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Pasturas y Forrajes
 
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Imprimir esta páginaEnviar este artículo por E-mail, a un AmigoREEDICION: Recomendaciones para la siembra de alfalfa
20/mar/2006

Al descender los índices de pH, la caída en la producción es mucho más drástica en la alfalfa que otros cultivos.

Por: Javier Alfredo Santana

Próximos ya a la siembras de forrajeras, resulta oportuno repasar algunos aspectos fundamentales para obtener éxito en la implantación de la más preciada de ellas; la alfalfa. Si bien esta leguminosa puede sembrarse en distintos tipos de suelo, corresponde decir que en terrenos profundos y bien drenados, con adecuada retención de humedad, se obtiene la más alta producción.

Si la siembra se practica sobre lotes con problemas de drenaje y situaciones periódicas de exceso de humedad, nos podemos encontrar con una serie de complicaciones que conspiran tanto para lograr un buen stand de plantas, como para la supervivencia misma del cultivo. Cuando los suelos se colman de agua por más de 48 horas se crean condiciones muy proclives a la mortandad de plantas por asfixia, las raíces son sensibles a la carencia de oxígeno en el suelo. Otro aspecto negativo que se presenta ante demasiada humedad, es el de la nodulación, pues esta normalmente resulta insuficiente producto de una lenta impregnación de nutrientes. En cuanto a las enfermedades, en estos casos son habituales la podredumbre de raíz y la fitóftora. Tampoco deben escogerse terrenos alcalinos o salinos, en estos escenarios la producción puede reducirse hasta en un 50 o 60%.

Un aspecto que suele descuidar el productor es el de efectuar análisis de suelo, previo a tomar la determinación de siembra, en tal sentido debe tenerse presente que la alfalfa durante buena parte del año, tiene importantes requerimientos de nutrientes. La necesidad de los mismos varía substancialmente si el cultivo se destina exclusivamente para corte, donde lo que se hace es solo extraerlos, diferente es cuando el sembrado se destina a pastoreo, dado que aquí existe un alto porcentaje de devolución de elementos; mediante el bosteo el fósforo y el potasio, y con la orina el nitrógeno. Como es sabido, el nitrógeno no reviste problemas para el cultivo, ya que si bien tiene un gran consumo, estando bien nodulada no solo se autoabastece, sino que le incorpora a suelo sus excedentes. En cambio es alto el consumo de potasio y calcio.

Lo más importante es contar con análisis que determinen los niveles de pH, ya que este gravita decididamente tanto en el rendimiento como en la vida del alfalfar. Al respecto corresponde destacar que al descender los índices de pH, la caída en la producción es mucho más drástica en la alfalfa que otros cultivos. A los efectos de ser más preciso, seguidamente paso a referirme a un estudio elaborado por (A.I. Laboratorories, Jacques Seed Co. Wisconsin, EEUU):

PRODUCCION SEGÚN pH DEL SUELO

Indices de pH

CULTIVO

4,7

5,0

5,7

6,8

7,5

Potencial de producción en %

ALFALFA

2

9

42

100

100

SOJA

65

79

80

100

93

MAIZ

34

73

83

100

85

En cuanto a la elección de la variedad, el productor dispone actualmente de varias opciones en los distintos grupos de latencias, la mayoría de la semilla que se siembra en nuestro país es importada, pese a que históricamente Argentina fue un gran productor de simientes de la especie. Esto es consecuencia de que el mejoramiento genético nacional estuvo durante mucho tiempo estancado, por ende países productores como EEUU y Australia, nos sacaron una ventaja considerable. Por otra parte, en la década pasada, coincidió el interés creciente de los ganaderos y especialmente los tamberos argentinos en utilizar cultivares mejorados, con la convertibilidad instaurada en nuestro país, ( la que en forma gradual hasta su estallido fue haciendo perder categóricamente competitividad a nuestra producción sobre la extranjera). En el tema de la semilla de alfalfa la cuestión fue tan elocuente, que aún materiales íntegramente autóctonos como lo eran las variedades de Produsem, resultaban convenientes sembrarlas en los EEUU e importarlas totalmente, en vez de producirlas aquí. Claro está entonces que los planes de investigación se redujeron a la mínima expresión, con lo que la brecha tecnológica se hizo más pronunciada. A partir del 2002 se retoman algunos de esos programas, incluso hay empresas nacionales que están trabajando con buen suceso.

En las zonas típicamente tamberas de las Provincias de Santa Fe y Córdoba, como así también en las ganaderas ubicadas del centro de estos distritos hacia el norte se implanta casi con exclusividad los grupos 8 (muy corto) y 9 (extremadamente corto), en estos segmentos el mercado está bien abastecido y la elección del cultivar pasa por compatibilizar las características de estos con el ambiente en el que se va a utilizar. Con pastoreos rotativos bien manejados en terrenos sin limitantes, lo ideal es apuntar a variedades de muy buen rebrote, excelente calidad de forraje, alta resistencia a los distintos biotipos de pulgones y muy buen comportamiento a las enfermedades (fundamentalmente fitoftóftora y antracnosis). En cambio si el lote asignado presenta algún síntoma de alcalinidad, conviene decidirse por materiales que presentan alguna ligera tolerancia a esos suelos, lo mismo ocurre cuando de ante mano se prevén condiciones adversas, para dichas circunstancias lo más acertado es inclinarse por variedades que ofreciendo buenas condiciones productivas son más plásticas, adaptándose mejor.

Al sur de la referencia anterior, donde las heladas son más intensas y se extienden más, van ganando protagonismo paulatinamente los grupos 7 (corto) y 6 (intermedio corto) estos grupos son bastante requeridos en la zonas de invernada del oeste de Buenos Aires, Sur de Santa Fe, Sur de Córdoba y Norte de La Pampa. Como en todo el abanico de posibilidades, siempre hay que priorizar las resistencias a plagas y enfermedades, por otra parte en estos fragmentos existen materiales que se diferencian por la mayor cantidad de hojas dispuestas en la planta (multifoliadas). Las de grupo 5 (intermedio) demuestran un comportamiento ideal para las zonas más frías, San Luís, sur de La Pampa y suroeste bonaerense, muy adecuada para alcanzar praderas de larga rotación.

Para la obtención de rollos y fardos los grupos 5 y 6 funcionan realmente muy bien. Si la preferencia del ganadero pasa por la siembra consociada con gramíneas, lo optimo sería emplear alfalfas de reposo invernal 4,5 o 6, para estas praderas se deben descartar totalmente las de grupos 8 y 9, en razón que su velocidad de rebrote le resta posibilidades a las gramíneas a recuperarse tras el pastoreo.

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