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Imprimir esta páginaEnviar este artículo por E-mail, a un Amigo¿A qué peso y edad se sirve una cerda de reemplazo?
24/mar/2020

Autor: Liliana Vargas Esparragoza
Colaboradores: Mariana Calles García, Selene Fernández-Hernández, Claudia Angélica Paz Flores, María Elena Trujillo Ortega

En los últimos años, la producción porcina ha padecido cambios considerables debido a las exigencias del mercado, esto se ha alcanzado gracias al avance genético de las líneas porcinas, en el cerdo de abasto el enfoque se ha dirigido hacia mayor deposición de tejido muscular y menor grasa, por otro lado también se ha ejercido presión sobre la producción y rendimiento de las cerdas reproductoras, exigiendo mayor prolificidad (16-22 cerdos destetados/año) y buena producción láctea trayendo como consecuencia un desgaste físico y metabólico de las hembras con un posterior incremento en la tasa de desecho de la granja (Herradora, 2002).

Para que el hato reproductor tenga un funcionamiento continuo debe conformarse de hembras de edades (0,1,2….n partos) y estados fisiológicos diferentes (gestantes, destetadas, lactando, vacías), con manejos y medidas de prevención que eviten eventos inadecuados para la producción (enfermedades o falla en la producción).

Y… ¿Qué es una cerda de reemplazo?

Esta publicación iniciará respondiendo esta pregunta. Las cerdas de reemplazo o también llamadas primerizas son las hembras más jóvenes que conforman al hato reproductor, constituyen en la actualidad de 40-50% de la piara (Quiles, 2007) y ellas son las encargadas de sustituir a las cerdas desechadas (viejas, enfermas, con problemas locomotores, reproductivos, etc.) con la finalidad de realizar mejoras en la genética de la granja.

Debido a lo mencionado anteriormente, es fundamental lograr que las cerdas de reemplazo posean la cantidad de grasa dorsal, peso y edad adecuada para que su vida productiva no se acorte antes del tiempo destinado. El manejo de estos animales inicia desde que es seleccionada (autoreemplazos) o comprada de otra locación, algún error en este proceso se reflejará en mayores costos de producción y una baja eficiencia (desecho, vida productiva) de la granja (Trujillo, 2002).

La preparación de la hembra desde sus primeras etapas de vida es fundamental para mantener un excelente desempeño productivo y reproductivo (Martínez).

¿Cómo criarla? ¿Requiere cuidado especial?

El manejo de las cerdas de reemplazo es una cuestión integral, desde que nace hasta su primera inseminación, es importante mencionar que lo que se presenta a continuación es una mínima cantidad de aspectos que deben ser cuidados para mantener a estas hembras.

La optimización de los programas de primerizas abarca varias etapas de las cerdas que son el futuro de la granja:

  • Lechona: pocos días después del parto se recomienda que ellas sean criadas en camadas con ≤7 hermanos para una buena nutrición temprana y menor competencia entre los cerdos. Estudios recientes han confirmado la importancia del ambiente durante la lactancia, en donde reemplazos criadas en camadas pequeñas tuvieron mayor tasa de parición y tamaño de camada que aquellas criadas en camadas de 10 o más. Lo anterior se asocia a condiciones de desarrollo del ovario, ya que la formación del ovocito no termina hasta los 35 días de edad en el cerdo, y la nutrición temprana y competencia entre hermanos pudieran influenciar (Kanuer MT, 2012).
  • Prepúber: se recomienda una dieta balanceada entre energía y aminoácidos para un buen desarrollo del ovario, de igual forma suplementar con fibra soluble para disminuir la edad a la pubertad, la cantidad de lisina también determinará una buena conformación de las hembras. En la actualidad existen alimentos desarrollados especialmente para estas cerdas, esto se abordará más adelante. Además de buenos alojamientos, ambiente y sanidad.
  • Pubertad: en esta etapa de la cerda se profundizará a lo largo de este documento.

    ¿Qué es la pubertad?

Se define como un proceso gradual y progresivo durante el cual el animal es capaz de liberar gametos viables (óvulos) y en consecuencia puede reproducirse (Gutiérrez, 2018).

De forma práctica la pubertad es reconocida cuando la cerda presenta su primer celo y existen diversos factores que pueden acelerar o inhibir que aparezca: estado corporal, genética, ambiente, edad y peso, manejo, presencia de enfermedades, estación del año y clima. En el Cuadro 1 se indica la edad y peso a pubertad mencionados en cuatro referencias diferentes que puede consultar el productor en cualquier momento.

Un problema que presentan los porcicultores es decidir en qué número de celo deben servir (inseminación o monta directa) a las cerdas por primera vez ya que de esto dependerá cuánto tiempo vivirá la hembra en la granja (vida productiva).

El objetivo de esta publicación es brindar al productor algunas bases y recomendaciones para apoyarlo en la toma de decisiones, se abordarán tres aspectos principalmente: peso, GDP y edad de las hembras.

Los tres factores se encuentran íntimamente relacionados ya que influirán de forma significativa en la vida productiva de la cerda. Un bajo peso y poca GDP al primer servicio están asociados a un mayor riesgo de desgaste en la primer lactancia que llevará a una baja productividad en el siguiente parto, a esto se le llama “Síndrome del segundo parto” que incluye varios signos como retraso en la aparición del celo (> 7 días), infertilidad y camadas reducidas (<11 lechones nacidos totales) (Boulot, 2012), lo que hace que su duración en la granja sea más corta. Hembras con baja GDP tardan más tiempo en responder al estímulo del macho que hembras con más de 0.6 kg/día (Kaneko M., Koketsu Y., 2012).

Por el contrario, un elevado peso, edad y GDP al primer servicio desencadenará en una cerda grande, con mayor deposición de grasa que traerá como consecuencia menos óvulos liberados y por lo tanto camada reducida, adicionalmente al tener más grasa acumulada la hembra puede presentar problemas de distocia en el parto o baja en su consumo alimenticio durante la lactancia.

El impacto presentado en números para un mayor entendimiento: un 10% de las cerdas de reemplazo se consideran fallidas ya que jamás presentan celo y por lo tanto tampoco ningún parto, adicionalmente un 15% de las hembras solo generan una camada representando una pérdida económica al no pagarse por sí solo con un único parto. En el Cuadro 2 se observan datos recolectados de diversas referencias respecto a edad y peso a primer servicio, así como GDP.

¡Qué dilema!… ¿A qué edad, peso y GDP debo servir a la cerda?

Esta es una pregunta que representa un gran dilema para el productor, antes se realizó la comparación de las recomendaciones que dan algunas fuentes informativas acerca de estos tres parámetros sobre el momento de servir a las hembras.

A continuación, se sugiere un cuadro en el cual el porcicultor puede basarse ya que muestra la relación entre GDP y la edad a pubertad dando como resultado el número de celo y peso adecuados para el primer servicio.

Para comprender de mejor forma se presenta el Cuadro 4 en el que se muestran ejemplos con tres diferentes GDP y una edad a pubertad de 140 días.

En color rojo se resalta el peso adecuado de la cerda para ser servida y entre paréntesis se indica el número de celo en el que alcanza este peso. En color amarillo se destaca el peso y número de celo límite que se sugiere para ser la última oportunidad de la cerda de resultar gestante, se puede observar que las hembras con GDP de 0.5 y 0.9 Kg no tienen este color amarillo: en el primer ejemplo deben dejarse pasar 6 celos antes de poder servirla, lo cual genera elevados costos de producción; por otro lado en el tercer ejemplo si se deja pasar otros 21 días (a partir de que presenta la pubertad) la cerda tendría un peso elevado, su única oportunidad sería en primer celo. Con lo observado se determina que la GDP óptima es de 0.7 Kg ya que cumple con lo recomendado por múltiples referencias acerca del servicio en tercer celo de la hembra ya que permite que alcance el peso ideal y una acumulación de grasa suficiente para mantenerse durante la lactancia.

En la granja se pueden presentar diversos casos, es una cuestión dinámica, es decir; es posible que la edad a pubertad varíe así como la GDP, por ello en el Cuadro 4 se demuestra al porcicultor como realizar estos cálculos y tomar decisiones.

¿Qué hago si la GDP de mis cerdas es de 0.5 Kg?

Para este tipo de cerdas se deberá hacer la corrección antes de la entrada a pubertad, optimizando sus programas de desarrollo de primerizas a edades tempranas. Como ya se mencionó una hembra debe ser considerada desde que nace, ya que en ella influyen factores genéticos y de selección, así como los efectos ambientales desde etapas tempranas de su vida (Martínez, 2015).

Otro punto serían las decisiones nutricionales, por ejemplo, los niveles de energía y la ingesta de aminoácidos pueden influenciar la presentación de la pubertad y el desarrollo de los ovarios. Mientras el desarrollo folicular en su etapa prepuberal determinará su fertilidad y su vida productiva. También se puede manipular el crecimiento de las hembras y su composición corporal manipulando el suministro de aminoácidos, específicamente la lisina (Zhuoa Y, et al., 2017). Se ha demostrado, que altas tasas de ganancia diaria de peso (GDP) en la etapa prepúber induce el celo antes de 150-170 días de edad y estas pueden llegar a su primer parto a los 185-210 días de edad (Martínez, 2019). En este tipo de cerdas debe enfocarse en el monitoreo de GDP, es importante brindar el alimento especial para ellas, de ningún modo debe administrarse un insumo para animal de engorda. Para ellas se recomienda un suministro a voluntad ya que hembras con este tipo de alimentación presentan la pubertad más jóvenes, comparada con hembras con restricciones de 25% en las necesidades de energía, las cuales presentan un retraso de su pubertad (Calderón JA et al., 2017).

Adicionalmente se sugiere la aplicación de vitaminas inyectadas (vitamina E con selenio, complejo B) para estimular el consumo y con ello apoyar el crecimiento de estas hembras.

¿Y con las de 0.9 Kg?

En este tipo de cerdas se sugiere implementar medidas para acelerar la presentación de la pubertad con la finalidad de tener por lo menos una oportunidad más de que la hembra quede gestante, se presentan a continuación:

  • Agrupación y cambio de alojamiento: esto generará estrés, el cual ayuda a la presencia del celo
  • Estimulación con macho adulto: el verraco debe ser un cerdo maduro de por lo menos un año de edad el cual debe ser presentado a la cerdas al menos una vez al día, no menos de 10 minutos (varía de acuerdo al número de animales) (Martínez, 2015), garantizando que gran porcentaje de las hembras (más del 90%) presenten celo a los 5 o 7 días. Se debe rotar a los machos ya que las cerdas se acostumbran a él y posteriormente no den respuesta a su presencia (Peña, 2011).
  • Alimento: estas hembras presentarán un elevado peso cuando se encuentran aún en su crecimiento y desarrollo, por ello se recomienda que de acuerdo a las etapas de alimento que maneje cada porcicultor en su granja se prolongue la administración de uno de los productos que frene el crecimiento de la cerda y sólo mantenga su desarrollo óseo más no muscular.


Conclusiones

Dicho lo anterior, esto concluye que la edad a primer celo, el peso y la GDP en las hembras de reemplazo influencian en su vida productiva en la granja, y por lo tanto su importancia de manejo como futuras reproductoras y no como cerdos de engorda. Esto nos lleva a tener en mente los puntos anteriormente mencionados como parte del manejo que nos ayudará al momento de la toma de decisiones en lo que respecta al momento óptimo de la primera inseminación en una hembra de reemplazo.

Referencias:

Herradora M. Alimentación de la hembra de reemplazo. En: Trujillo M, Martínez R, Herradora M. La cerda reproductora. Mundi Prensa México, S.A. de C.V. México: 2002; 71-75.

Quiles A, Hevia ML. Manejo y preparación de las cerdas nulíparas. ResearchGate. 2007; 231.

Martínez R, Sánchez M, Bolaños D. Manejo de la cerda primeriza. Trujillo M., Mota D., Robles M., La cerda reproductora. México: 2015,55-64.

Trujillo M. Manejo de la hembra primeriza y métodos de sincronización del estro. En: Trujillo M, Martínez R, Herradora M. La cerda reproductora. Mundi Prensa México, S.A. de C.V. México: 2002; 113-122.

Martínez R., Estimulación de la pubertad y recomendaciones para el apareamiento de hembras primerizas, Porcicultura 2019.

T. Kanuer, J.P. Cassady, D.W. Newcombe, M.T. See. Gil development traits associated with genetic line, diet and fertility. Livestock Science 148 (2012) 159-167.

Calderón J, Vallet JL, Boyd RD, Lents CA, Princed TJ, DeDeckere AE, Phillipse CE, Foxcroftf G, Stalder KJ. Effect of feeding three lysine to energy diets on growth, body composition and age at puberty in replacement gilts. Animal Reproduction Science 184 (2017) 1-10.

Yong Zhuoa, Xiaolin Shia, Gang L, Lun Hua, Pan Zhou, Liangqiang Chea, Zhengfeng Fanga, Yan Lina, Shengyu Xua, Jian Lia, Bin Fenga, De Wua. Beneficial effects of dietary soluble fiber suplementation in replacement gilts: Pubertal onset and subsequent performance. Animal Production Science 186 (2017) 11-20.

Kaneko, Y. Koketsu. Gilt development and maiting in commercial swine herds with varying reproductive performance. Theriogenology 77 (2012) 840-846.


Fuente: PORCICULTURA

¿Por qué enfocarse en esos tres parámetros?

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