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Editoriales y Columnas
 
Imprimir esta páginaEnviar este artículo por E-mail, a un AmigoEzequiel Adamovsky: ”Las clases populares argentinas siempre fueron multiétnicas”
14/jun/2019

En su paso por el Instituto Iberoamericano de Berlín, el reconocido historiador argentino reflexionó acerca de la figura del gaucho, el criollismo y el soterramiento de la multiplicidad étnica del pueblo argentino.


La figura del gaucho es emblemática y está inscripta en el imaginario argentino.

La figura del gaucho bandido y enemigo de la ley ha sido un emblema en Argentina, como así sus análogas versiones en otros países latinoamericanos. El reconocido historiador y profesor argentino Ezequiel Adamovsky se valió de la amplia bibliografía del Instituto Iberoamericano de Berlín para realizar un estudio acerca de este mito que las clases populares volvieron un emblema nacional y que, según él, las élites y el poder en ese país buscaron "pasteurizar"y "amansar".


Ezequiel Adamovsky, historiador argentino.

Adamovsky es autor de "El gaucho indómito: de Martín Fierro a Perón, el emblema imposible de una nación desgarrada" y dio una conferencia el pasado martes (11.06.2019) en ese instituto. Su libro se basa en la contradicción que suscita el hecho de que la figura del gaucho, emblema nacional de Argentina, es la de un bandido, en vista del arraigo del que goza en las clases populares y de los intentos de las élites de ese país de borrar toda huella de esto y ocultar la multiplicidad étnica del pueblo argentino. En entrevista con Deutsche Welle, el historiador ahondó sobre estos temas.

Deutsche Welle: ¿Cómo fue poder trabajar con la bibliografía del Instituto Iberoamericano en Berlín? Y ¿qué siente al ver que la biblioteca posee una mayor bibliografía de la que hay en Argentina sobre el criollismo?

Ezequiel Adamovsky: Lo primero que pensé fue que se trataba de un caso habitual de apropiación de un acervo de un país por parte del otro, como pasa con tantos museos. Pero averiguando sobre este caso en particular, hay una historia diferente, porque esta colección la trajo el antropólogo Robert Lehmann-Nitsche, quien había sido contratado por Argentina en el siglo XIX. Él fue quien recuperó estos folletos de cultura popular y creó esta colección que hoy está en Berlín. Durante sus décadas en Argentina, insistió para que la Biblioteca Nacional y el Estado se preocuparan por preservar este material, pero su pedido no tuvo ningún eco porque los responsables consideraban que las historias de los gauchos no tenían ningún valor. Por eso, cuando vuelve a Alemania, Lehmann-Nitsche se trae consigo esa colección.

Es curioso que al Estado argentino no le interesaran estos temas al principio, y luego, en la década del 30, intentara imponer a la figura del gaucho como emblema del país. Surge la pregunta de si las identidades se construyen o de si son ficciones que se toman como propias.


En Argentina hay una gran diversidad étnica.

Todas las identidades son virtuales, en el sentido de que son modos que tienen las comunidades de representarse a sí mismas. Son reales en la medida en que se hacen carne, como modo de imaginarse de un colectivo, pero todas son narrativas, finalmente. Su realidad es ser narrativas encarnadas. En el caso de cómo el gaucho se convierte en emblema nacional está claro que hay un aporte deliberado de intelectuales y políticos como parte de un proyecto de construir una nación, pero que en verdad es hecho de manera tardía, en un momento en que el gaucho ya había sido convertido en un emblema popular por parte de las clases bajas, que eran las que, en mayor medida, consumían y producían estas historias de gauchos rebeldes.

Usted menciona que el criollismo servía para mostrar una diversidad étnica de la que en Argentina no se hablaba ¿Por qué no se podía hablar de ella?

Salir a contrarrestar el discurso oficial de principios del siglo XX, de que la Nación Argentina es blanca y europea, era bastante dificultoso, porque la presión de este discurso era muy tensa y resultaba difícil desafiarla de manera. Las clases populares en argentina son enormemente multiétnicas, lo eran en esa época y lo siguen siendo. De modo tal, que plantear, por ejemplo, discursos en clave racial o llamados en clave a la organización racial hubiera sido divisivo también para las clases bajas. Por lo que era un tema bastante espinoso de plantear de manera abierta, y por eso es que salen otros registros, como el visual, que permite decir cosas alusivamente que no se pueden decir de manera argumentativa.

Así como está el gaucho en Argentina, ¿existe un mito de unidad latinoamericana?

La referencia a lo criollo conecta distintos mitos nacionales con figuras análogas de otros países como el roto chileno y el charro mexicano que serían representativos de la unidad étnica del pueblo latinoamericano. El criollismo popular tiene varias referencias a lo hispanoamericano como territorio de una nación imaginaria que existe más allá de la Nación con fronteras conocidas. El criollismo popular también es un antecedente de las visiones latinoamericanistas más comunes de los años 60 y 70 del siglo pasado. Pero no conozco que exista un emblema válido y común a todas las naciones. Sin embargo, sí hay redes de conexión entre emblemas de lo popular comparables en distintos países.

Fuente: https://www.dw.com/

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