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Imprimir esta páginaEnviar este artículo por E-mail, a un AmigoBienestar del búfalo recién nacido
26/mar/2019

Aspectos conductuales, improntación, contacto con la ubre y altruismo del amamantamiento comunal

Por: Fabio Napolitano

Introducción

Diversos estudios realizados en mamíferos recién nacidos han demostrado que la expresión del comportamiento materno influye directamente con la supervivencia neonatal (Olazábal et al., 2013a, Dwyer, 2014; Ocepek y Andersen 2017; Lévy, 2016). Asimismo las tasas de mortalidad entre el nacimiento y el destete se encuentran relacionadas con la conducta materna y neonatal (Madani et al., 2013).

La conducta materna es el proceso que resulta de los cambios en los perfiles hormonales de todas las hembras mamíferas (Wakerley et al., 1994), cuyo fin lleva a la madre a mantener la calma, a proteger a sus crías y finalmente a establecer al amamantamiento (Spinka et al, 2000). Tanto en humanos, como en ratas, hay evidencia de que existe relación entre las emociones y los cambios hormonales durante la gestación; sin embargo, estas conductas maternas también pueden suceder sin necesidad de la presencia hormonal, por ejemplo en madres nodrizas (adoptivas) (Lévy, 2016). No hay que olvidar que los individuos altriciales y precociales se desarrollan de manera diferente y requieren diversos tipos y grados de atención de sus madres. Diferentes especies utilizan diversas modalidades sensoriales para la interacción madre-cría (Olazábal et al., 2013b). El olfato en el inicio del comportamiento materno no puede generalizarse en todas las especies, por ejemplo en ratas, el olfato no es necesario, mientras que en ovejas es indispensable, al menos para las madres sin previa experiencia materna. La visión y olfato materno son factores fundamentales para establecer el vínculo vaca-becerro y la consecuente inhibición de LH (Griffith y Williams, 1996). Por lo que, el olor que proyecta la cría, funciona como estímulo para la ejecución del comportamiento materno y el reconocimiento del o los neonatos; sin embargo, en las ratas, no se forma un enlace selectivo de crías, por lo que llegan a adoptar miembros de distinta camada (Corona y Levy, 2015), a diferencia de otras especies, en donde resulta complicado el proceso de adopción. Así mismo, las madres emiten olores que promueven la búsqueda y localización del pezón para optimizar el éxito en la succión inicial del calostro y, por lo tanto, la viabilidad (Corona y Levy, 2015). Si deseas profundizar sobre la importancia del olfato y su efecto en el comportamiento y bienestar animal te recomendamos consultes: Mota-Rojas, D., Orihuela, A., Napolitano, F., et al. 2018. Invited review: olfaction in animal behaviour and welfare. CAB Reviews. 13, 1–13. https://doi.org/10.1079/PAVSNNR201813030.

El objetivo de la presente revisión es abordar aspectos relacionados con el comportamiento materno de la búfala y la supervivencia del becerro, mecanismos de improntación y regulación del amamantamiento; así como aportar información respecto del amamantamiento comunal para el caso de la búfala (Para consulta revisar a: Mora-Medina P, Napolitano F, Mota-Rojas D, Berdugo-Gutiérrez J, Ruiz-Buitrago J, Guerrero-Legarreta I. Imprinting, sucking and allosucking behaviors in buffalo calves. Journal of Buffalo Science 2018b; 7:49-57.

IMPRONTA

Aunque el naturalista inglés D.A. Spalding en 1873 y el psicólogo estadounidense W. James en 1887, hablaron y experimentaron sobre los períodos sensibles y el instinto en la etapa temprana después del nacimiento, fue el zoólogo y etólogo austriaco Konrad Lorenz quien postuló un período crítico (sensible) en el vínculo filial que él llamó "Prägung", que se tradujo al inglés como "IMPRINTING" (Lorenz, 1935; Hess, 1959). Lorenz acuñó el término "impronta" para referirse a la huella que permanece en el cerebro de los patos recién nacidos con la imagen de su madre o el primer ente o ser que encuentran al salir del huevo (Hess, 1959).

Para los padres, el reconocimiento de la descendencia favorece el cuidado hacia sus propias crías, limita su gasto de energía y asegura su éxito reproductivo. Además, para las crías, el reconocimiento de los padres es esencial para su propio bienestar y supervivencia, ya que en la mayoría de las especies gregarias, las madres solo alimentan a sus propios descendientes (Charrier et al. 2003) (Figura 1). Asimismo, durante los primeros meses de vida, son las madres de todas las especies de mamíferos las que constituyen el contacto social más importante para sus crías, ya que facilitan además del alimento y cuidados, la adquisición de información sobre los entornos físicos y sociales (Coulon et al. 2011). Por ello y con el fin de garantizar la sobrevivencia de los recién nacidos, se debe desarrollar el vínculo MADRE-CRÍA que tiene lugar durante e inmediatamente después del parto (Figura 1).

Las pautas de comportamiento de las crías inician levantando la cabeza, colocándose en posición ventral-esternal, seguidas de intentos vacilantes y secuenciales para ponerse de pie, primero los miembros torácicos y posteriormente los pélvicos. Estos movimientos le permiten acceder a la glándula mamaria y alimentarse (Dubey, et al, 2018). Otra de las conductas es emitir vocalizaciones, las cuales tienen el objetivo de llamar la atención de la madre, como parte de la estrategia de sobrevivencia de la cría (comportamiento et-epimelético) (Dubey et al, 2018; Yadav et al, 2009).

En cuanto al comportamiento de las madres, en sistemas extensivos, se ha documentado que siendo animales presa, las búfalas mantienen ocultas a sus crías recién nacidas por varios días post-parto, volviendo a ellas por la noche para alimentarlas, lo cual garantiza su sobrevivencia (De Rosa, et al, 2009b). El comportamiento de ocultamiento de las crías, también se presenta en los terneros de carne de la raza Curraleiro Pé Duro, ganado naturalizado en Brasil, como una estrategia que muestran también los ungulados silvestres para protegerse de sus depredadores; sin embargo y según la percepción de los productores, esta conducta tiene mayor frecuencia de presentación en esta raza en comparación con otras razas como la Tabapuã, Nelore y Caracu de Brasil (Castanheira, et al., 2013).

Con respecto al comportamiento neonatal posparto, éste depende del tipo de comportamiento materno. En Surti búfalo se ha observado que madres categorizadas como muy agresivas y atentas para proteger a su becerro, paren a crías que presentan menor tiempo para acceder a la ubre y destinan mayor tiempo para alimentarse, en comparación con becerros de madres indiferentes o apáticas (Dubey, et al., 2018). Por otro lado, en Bos taurus ibericus or Bos taurus aquitanicus cattle, como es la raza Curraleiro Pé Duro, se ha observado que las primerizas tienden a abandonar a las crías en los sistemas extensivos para buscar agua y alimentarse (Castanheira, et al, 2013).

AMAMANTAMIENTO

Lo más importante es que el becerro encuentre rápidamente a la ubre para succionar la leche materna. Debido a que a través de la succión el becerro obtiene nutrientes, anticuerpos (IgG 24 horas post nacimiento) (Mastellone, et al., 2007) y mejora su bienestar a través de la ingestión del fluido tibio, que le permite mantener su temperatura corporal, disminuyendo la mortalidad por hipotermia e incrementando su viabilidad para el desempeño productivo (Mastellone, et al., 2007) a través de los cuidados maternos (Paranhos Da Costa, et al., 2006).

Cuando las crías ingieren el calostro, este alimento le aporta desde los primeros minutos hasta el quinto día inmunidad celular. En la leche de la búfala Murrah, se analizó la inmunidad celular y se determinó que los macrófagos son las células más abundantes en el calostro, seguidos de los linfocitos y los neutrófilos. Sin embargo, la actividad fagocítica es baja en la leche al momento del parto (24%) y se reduce al día 5 post-parto (14%) (p<0.01). Por otro lado, se ha determinado que el índice fagocítico es más elevado en el primer calostro y luego hay una tendencia a disminuir conforme avanzan los días. En cuanto a los nutrientes, la leche que se ha evaluado en el parto de la búfala contiene concentraciones significativamente más elevadas en grasa y proteína, en comparación con los valores más bajos en lactosa. Cabe señalar que los niveles de proteína disminuyen significativamente (p<0.01) hasta el día 5 (Dang et al., 2009).

Se ha observado que en el Bos Taurus de la raza Curraleiro Pé Duro, el becerro es persistente al amamantamiento, especialmente cuando la madre le niega la succión (Castanheira, et al., 2013); sin embargo, no todo el comportamiento de succión está relacionado con la producción materna de leche, puede haber succión sin bajada de leche (Paranhos Da Costa et al., 2006).

Por otro lado, el comportamiento de succión se ve influenciado por la edad de los terneros, es decir, la duración total de cada amamantamiento se incrementa en un inicio, debido al aumento en el número de eventos de succión que tiene que disponer el becerro recién nacido para amamantarse; sin embargo, una vez que alcanza los 90 días de edad, disminuye el número de succiones para amamantarse (Paranhos Da Costa et al, 2006).

En lo que respecta al sexo, Paranhos Da Costa et al (2006), observaron que terneros machos de Bos indicus muestran un mayor número de eventos de succión con fines de amamantamiento y con mayor tiempo de duración en cada evento, en comparación con las hembras.

AMAMANTAMIENTO COMUNAL O GRUPAL

Otra conducta muy frecuente de los becerros es mamar leche de hembras que no son sus madres biológicas. Para algunos becerros el suministro de leche de su madre no satisface sus requerimientos y puede intentar amamantarse de otras hembras (Víchová and Bartoš, 2005). El amamantamiento comunal también se ha observado en la raza Curraleiro Pé en donde el evento de amamantamiento se integra por la madre, la propia cría y un becerro huérfano, generalmente de la misma edad. Para el ganado doméstico del género Bos productores de carne, la madre no hace diferencia entre los cuidados de acicalamiento y lactancia entre su cría y la ajena (Castanheira, et al., 2013).

Esta misma conducta se ha observado en becerros con bajo peso al nacimiento, sugiriendo que el amamantamiento comunal podría ser un comportamiento compensatorio que generalmente se presenta cuando las madres son hembras primíparas o bien, cuando los becerros cursan con deficiencias nutricionales (Víchová and Bartoš, 2005). Víchová and Bartoš (2005) observaron que el comportamiento de amamantamiento comunal (allosuckling) es más frecuente en becerros hembras que en machos y en becerros de ganado doméstico del género Bos productores de carne en comparación con cruzas Bos productores de leche. Cabe señalar que conforme incrementa la edad de las crías, el amamantamienro comunal tiene una tendencia a disminuir (Víchová and Bartoš, 2005). De igual manera, en lo que respecta a búfalo de agua (Bubalus bubalis), también se ha observado que los bucerros tienen más éxito al solicitar la leche de sus propias madres que de cualquier otra; sin embargo, tienden a amamantarse más a menudo de otras hembras del grupo en el que también se encuentran sus madres (Murphey et al, 1995; Napolitano, et al, 2013). Aunque cabe señalar que se ha demostrado que en los búfalos hay una elevada individualidad en el comportamiento de amamantamiento tanto en las madres como en las crías para aceptar o rechazar becerros propios o ajenos; sin embargo, el hecho de que las búfalas les permitan a los extraños amamantarse se ha considerado como sinónimo de altruismo (Murphey, et al, 1991), o para eliminar la leche que no fue succionada por sus propias crías (Roulin, 2002). De igual manera, las búfalas que permiten todo tipo de amamantamiento (filial o de cría ajena) presentan mayor producción diaria de leche y producción total de leche (Olivieria, et al, 2017; Roulin, 2002; Oliveira et al., 2017; Mora-Medina et al., 2018; Mota-Rojas et al., 2019).

Para mayores detalles sobre el bienestar animal de pequeñas especies, animales de granja, zoológico, delfinarios y temas controversiales como el toro de lidia, métodos de eutanasia, uso de animales en experimentación, métodos de aturdimiento y consumo ético de la carne, vea la figura 6.

CONCLUSIONES

La conducta materna es el proceso que resulta de los cambios marcados en los perfiles hormonales de todas las hembras mamíferas, cuyo fin lleva a la madre a mantener la calma, a proteger a sus crías y finalmente a establecer al amamantamiento.

Para los padres, el reconocimiento de la descendencia favorece el cuidado hacia sus propias crías, limita su gasto de energía y asegura su éxito reproductivo. Además, para las crías, el reconocimiento de los padres es esencial para su propio bienestar y supervivencia, ya que en la mayoría de las especies gregarias, las madres solo alimentan a sus propios descendientes. Asimismo, durante los primeros meses de vida, son las madres de todas las especies de mamíferos las que constituyen el contacto social más importante para sus crías, ya que facilitan además del alimento y cuidados, la adquisición de información sobre los entornos físicos y sociales. Por ello y con el fin de garantizar la sobrevivencia de las crías, se debe desarrollar el vínculo MADRE-CRÍA que tiene lugar durante e inmediatamente después del parto.

Los bucerros son capaces de percibir señales olfativas, acústicas, visuales y táctiles del medio ambiente, lo que les permite secarse, fortalecer el vínculo con su madre, obtener leche y seguirla a poco tiempo de haber nacido (Figura 1).

Profesionales intervinientes

Prof. Dr. Fabio Napolitano. Scuola di Scienze Agrarie, Forestali, Alimentari ed Ambientali, Università degli Studi della Basilicata, Potenza, Italy. Editor en Jefe de la revista “Journal of Buffalo Science” Lifescience Global, Canadá.

Dr. Daniel Mota Rojas. Neurofisiología del estrés y bienestar de los animales domésticos y silvestres. Universidad Autónoma Metropolitana (UAM). México. Consejo editorial (Editorial Board Member) de la revista “Journal of Buffalo Science” Lifescience Global, Canadá.

Dra. Patricia Mora Medina. Departamento de Ciencias Pecuarias. FESC. Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

Dr. Jesús Alfredo Berdugo-Gutiérrez. Latin American Center for the Study of Buffalo, Colombia. BIOGEM-Universidad Nacional de Colombia, Sede Medellín.

Dr. Jhon Didier Ruíz-Buitrago. Decano FMVZ-Universidad CES, Medellín, Colombia. Asociación Colombiana de Criadores de Búfalos, Medellín Colombia.

Dra. Isabel Guerrero-Legarreta. Departamento de Biotecnología, Profesora Distinguida. Universidad Autónoma Metropolitana-Iztapalapa. México.


Fuente: GANADERIA.COM

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