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Imprimir esta páginaEnviar este artículo por E-mail, a un AmigoREEDICION: El algodón en la meta de recuperar terreno
15/nov/2006

Un aspecto positivo resulta el buen prestigio que tiene el algodón argentino en mercados externos, en tiempos que a estos se abastecía, su calidad era preciada y los más importante, es que el momento de la disponibilidad ocurre cuando por razones temporales, más falta mercadería.

Por diferentes motivos la superficie destinada a algodón en nuestro país ha disminuido ostensiblemente, aproximándose, en los últimos años, a su mínimo histórico. Con el propósito de revertir tal situación el INTA, a través del Programa Nacional de Algodón desplegó varias técnicas, entre las que se encuentran la siembra de alta densidad en surcos estrechos y la cosechadora “stripper” de arrastre Javiyú.

La caída del área destinada a éste cultivo es tan significativa, que prácticamente Argentina no tiene presencia en los mercados internacionales, al punto de habernos transformado en importadores de la especie textil. Posiblemente el factor que más ha incidido para ello, está relacionado con los subsidios que otorgan a sus agricultores, los principales países productores, mediante éste sistema proteccionista se generó sobreproducción y, ello derivó por lógica, en el derrumbe de los precios internacionales.

Con el propósito de entender la magnitud de los mencionados subsidios, cabe destacar que Estados Unidos, India, China, Pakistán y la Unión Europea, desembolsaron a sus productores algodoneros auxilios económicos que promediaron los u$s 6.000.000.000 anuales. La depresión de los precios por las razones apuntadas, en contraposición con los buenos valores registrados por otros cultivos, especialmente la soja, resultaron también un fundamento de peso, para la disminución de siembra.

Las regiones tradicionalmente algodoneras de nuestro país fueron el NEA y el NOA, principalmente Chaco, secundado por Santiago del Estero, Formosa y Santa Fe. Sin ir más lejos, en la década del 90, la producción nacional además de satisfacer las necesidades internas, generó saldos exportables que supieron aportar divisas entre u$s 300.000.000 y u$s 500.000.000 anuales. Cabe consignar que de no mediar inconvenientes como los detallados, Argentina cuenta con ventajas comparativas interesantes en ésta explotación, ya que aquí se produce algodón con costos de los más bajos del planeta, siendo destacable que la producción nacional se produce a contraestación, puesto que el 90% del total mundial, se recolecta en el Hemisferio Norte.

En el corriente año la situación adversa da la impresión de alterarse, un fallo de la Organización Mundial del Comercio “OMC” contra de Estados Unidos y requerimiento de Brasil. La impetración del gigante Sudamericano se funda en los subsidios que el país del norte distribuyó entre los agricultores algodoneros, que evaluaron en una suma próxima a los u$s 4.000.000 anuales. Por de pronto el estado norteamericano se vio compelido a reducir sus gracias en u$s 1.000.000, en tanto que los precios internacionales mejoraron notoriamente, situándose en niveles razonables, por lo que los entendidos auguran un retorno a la rentabilidad.

Con los cambios operados, se impone hacer un repaso de las posibilidades del cultivo en nuestro país, considerando distintos aspectos. El margen bruto dentro de rendimientos promedio, le permite ser una alternativa válida y, competir con la soja u otras opciones. Por lo ya apuntado en materia de competitividad de costos, se abren posibilidades concretas para operar en la exportación. En otro orden de cosas, si el algodón toma relevancia en sus escenarios naturales, la rotación será muy importante, incluso para toda la agricultura de la región, por las bondades propias de esa práctica.

Otro aspecto positivo resulta el buen prestigio que tiene el algodón argentino en mercados externos, en tiempos que a estos se abastecía, su calidad era preciada y los más importante, es que el momento de la disponibilidad ocurre cuando por razones temporales, más falta mercadería. Ello potencia el volumen a ubicar.

Con respecto a semillas, el mejoramiento genético se produce en la Estación Experimental del INTA de la localidad de Presidencia Roque Sáenz Peña, Chaco. Recientemente éste organismo oficializó el lanzamiento el cultivar INTA SP 41368, creación obtenida dentro de un convenio existente con la filial brasilera de la multinacional Syngenta. La mencionada creación fitogenética que se comercializará en distintos países de la región, se caracteriza por su muy buen potencial de rendimiento, gran calidad de fibra y, alta resistencia a una enfermedad endémica denominada “ramulosis”, habitual en la zona algodonera de Brasil.

En lo que va del año también el INTA inscribió oficialmente a otras 4 variedades de propia investigación, ellas son: La Banda 300, Chaco 530, la Guazuncho 3, y Oro Blanco 2. Estos materiales combinan una destacada capacidad de rendimiento, excelente calidad de fibra y un muy buen comportamiento sanitario. Además se está trabajando en un cultivar resistente a glifosato, desarrollado en cooperación con una empresa privada. También existe un material transgénico BT; por otra parte ya media la presentación de un evento BR por parte de una multinacional.

En cuanto a las plagas que afectan al algodón, la que más incidencia ha tenido en los últimos años es Picudo del Algodonero (Anthonomus grandis). Su presencia tiene epicentro en los Departamentos Quitilipi y San Lorenzo de la Provincia de Chaco, Bella Vista, de la Provincia de Corrientes y Gral. Obligado, en la Provincia de Santa Fe. Independientemente de los daños importantes que causa, es preocupante su elevada tasa de reproducción de del referido insecto, por lo que el peligro de dispersión y contagio a otras zonas es muy elevado.

En la última campaña entre 10.000 y 12.000 hectáreas se encontraban en la denominada zona roja, próximas a la localidad de Ñeembucu, Paraguay, y unas 90.000 hectáreas que se extendían hacía el sur de las anteriores, a las que se catalogó de zona amarilla. La única solución radica en fumigaciones masivas, con un costo de u$s 10 por hectárea.

En razón de ello la Dirección Nacional de Protección Vegetal dispuso una normativa, mediante la cual se determinaron zona de emergencia y estado de Alerta Fitosanitaria, implementando una serie férreos monitoreos. En ese instrumento se prohibió el egreso de partidas de algodón en bruto de los departamentos afectados. Las apreciaciones de las voces autorizadas, estiman que de no haberse implementado una lucha seria contra el picudo algodonero, los efectos devastadores de ésta plaga habrían afectado notoriamente a unos 25.000 agricultores c hicos y medianos que producen el 70% del algodón del país.

La campaña fue financiada por el BID, a través del PROSAP, por las hilanderías y los exportadores. Las operaciones encaradas por el SENASA felizmente, consiguieron impedir que los productores tuvieran pérdidas importantes, ello mediante la destrucción de rastrojos, fumigaciones, y trampas. Lamentablemente el gobierno del Chaco no actúo coordinadamente con el SENASA, y en consecuencia surgieron algunas desinteligencias que restaron mayor eficacia en los resultados finales.

La cosecha de algodón mayoritariamente se practica en forma manual, significando un alto costo para los agricultores. En algunos establecimientos pueden observarse cosechadoras importadas principalmente en los años 90, por lo general éstas maquinarias están abandonadas, en razón de un alto costo de mantenimiento. Otro motivo por el cual el mencionado equipamiento se encuentra en desuso, se relaciona con sistemas de siembras actuales (mayor densidad de plantas por hectárea, surcos más angostos y períodos de fructificación acotados), los que necesitan otro tipo de maquinarias.

En atención a ello el INTA Reconquista (Santa Fe) diseñó una nueva arrancadora o despojadora, que trabaja sobre la cobertura completa como las plataformas cerealeras, (las anteriores la hacían sobre surcos). Este equipo recibe el nombre de Javiyú, es sencillo y de bajo costo, y combina un aparato despojador, con un limpiador que separa los capullos y descarta hojas y trozos de tallos. Se trata de un máquina de de arrastre tirada por un tractor de 50HP o superior. Para completar el equipamiento se acopla un acoplado-tolva.

 

Por: Juan Carlos Giménez Ramírez

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