosa, Chaco y La Pampa declinaron más que el promedio nacional, con la primera en 3,4% y La Pampa con 5%.

En el caso de las vaquillonas, tampoco hay provincias importantes con un signo distinto al promedio nacional. Las que menos las redujeron, en orden de mérito, fueron Buenos Aires, Entre Ríos y Corrientes, con entre 0,9 y 1,4%. Las que las achicaron más que la media fueron Santiago del Estero, San Luis, Santa Fe, Córdoba, La Pampa, Chaco y Salta, entre el 3 y el 14%, en ese orden.

Por último, los novillitos tuvieron cambios por encima del promedio nacional en Entre Ríos, Santiago del Estero, San Luis, Formosa, Corrientes y Santa Fe, con porcentajes que van de 10 a 4%, en ese orden. Buenos Aires y Córdoba, aunque con aumentos, quedaron por debajo del promedio nacional (aprox. 1,5%), mientras que Chaco y Salta los redujeron (2 y 12%). La Pampa los incrementó en la misma medida que la media nacional.

Comentarios finales

Tomando a 2007 como el pico del stock y, sin dudas, a 2010 como el valle, 2019 terminó habiéndose recuperado casi el 60% de lo perdido en esa década. Lo que no quiere decir que el objetivo deba ser llegar al 100%. Resulta mucho más importante mejorar los índices productivos. Podemos batir récords de producción carne con menos vacas.

Una última reflexión tiene que ver con el retroceso en los números de vacas, vaquillonas y total.

Si en un año como el pasado, que tuvo una inflación estable en el eje del 50%, tasas de interés que solían superar el 70%, se logró afectar sólo el 1% del stock y al 2% de las vacas, significa que los ganaderos argentinos comparten una visión optimista sobre el desempeño futuro del mercado y le van a poner mucha garra para mantener e incrementar sus inversiones .

(*) Director de Valor Carne

Fuente: VALOR CARNE

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