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Imprimir esta páginaEnviar este artículo por E-mail, a un AmigoMonsanto condenada por un Tribunal de California, a una indemnización de u$s 289.000.000 a un jardinero
14/ago/2018

El sábado próximo pasado un jurado de San Francisco, California, Estados Unidos, condenó a la multinacional Monsanto a indemnizar con u$s 289.000.000, al jardinero Dewayne Johnson, autor de la demanda que asevera que el cáncer terminal que padece, es consecuencia de su exposición al herbicida Roundup.

El demandante de 46 años, sostiene en la denuncia que había utilizado frecuentemente el citado herbicida, mientras trabajó como jardinero para el distrito escolar de San Francisco.

En el fallo el Tribunal Superior determina que Monsanto no advirtió correctamente del riesgo para la salud que se corría con el uso los efectos cancerígenos del herbicida, cuyo principio activo es glifosato.

En la fundamentación de la sanción, el jurado señala que la omisión de las advertencias necesarias fue “un factor sustancial” en la enfermedad de Johnson, que conforme al diagnóstico de sus médicos padece linfoma no hodgkiniano (un cáncer en los linfocitos de la sangre), presumiendo que al jardinero le quedan sólo meses de vida.

Cabe indicar que la multinacional de San Louis, recientemente comprada por Bayer, acumula en los Estados Unidos cientos de demandas judiciales en curso, por denuncias análogas.

Conocido el veredicto, uno de los vicepresidentes de Monsanto, Scott Partridge, mediante un comunicado de prensa anticipó que la compañía apelará la sentencia judicial. El escrito deja sentado: “Mostramos nuestra empatía con el señor Johnson y su familia. La decisión de hoy no cambia el hecho de que más de 800 estudios y revisiones -y conclusiones de la Agencia de Protección Ambiental de EE.UU. (EPA), el Instituto Nacional de Salud de EE.UU. (NIH) y autoridades regulatorias en todo el mundo- apoyan el hecho de que el glifosato no causa cáncer”.

La corporación sancionada acumula en su historial severos cuestionamientos, que se remontan a tiempos de la Guerra de Vietnam (1962 a 1971), por ser a solicitud de Departamento de Defensa de los EE.UU., el principal fabricante del “Agente Naranja” (mezcla de los herbicidas hormonales 2,4-D y 2,4,5-T), este último contaminado con TCDD, un compuesto de dioxina sumamente tóxico.

Dicho cóctel aunado a combustible para aviones fue masivamente utilizado por las fuerzas armadas norteamericanas, estimándose que se rociaron con 75.000.000 de litros, vastas regiones de Vietnam, el este de Laos y partes de Camboya, con el propósito de defoliar tierras forestales y agrícolas, defoliando la forestación que posibilitaría esconderse a la guerrilla vietnamita. Pulverizaciones que causaron múltiples muertes y malformaciones

Los mercados resultaron inmediatamente afectados, ayer (13 de agosto) las acciones de Bayer cayeron en la bolsa de Fráncfort casi un 11 %. El gigante químico alemán, se refirió al caso, a través de su portavoz, quien le expresó a la agencia Efe: “Estoy convencido de que los jueces determinarán que el glifosato y Monsanto no son responsables de la enfermedad que padece este hombre”

GLIFOSATO: DESDE SU DESCUBRIMIENTO HASTA NUESTROS DIAS

El glifosato, descubierto por Monsanto hace su aparición en 1976, comercializándose con el nombre comercial de Roundup, en principio es aplicado con mochilas en jardinería y como limpieza de lotes enmalezados, por su condición de herbicida casi total. En los cultivos comienza a emplearse con un sistemas de sogas, empapadas con el producto para contrarrestar malezas más altas que el sembrado, especialmente sorgo de alepo en soja.

Con el advenimiento de la soja transgénica “RR” (resistente a glifosato) en 1995 el producto gana espacio rápidamente, produciéndose una revolución en la agricultura, con un crecimiento fenomenal de la oleaginosa y posicionando al herbicida por lejos, como el más utilizado en el mundo.

Por la ley de patentes, Monsanto tiene la exclusividad para su elaboración, condición que concluye en 2000, cuando la molécula pasa a ser dominio público, surgiendo de allí en más una gran competencia, con lo que el precio decrece vertiginosamente, lo que potencia un crecimiento exponencial de uso.

Paralelamente a la maximización del uso del glifosato en el mundo y el ingreso al nuevo milenio, comienza a generarse lo que con el tiempo sería una gran polémica por la supuesta toxicidad del producto, los movimientos ambientalistas se ponen a la cabeza de los cuestionamientos, surgiendo estudios científicos contradictorios, algunos de los cuales hacen referencia a un hipotético carácter cancerígeno.

En abril de 2009, en nuestro país el profesor Andrés Carrasco, investigador vinculado al Instituto de Embriología de la Facultad de Medicina de Universidad de Buenos Aires, expresa que un estudio por el realizado en el Laboratorio de Embriología Molecular del Conicet, el glifosato es “altamente tóxico y provoca efectos devastadores en embriones.”, añadiendo que el trabajo se practicó con “dosis hasta 1.500 veces inferiores a las utilizadas en las fumigaciones sojeras, comprobándose trastornos intestinales y cardíacos, malformaciones y alteraciones neuronales”

Como no podía ser de otra manera, el anuncio sacudió el ambiente; creo preocupación entre los productores, causó malestar en los laboratorios formuladores, propició la movilización de las cámaras gremiales que los agrupan, impulsó una ofensiva de los detractores y, también generó inquietud en vastos sectores de la sociedad, alertada fundamentalmente por la proliferación de abundante ·”información”, que en muchos casos se deslizó irresponsablemente, a veces interesada y en la mayoría de los casos, como consecuencia del desconocimiento y/o el apresuramiento de la primicia. No obstante el estudio nunca llegó publicarse y, el propio Conicet no avaló la tesis de Carrasco.

Al respecto de lo citado, cabe recordar que el por entonces y también ahora, ministro de Ciencia y Tecnología de la Nación, Lino Barañao, expresó textualmente: “Él comunicó sus hallazgos preliminares a la prensa, esto no es parte de un estudio encargado por el CONICET, ni es parte de una comisión institucional. En otras oportunidades se ha pedido al CONICET que se expidiera sobre un tema particular, en ese caso se convoca a un panel de expertos que emiten opinión. Esto es simplemente la comunicación de un investigador particular y no ha sido sometido a juicio por un panel de expertos ni nada por el estilo.”

En septiembre del mismo año, se da conocer conoce un informe de valoración efectuado por un grupo de expertos bajo la denominación de Consejo Científico Interdisciplinario que trabajó en el ámbito del “CONICET”, determinando que “el glifosato no implica riesgos para la salud humana siempre y cuando se utilice de forma responsable”.

En marzo de 2010, toma estado público un falló de la justicia santafecina que data de diciembre del año anterior, el mismo avivó aún más la polémica en torno al glifosato que dividía agua entre críticos y defensores, habida cuenta que difería de otras sentencias en casos semejantes en distintos puntos del país. En esa ocasión, la Cámara de Apelaciones en lo Civil y Comercial (Sala II) de Santa Fe, deja firme una sentencia que prohíbe las fumigaciones con glifosato en cercanías de zonas urbanas de la ciudad de San Jorge. El dictamen además, ordena al gobierno de esa provincia y la Universidad Nacional del Litoral “UNL” que demuestren, en el lapso de seis meses, que los agroquímicos no son perjudiciales para la salud. Lo inédito del caso es que, se invertía la carga de la prueba, puesto que hasta entonces los vecinos supuestamente intoxicados tenían que demostrar las afecciones en la salud; en consecuencia, el dictamen precisaba que las empresas elaboradoras, proveedoras y aplicadoras tendría que justificar la inocuidad del glifosato.

En 2012, la Justicia de Córdoba encontró culpables a productores y fumigadores por el uso indebido de plaguicidas, entre ellos, glifosato.

Por febrero de 2014 un informe del Instituto Federal Alemán de Evaluación de Riesgos, por encargo de la Unión Europea, dictaminó determinó que el glifosato, (sustancia que tiene aprobación en el viejo continente desde el 2002) no representa un riesgo para la salud.

Marzo de 2015, la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer “IARC”, organismo intergubernamental dependiente de la Organización Mundial de la Salud de las Naciones Unidas, “OMS”, a través de su comité de 17 expertos en Lyon, Francia, planteó interrogante de consideración sobre la calificación del glifosato, manifestando que hay “evidencia limitada” sobre que podría producir linfoma no Hodgkin en seres humanos, existiendo pruebas “convincentes” de que puede causar cáncer en animales de laboratorio. Señalando que se encontró glifosato en la sangre y orina de trabajadores rurales, indicando absorción; razón por la cual lo insertan en la nómina de "probablemente cancerígenos".

El calificativo de marras puede bien considerarse como el que hizo sonar las alarmas sobre el herbicida más utilizado, puesto que si bien habían existidos otros dictámenes adversos, los anteriores no exhibieron un rigor científico reconocido en alto nivel.

Meses después, en el marco de la Jornada de Salud y Buenas Prácticas de Aplicación de Fitosanitarios organizado por los ministerios de Agricultura de la Nación y la Provincia de Buenos Aires, la Mesa de Buenas Prácticas Agrícolas y el INTA, en Río Cuarto, Córdoba, el panel coincidió que las aplicaciones de glifosato realizadas bajo estándares normales y prácticas agrícolas correctas no implicarían riesgos altos para la salud humana, aseveración sustentada en estudios científicos que no encontraron evidencias concluyentes sobre el vínculo entre ese herbicida y enfermedades graves como el cáncer.

En noviembre de 2015, el Dr. Martín Alonso, responsable del Registro de Tumores de la Provincia de Córdoba y, director del Hospital Oncológico, donde se revelaron más de 80.000 casos entre 2004 y 2012, sostuvo que no hay una correlación entre la prevalencia de esta enfermedad y el hecho de que la comunidad sea agraria, dado que la distribución de la enfermedad es homogénea entre el ámbito rural y el urbano.

Simultáneamente, la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria “EFSA”, aduciendo un proceso de evaluación minucioso y exhaustivo, indicó que es improbable que el glifosato cause cáncer en los seres humanos, controvirtiendo los interrogatorios expuestos por el “IARC”, antes mencionados, y en clara oposición a la prohibición del herbicida reclamada por los grupos medioambientalistas.

En marzo de 2017 el Comité de Evaluación de Riesgos de la Agencia Europea de Sustancias y Mezclas Químicas “ECHA” acordó mantener la actual clasificación armonizada del glifosato como una sustancia que causa graves daños oculares y que es tóxica para la vida acuática con efectos duraderos. Asimismo el organismo arribó a la conclusión de que las pruebas científicas disponibles no cumplen los criterios para clasificar el glifosato como carcinógeno, mutagénico o tóxico para la reproducción.

Tras dos años de febriles discusiones, negociaciones truncas, puja de intereses, razonamientos dispares y estudios contrapuestos, el 27 de noviembre del año pasado, el Comité de Apelación de la Comisión Europea alcanzó el número de votos exigibles para conseguir “una opinión favorable” a la renovación de la licencia de uso en los estados miembros por 5 años. Normativa homologada por la propia “CE” días después. Vale aclarar que la medida constituyó un punto intermedio entre las posturas de máxima de las partes en pugna: Greempace y demás organizaciones ambientalistas fundamentalistas que pretendían la prohibición total en los 28 países miembros, al tiempo que la industria química aspiraban la ratificación hasta el 2025.

Como corolario resulta importante hacer referencia a un Informe sobre Frecuencia del Cáncer, publicado por el Fondo Mundial de Investigación del Cáncer en diciembre de 2017. El que revela datos estadísticos que causaron gran sorpresa. Correspondiendo que se trata de una tasa estandarizada por edad para todos los cánceres (excluyendo el  de piel no melanoma) ordenados por los países con las 50 tasas más altas.

El estudio se desglosó en hombres, mujeres y ambos sexos, cuyos datos más relevantes son:

La tasa de cáncer más alta para hombres y mujeres juntos se encontró en Dinamarca con 338 personas por cada 100.000 diagnosticadas en 2012.

• La tasa estandarizada por edad fue de al menos 300 por cada 100.000 para nueve países (Dinamarca, Francia, Australia, Bélgica, Noruega, EE. UU., Irlanda, Corea del Sur y los Países Bajos).

• Los países en el top ten provienen de Europa, Oceanía, América del Norte y Asia.

Tasa estandarizada por edad por 100,000 (mundo) (3)

Hombres

• La tasa más alta de cáncer se encontró en Francia con 385 hombres por cada 100.000 diagnosticados en 2012.

• La tasa estandarizada por edad era de al menos 350 por 100,000 en ocho países (Francia, Australia, Noruega, Bélgica, Martinque, Eslovenia, Hungría y Dinamarca).

• Los países en el top ten provienen de Europa, Oceanía y las Américas.

Argentina

. En el ranking de 50 países Argentina contabilizando Ambos Sexos está en el puesto 49°

. En la nómina de hombres Argentina no figura entre los 50 con más casos.

. Cuando se consideran solamente mujeres Argentina está en situada en el puesto 40°.

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